Probando el simulador y las gafas Varjo XR-4

Probando el simulador y las gafas Varjo XR-4 I.M. Omicrono Helsinki (Finlandia)

Aviación y Espacio

He probado las gafas con las que entrenan los pilotos de cazas: un realismo extremo para lograr la simulación más precisa

La compañía finlandesa Varjo es una de las más importantes del mundo proporcionando software y hardware de simulación a los países de la OTAN.

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Helsinki (Finlandia)
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En un restaurante de postín del centro de Helsinki (Finlandia), con la ministra de Exteriores finesa Elina Valtonen y otras personalidades entre los asistentes y el ambiente solemne propio de los grandes eventos, la Academia de Tecnología de Finlandia inauguró el ciclo de nominaciones del Millennium Technology Prize 2027.

El premio, dotado con un millón de euros y considerado como uno de los galardones tecnológicos más importantes del mundo, se concede cada dos años a innovaciones como la tecnología detrás de los paneles solares de alta eficiencia o el aumento en la densidad de almacenamiento de datos de los discos duros.

Más allá de discursos y presentaciones, uno de los grandes reclamos de la velada para el público asistente fue la réplica física de la cabina de un F-16 y las gafas XR-4, desarrolladas por la empresa finlandesa Varjo. Estando allí en persona probarlas no era una opción, sino una necesidad.

Máximo realismo

La experiencia comenzaba al subirse al simulador y ponerse el Varjo XR-4, un casco de realidad extendida (XR) que pesa algo más de un kilo, sin resultar incómodo gracias a sus correas y sistemas de ajuste. Desde el primer instante, con el F-16 todavía en el hangar, las sensaciones son inquietantes: ¿dónde termina lo real y dónde empieza lo virtual?

La cabina física, con palancas, mandos, pantallas y botones, era completamente operable, aunque los únicos mandos que pude usar realmente fueron el joystick de dirección y el mando para ajustar la velocidad. Todo lo que existía más allá de esa cabina, el cielo, el horizonte o los edificios (en este caso de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica), era generado en tiempo real por el software NOR de Metrea.

He probado las gafas con las que entrenan los pilotos de cazas

"El desafío más complejo de este sistema es la fidelidad a la realidad", explicó a EL ESPAÑOL-Omicrono Timo Toikkanen, CEO de Varjo, presente en la gala del Millennium Prize. "En el entrenamiento militar existe un listón muy alto: necesitas poder identificar a un enemigo a varias millas náuticas, a resolución de ojo humano. La tecnología que lo permitía, sencillamente, no existía. Fuimos la primera compañía del mundo en llevar la resolución de ojo humano a un producto comercial".

Este motor de simulación militar construido sobre Unreal Engine 5, la misma tecnología empleada en los videojuegos más avanzados, ya tiene contratos con el Departamento de Defensa de EEUU para el programa de entrenamiento aéreo VTRAD de la Fuerza Aérea.

Timo Toikkanen, CEO de Varjo, junto al simulador.

Timo Toikkanen, CEO de Varjo, junto al simulador. I.M. Omicrono Helsinki (Finlandia)

El resultado fue una experiencia de vuelo con esta réplica virtual y física del F-16 notablemente fluida: maniobras, virajes, aproximaciones a pista y aterrizajes (con resultados catastróficos en mi caso) en un entorno donde el cerebro empieza a tener problemas para distinguir los límites entre lo físico y lo sintético.

No había enemigos ni se podían lanzar misiles como en el mítico Afterburner, pero la sensación de estar dentro de una cabina real sobrevolando un mundo generado por ordenador era muy potente.

Lo que sí eché en falta durante la experiencia fue la retroalimentación háptica y, sobre todo, la resistencia de los mandos, que sí están presentes en los simuladores usados por los militares junto a las fuerzas G. Sin esas sensaciones físicas, el cerebro sabe que algo no cuadra y la ilusión se resiente.

