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¿Qué son las terapias dirigidas contra el cáncer?

2 abril, 2015 18:51

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Cuando hablamos de cáncer y tratamiento, la palabra que más rápido llegará a nuestros oídos es la temida quimioterapia. Este tratamiento consiste en la inyección de un fármaco al torrente sanguíneo, que tendrá por objetivo eliminar las células del tumor, al precio de eliminar también algunas células sanas.

El daño colateral que produce esta tratamiento levantó una idea entre los investigadores: ¿Y si desarrollamos una técnica capaz de eliminar el cáncer de forma selectiva?

¡Eureka! Se consiguió este propósito al generar fármacos que bloqueaban el crecimiento y extensión del cáncer al interactuar con moléculas específicas, actuando de forma selectiva con las células tumorales, dando lugar a lo que conoceremos como “terapias dirigidas contra el cáncer“.

Ventajas de las terapias dirigidas contra el cáncer

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De la quimioterapia estándar, las terapias dirigidas difieren en determinados aspectos:

  • Al actuar en zonas dónde interaccionan con una molécula específica, permitiendo la actuación del fármaco de forma precisa, no se producen los daños colaterales al no atacar células no tumorales.
  • Al ser precisas, muestran un rendimiento mayor que la quimioterapia, pues esta tiene que ser controlada para que su impacto en células normales no sea tan grande.
  • Generalmente actúan como citostáticas, es decir, bloquean la proliferación celular, mientras que la quimioterapia es citotóxica, lo que se traduciría a eliminar la célula.

Son el principal objeto de estudio de numerosas compañías involucradas en el desarrollo de fármacos contra el cáncer, y las pruebas clínicas están dando resultados muy prometedores.

¿Cómo se desarrollan las terapias dirigidas contra el cáncer?

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Para que esta técnica sea eficiente es preciso buscar cuales son las moléculas diana óptimas para su interacción y liberación del fármaco en la zona donde sea necesaria.

Una de las aproximaciones para identificar los objetivos que tomaremos, consiste en comparar las proteínas entre individuos sanos e individuos que padecen de un determinado cáncer. Si encontramos proteínas que se presentan de forma exponencial en individuos con cáncer y no están presentes en los sanos o en un bajo número, tenemos la primera evidencia de que podría ser dicha proteína una buena diana. Tenemos que asegurarnos que dicha proteína no está presente en otro tejido u órgano en el que no esté extendiéndose el cáncer o estaremos generando el mismo daño colateral que con la quimioterapia.

Tras elegir nuestro candidato a ser diana, tenemos que desarrollar un elemento que nos permita transportarlas de forma específica a dicha diana. Para ello utilizamos anticuerpos monoclonales, que son moléculas relativamente grandes que reconocen la superficie celular.

Si queréis conocer más respecto a esta prometedora técnica, echadle un vistazo a algunos de sus tipos de los que ya hemos comentando en MedCiencia, como son el tratamiento del cáncer con nanopartículas y la inmunoterapia.

Fuente | Estudiando mutaciones para identificar dianas,  Terapia dirigida para tratar cáncer en niños