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Dormir con lentes de contacto podría llevarte a la ceguera

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Las lentes de contacto son un dispositivo relativamente novedoso que ha mejorado la vida de muchos usuarios de gafas, con la consecuente comodidad de ello. Sin embargo, se estima que hasta el 99% de usuarios de lentes de contacto no cuida correctamente a estas pequeñas lentes intercambiables, y esto puede tener graves consecuencias, como las infecciones oculares (algunas de las cuales son difíciles de erradicar).

En muchas ocasiones  atribuimos molestias y problemas oculares a otras causas, como posibles alergias o cuerpos extraños intraoculares (lo más típico, una mota de polvo que ha entrado en el ojo), sin percatarnos de que ese pequeño dispositivo que ya casi forma parte de nuestro cuerpo es el verdadero problema. Bueno, las lentes de contacto en sí no, sino nuestra manera poco higiénica de guardarlas y limpiarlas.

El mal uso de las lentes de contacto puede acabar en una pérdida de visión

Uno de los malos usos más comunes de las lentes de contacto es su uso prolongado, cuando muchas de ellas están hechas para el día a día, o para lavarse continuamente cada noche como mínimo. Y no son pocos los casos que, en lugar de realizar esta acción de forma diaria, la realizan cada semana. Como podréis imaginar, esta falta de higiene en las lentes de contacto contribuye a las infecciones oculares.

Entre los errores de cuidado y limpieza de las lentes de contacto, según la CDC de Estados Unidos, tendríamos:

Dormir con lentes de contacto, un hábito realizado por entre el 50% y el 87% de los usuarios.

No reemplazar las lentes de contacto (50%) o no reemplazarlas con la frecuencia adecuada (82%).

Ducharse con las lentes de contacto, algo que hacen hasta los 85% de los usuarios y es un efecto llamada para bacterias.

Mantener demasiado tiempo la solución desinfectante de lentes de contacto, que a largo plazo pierde sus poderes desinfectantes, y es algo que realizan el 55% de los usuarios.

Pero lo malo no es tanto el gran porcentaje de cada uno de estos malos hábitos, sino que muchos de ellos son realizados de forma simultánea por muchos de los usuarios de lentes de contacto, como bien comenta Jennifer R. Cope, autora principal del informe de la CDC. Con tan solo cometer uno de estos errores ya aumentamos el riesgo de infección ocular, por lo que acumular varios de ellos aumenta todavía más la probabilidad.

“Creemos que cualquiera de estos eventos puede dar pie a una infección ocular, y añadir algún otro mal comportamiento posterior puede amplificar dicha infección. Ducharse con lentes de contacto o no sustituir la solución para lentes a tiempo pueden ser el origen de la infección, y posteriormente usar dichas lentes de contacto demasiado tiempo pueden aumentar el problema”

Finalmente, según este informe de la CDC, hasta la nada desdeñable cantidad de un tercio de los usuarios de lentes de contacto acaban acudiendo al médico por enrojecimiento o dolor ocular. En muchas ocasiones se debe, de nuevo, a una infección, la cual puede dañar las células de la córnea (igual que se dañan células de tejidos con heridas o accidentes) y esto conllevar a la formación de una cicatriz. Como imaginaréis, una cicatriz en la córnea del ojo significa perder cierta parte de visión en la zona de la “herida”.

Como consejos, si notamos dolor, enrojecimiento o pus en nuestros ojos (y sobre todo si somos usuarios de lentes de contacto), lo más recomendable es acudir directamente a nuestro médico de confianza para que nos examine y, si lo cree conveniente, nos mande al oftalmólogo. Esperar no es la solución, pues los ojos son zonas bastante delicadas de nuestro organismo.