Tecnología

Emprender en el aula ¿Es posible?

24 agosto, 2015 20:27

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Desde que participé en la experiencia 10entrepreneurs veo las palabras emprender y emprendedor por todas partes, sobre todo en los medios de comunicación, las redes sociales como Twitter y Facebook, e incluso en las universidades. Probablemente esto se deba a las estrategias SEO que utilizan dichas redes sociales pero lo cierto es que el interés por el emprendimiento ha incrementado en los últimos años de forma notable. ¿Pero qué significa emprender? ¿Es una habilidad adquirible o un rasgo de personalidad innato en unos pocos privilegiados?

Aprender a emprender

Los emprendedores son personas que no se contentan con trabajar para alguien, ni se sienten cómodos asumiendo el rol de consumidores y seguidores de la norma. Un emprendedor necesita crear, construir y hacer crecer sus propias ideas. Pero emprender no es un camino fácil. Además de un amplio conocimiento del sector al que uno se quiere dedicar, emprender requiere de creatividad a la hora de resolver problemas, liderazgo, trabajo en equipo y una gran capacidad de adaptación a un ambiente en continuo cambio. Seguramente las habilidades que he mencionado anteriormente les sonarán de haberlas leído en algún otro sitio: las ofertas de trabajo. La mayoría de empresas del sector terciario buscan este tipo de perfiles y según un informe de la National Association of Colleges and Employers, dichas habilidades son determinantes en el proceso de selección de personal al comparar candidatos de similares características. Por esta razón, no es de extrañar que las universidades y algunas escuelas hayan aumentado la oferta de cursos y programas que favorezcan el desarrollo del emprendimiento.

Aún así, es relativamente frecuente encontrarse con posturas que defienden que emprender es una habilidad innata que no puede ser enseñada. Según Tina Seelig, doctora en Neurociencias y profesora de la Universidad de Stanford, esto no es verdad. Como es lógico pensar, todos mostramos desde una edad muy temprana una serie de habilidades y rasgos innatos. Sin embargo, la capacidad de emprender, así como las matemáticas  o la música, se aprende en base a dichas habilidades primarias. Por ejemplo, la habilidad innata de imaginar implica visualizar cosas que no existen. La creatividad es utilizar la imaginación para resolver un desafío. Innovar es aplicar creatividad a la hora de generar soluciones nuevas. Emprender es poner en práctica soluciones innovadoras que a su vez generen ideas inspiradoras en los demás.

De esta manera, cualquier persona implicada en el proceso de aprendizaje puede utilizar este marco para promover el desarrollo de la mentalidad emprendedora en cualquier contexto educativo. Este tipo de habilidades son más complejas de evaluar en un examen, pero no por ello es menos importante aprenderlas. La doctora Seelig afirma que no deberíamos apartar el emprendimiento de las aulas solamente por la dificultad de medir el impacto de este a corto plazo. Según su experiencia, los proyectos o programas de emprendedores pueden tardar años en ver los primeros frutos. Aún así, la mayoría de emprendedores que alcanzan el éxito se muestran agradecidos por la formación recibida en los inicios de sus startups.

Iniciativas emprendedoras de éxito 

Ejemplos de éxito de estas iniciativas pueden ser el trabajo de Don Wettrick en Indiana, Estados Unidos. Su clase de educación secundaria tiene una hora completa al día para trabajar en proyectos de su propia elección, permitiéndoles desarrollar las habilidades que hemos mencionado antes (algo parecido a lo que hace Google con sus trabajadores). Los estudiantes del profesor Wettrick envían una solicitud para su proyecto, colaboran y obtienen feedback de expertos en la materia, suben sus progresos en un blog y presentan los resultados finales al acabar el curso. Algunos de estos proyectos permitieron brindar un servicio de cafetería gestionado por alumnos con necesidades educativas especiales o construir un panel de energía solar transparente. No importa el tipo de proyecto, sino el desarrollo de una serie de habilidades que les serán útiles en su etapa laboral y les van a acompañar el resto de sus vidas. La propia clase de la doctora Seelig tuvo que poner a prueba su capacidad de emprendimiento al rediseñar el proceso de inclusión social de los presos de la cárcel de San Quintin, California. Los estudiantes aprendieron sobre los problemas comunes que los presos se encuentran, impartieron clases, entrevistaron a gente dentro del sistema carcelario, realizaron una lluvia de ideas y presentaron las mejores ideas, muchas de las cuales están siendo implantadas actualmente. Y no sólo eso, sino que esta experiencia favoreció la empatía y una mayor comprensión de las situación de estas personas que, al contrario de lo que piensa la mayoría, no es un proceso simple de reinserción sino más bien un nuevo ingreso a la sociedad; un proceso muy similar al que viven los inmigrantes que entran a un nuevo mundo y no a un mundo que ya conocían de antemano.

En España, un proyecto emprendedor que llama la atención es el de las neveras solidarias. Llevada a cabo por primera vez en Berlín, esta idea pretende favorecer la solidaridad y prevenir la abundante cantidad de comida que se tira en restaurantes y supermercados. El concepto es simple: una nevera en la calle donde la gente puede coger y dejar comida. Un proyecto solidario y ecológico para favorecer el comportamiento altruista y la cooperación entre las personas.

Y tú, ¿qué proyectos tienes o conoces que te hayan llamado la atención?

Fuente: PsychologyToday, Entrepreneur, EconomiaDigital, ElPaís

Imágenes: Flickr, FlickrGoogle