Prisas, trabajo, actividades, obligaciones… son los ingredientes que conforman el estrés. Nos produce ansiedad, nervios, y si se prolonga puede repercutir en nuestra salud física y mental. Pero, ¿cómo podemos combatirlo?

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Antes que nada, debemos saber que el estrés es un mecanismo natural intrínseco de nuestro organismo, y que por lo tanto no está ahí por equivocación. No podemos eliminar el estrés por completo; nos ayuda a ser productivos (física y mentalmente) a corto plazo.En su lugar, debemos de idear una forma de superar la tensión, como nos describe el psicólogo Salvatorre Maddi, fundador del Hardiness Research Lab en la Universidad de California.

Aprendiendo del estrés

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Durante su carrera, Maddi dedicó su trabajo a identificar a aquellas personas que han logrado controlar su estrés, frente a los que se dan por vencido día a día. Entre ellos, concluyó que aquellos que escapaban victoriosos del estrés, eran los que tenían una concepción del mismo como un hecho inevitable, y en vez de evitarlo, intentaban adaptarse a él, y con ello aprender.

La idea de ‘lo que no te mata te hace más fuerte’ no es nueva, y en el estrés ha demostrado que podemos obtener ciertos beneficios de ella. Para ello nos remontamos a la biología detrás de la respuesta al estrés: libera adrenalina a nuestra sangre, aumenta la presión y controla diferentes factores que aumentan las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza.

Para que cese el estrés nuestro organismo emplea un repertorio de hormonas cuyo objetivo es paliar los daños producidos durante la situación de estrés y recuperar el estado a un tiempo previo al estresante. Entre estas hormonas, nos encontramos la dehidroepiandrosterona (DHEA) o el factor de crecimiento del nervio, que incrementan la neuroplasticidad, ayudando al cerebro a elaborar una memoria sobre la situación, y con ello aprender de la experiencia.

Combatiendo el exceso de estrés

Es particularmente importante que actuemos frente a una situación en la que estrés se prolongue. Un estudio ha confirmado que considerar el estrés como una oportunidad para mejorar nuestras habilidades, conocimientos o destrezas, nos hace más fácil la tarea de afrontarlo y evitar que adquiera un carácter crónico.

Si esta postura no funciona, siempre disponemos de diferentes actividades que logran reducir su nivel, cómo el ejercicio físico, una dieta equilibrada, estar lo suficiente descansados, organizarnos en el trabajo y evitar a poder ser toda tarea no esencial que pueda ocasionarnos episodios de estrés o ansiedad.

Fuente | Hardiness Research Lab | Estudio sobre el estrés como oportunidad