Siempre he pensado en la sauna como a ese lugar que hay en el vestuario de mi gimnasio en el que la gente entra prácticamente desnuda y se dedica a sudar a chorro limpio como si no hubiera un mañana hasta quedarte seco como una pasa. La verdad que nunca me he atrevido a entrar, ya que sólo de pensarlo me entra un poco de claustrofobia y me agobian bastante las temperaturas elevadas, pero después de lo que nos revela un reciente estudio finlandés tendré que darle una oportunidad.

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La sauna disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular

El estudio determinó que los hombres que usaban de forma frecuente la sauna tenían un riesgo menor de morir de problemas en el corazón. El riesgo era incluso menor si los individuos iban varias veces a la semana y cuando las sesiones eran más largas, por lo que los cardiólogos deberían reconsiderar ese miedo a exponer a los pacientes con enfermedades cardíacas a las altas temperaturas de la sauna.

Aunque mientras que el estudio muestra una relación entre el uso de la sauna y la mejora de la salud de nuestro corazón, no podríamos decir que esta relación se trata 100% causa-efecto, serían necesarios, como casi siempre, más estudios para poder hablar de esta relación, aunque los resultados de este estudio nos lleve a pensar en la posible existencia de la misma, pero podrían existir otras variables que llevaran a errar en los resultados del estudio, como por ejemplo que estos usuarios de sauna fueran los qué más se interesan en llevar una vida sana.

En el estudio publicado esta semana en Jama Internal Medicine, los investigadores estudiaron más de 2.300 hombres de edades comprendidas entre 42 y 60 años del este de Finlandia y siguieron su estado de salud durante unos 20 años.

Con los resultados en la mano, el uso de la sauna de forma constante parece que reduzca el riesgo de muerte por problemas cardíacos:

  • El riesgo de muerte súbita fue un 22% inferior después de 2-3 sesiones de sauna por semana y 63% inferior con 4-7 sesiones por semana.
  • El riesgo de enfermedades mortales del corazón fue un 22% inferior después de 2-3 sesiones por semana y de un 48% inferior después de 4-7 sesiones por semana.
  • El riesgo de muerte por enfermedad coronaria o infarto fue del 27% inferior después de 2-3 sesiones por semana y de un 50% inferior por 4-7 sesiones de sauna por semana.

El uso frecuente de la sauna incluso parece que disminuya el riesgo general de muerte. Los hombres que frecuentaron la sauna de 2 a 3 veces por semana tuvieron un 24% inferior de riesgo y los que la usaron de 4-7 veces por semana un 40% inferior.

La media de tiempo de las sesiones de sauna también parece tener su importancia. Comparado con hombres que pasaron menos de 11 minutos en la sauna, el riesgo de muerte súbita cardíaca fue un 7% inferior para sesiones con una duración de 11 a 19 minutos y un 52% inferior para sesiones que duraron más de 19 minutos, según nos dice el estudio. Así, por tanto, cuanto más uses la sauna y cuanto más tiempo pases en ella, el riesgo de enfermedad cardíaca disminuye.

La razón por la que esto es así no se tiene del todo clara, pero uno de los investigadores nos dice que el uso de la sauna nos produce el tipo de estrés saludable para el corazón que también ocurre durante el ejercicio físico: Hace que tu frecuencia cardíaca aumente, que los músculos se contraigo vigorosamente y que la temperatura corporal aumente, todo de una forma más relajada.

Así, todo esto, junto a un aumento del tiempo de ocio, especialmente si vas con amigos, puede proporcionar la receta perfecta para reducir la enfermedad cardiovascular. Nada mejor que la relajación para una mejor salud.

Sin embargo, no existe ninguna garantía de que una persona sudando en una habitación calurosa cualquiera en pleno agosto, vaya a tener los mismos beneficios.

Una sauna finlandesa tradicional utiliza aire seco, con una humedad entre el 10 y el 20% y una temperatura entre 80 y 100º C. La humedad aumenta de forma temporal cundo arrojan agua sobre las piedras calientes.

Con todo esto, nadie tiene que asumir que por usar la sauna no es necesario llevar una dieta sana y equilibrada, hacer ejercicio, mantener un peso saludable y mantener controlados el colesterol, tensión y azúcar. La sauna no es un tratamiento médico y no es sustituto de nada es una herramienta más para ayudarnos a, en conjunto con los factores anteriormente citados, llevar una vida saludable.

Beneficios de la sauna

  • Elimina toxinas. Abre los poros y contribuye a limpiar la piel de impurezas. A través de la sudoración, el organismo elimina, entre otros “productos de desecho”, metales pesados (plomo, mercurio, zinc, níquel, cadmio…), alcohol, nicotina y sodio.
  • Mejora la respiración. Ayuda a despejar las vías respiratorias. Hace más fluida la mucosidad que pueda existir en los bronquios. En caso de catarros o resfriados, después de una sesión se notará una gran mejoría. Está comprobado que los pacientes con enfermedades pulmonares obstructivas mejoran transitoriamente sus funciones pulmonares.
  • Prepara el cuerpo para otros tratamientos terapéuticos y estéticos. Tras un sauna, el estado de la piel y de los músculos es ideal para someterse a una sesión de masaje o a cualquier tratamiento que incluya la aplicación de algún tipo de productos (celulitis, obesidad, hidratación de la piel en profundidad…).
  • Otros: Ayuda a recuperar los músculos y el organismo después del ejercicio, reduce la celulitis y las adiposidades. Además es beneficioso en caso de torceduras, neuralgias, espasmos musculares, rigidez articular y en general dolencias óseo-musculares.

Mitos de la sauna

Muchas personas creen que el uso de la sauna ayuda a bajar de peso.

Como ya hemos dicho, puede complementar una buena dieta y un plan de ejercicios, pero no te ayudará a adelgazar por ella misma ya que lo que se pierde dentro del sauna es líquido, por lo que si te pesas antes y después de la sesión evidentemente notarás diferencias de peso, pero el agua que has perdido la irás recuperando a lo largo del día.

Vía | Health, Gabinete de belleza