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Tecnología

Mosquitos 'anti-malaria'

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Cuando hablamos de la malaria, o paludismo, nos estamos refiriendo a una de las enfermedades más problemáticas que afectan a nuestra especie, y es que el 40% de la población mundial vive en zonas donde existe riesgo de contraer la enfermedad, y alrededor de un millón de personas mueren al año a causa de ella.

Como ya se ha dicho en otros artículos de Medciencia, el paludismo es una enfermedad causada por la infección de parásitos del género Plasmodium. Estos protistas llegan a los humanos utilizando como vectores a los mosquitos del género Anopheles. En nuestro cuerpo, los parásitos se multiplican en el hígado y, más tarde, pasan a infectar a los glóbulos rojos, causando síntomas como fiebre, cefaleas y vómitos. Si no se consigue combatir la enfermedad, puede costarle la vida al enfermo, ya que el protista dificulta el aporte de sangre a los órganos vitales.

¿Cómo combatir la malaria?

Algunas ideas que han surgido en los últimos tiempos contra esta enfermedad que acaba con 1 millón de vidas humanas al año han sido recogidas por Medciencia y están relacionadas con vacunas y fármacos. Hasta esta semana. El lunes llegó a nuestro conocimiento una investigación llevada a cabo en la University of California que se puede catalogar como revolucionaria, por dos cosas: por la tecnología de edición genética que utilizan y por la idea en sí.

Los científicos consiguieron desarrollar una cepa del mosquito Anopheles stephensi con la aparente incapaz de transmitir la malaria a nuestra especie. Para ello, se necesitó insertar material genético (ADN) en la línea germinal del mosquito. La tecnología utilizada es una de las que tienen más eco en nuestros días: la edición genética mediante el sistema CRISPR-Cas 9. Gracias a ella, se observó que un 99,5% de la descendencia del mosquito tenía las características deseadas (presentación de genes que incapacitan la transmisión del Plasmodium).

Pero, ¿qué se insertó en el genoma de esos mosquitos mediante CRISPR-Cas 9? Pues nada más y nada menos que genes de anticuerpos antimalaria. Estos genes, al expresarse, producirían anticuerpos con la función de bloquear la malaria. Y lo mejor de todo, ¿cómo sabemos qué mosquitos adquirieron esos genes y que lo hicieron en el lugar adecuado? Pues lo sabemos mirándoles los ojos. Sí. Me explico: además de los genes de anticuerpos antimalaria y otros fragmentos importantes, se introdujo en los mosquitos la información necesaria para que éstos expresasen fluorescencia roja en los ojos. Es decir, que si les miramos los ojos a los mosquitos y observamos en ellos fluorescencia roja, sabremos que estos han adquirido los genes propuestos. Como hemos introducido antes, resultó que el 99,5% de la descendencia presentaba esta fluorescencia ocular.

Sin embargo, debemos concluir diciendo que se requieren más ensayos para probar la eficacia de los anticuerpos. En palabras del investigador Anthony James:

“Sabemos que los genes funcionan. Los mosquitos que hemos creado no son el prototipo final, pero sabemos que esta tecnología nos permitirá crear de forma eficiente una gran población de los mismos”.

Fuentes: OMS, PNAS