Las gafas más potentes

La clave de este salto adelante tecnológico reside en las Varjo XR-4, que cuentan con dos pantallas mini-LED de resolución 4K por ojo, lo que suma un total de 28 millones de píxeles de fidelidad visual. El campo de visión es de 120° x 105°, y la tasa de refresco es de 90 Hz con seguimiento ocular a 200 Hz. La precisión de color alcanza el 96% del espacio DCI-P3, el estándar cinematográfico profesional.

Pero la característica que más diferencia a las XR-4 de cualquier otras gafas de realidad extendida del mercado es su sistema de autoenfoque, ya que cuenta con las únicas cámaras con autoenfoque del mundo en un dispositivo XR.

Las dos cámaras de 20 megapíxeles, con una latencia de tan solo 22 ms, permiten que el piloto (o aprendiz de piloto, en este caso) pueda leer instrumentos pequeños o texto de misión con la misma nitidez con la que los vería a simple vista.

Las Varjo XR-4.

Las Varjo XR-4. I.M. Omicrono Helsinki (Finlandia)

El hardware complementa el sistema con un sensor LiDAR de detección de profundidad con alcance de hasta 7 metros, audio espacial DTS 3D y micrófonos con cancelación de ruido.

En ningún caso, insiste el CEO de Varjo, las XR-4 pueden compararse con productos comerciales como las Meta Quest 3 o las Vision Pro de Apple. "Las empresas de consumo construyen plataformas para sí mismas y te ofrecen una base para que desarrolles sobre ellas. Los militares no piensan así. Cuando adquieren una tecnología, tiene que integrarse en lo que ya tienen. Toda la arquitectura de nuestro sistema está construida bajo esa premisa", afirma Toikkanen.

Esto explica por qué las XR-4 no se venden como un dispositivo personal. Varjo comercializa hardware, software y servicios profesionales de integración de forma conjunta, dirigido a integradores de sistemas y contratistas de defensa que construyen simuladores completos.

El precio de entrada para las XR-4 básicas ronda los 3.600 euros, mientras que la edición con autoenfoque supera los 9.100 euros. Pero el CEO de la compañía aclara que, en la práctica, la inversión media de un proyecto de simulación completo se sitúa "en decenas de miles de dólares, dependiendo del caso".

Las Varjo XR-4.

Las Varjo XR-4. I.M. Omicrono Helsinki (Finlandia)

La serie XR-4 incluye además una variante específica para entornos clasificados: la XR-4 Secure Edition, fabricada íntegramente en Finlandia, y diseñada para operar sin conectividad a internet ni componentes de radio, lo que la hace apta para instalaciones gubernamentales con los máximos estándares de seguridad.

Entrenamiento militar

La clave de este sistema, y de otros simuladores como los que ha usado el Ejército de Tierra español para entrenar a tropas ucranianas a pilotar tanques Leopard, es el ahorro de material, tiempo y dinero que supone entrenar con realidad extendida en lugar de utilizar vehículos militares reales.

"Una hora de vuelo en un F-35 cuesta miles y miles de dólares", Toikkanen. "Con simuladores de realidad mixta, el coste es una fracción de eso. Y además puedes usarlo las 24 horas al día, entrenar escenarios que no puedes ejecutar en un avión real sin poner en riesgo a la aeronave y al piloto, o mezclar aviones reales con aviones virtuales para potenciar cualquier escenario".

Más allá del coste, hay un argumento operativo de peso: en un campo de batalla moderno donde los satélites lo ven todo, entrenar una misión en la vida real equivale a revelarla al enemigo. "Si entrenas una misión que vas a ejecutar mañana, el adversario lo sabría", sostiene el CEO de Varjo. La simulación es, por tanto, una cuestión de seguridad operacional.

El simulador completo de F-16.

El simulador completo de F-16. I.M. Business Finland Helsinki (Finlandia)

Aunque el 80% del negocio de Varjo proviene hoy de defensa y aviación (incluyendo aviación civil), la tecnología es compatible con otros sectores y ya se está utilizando. Según Toikkanen, todas las grandes marcas de automoción del mundo utilizan las XR-4 o equipamiento similar en sus procesos de diseño.

"Ya no construyen modelos y maquetas, trabajan con gemelos digitales de alta precisión donde necesitan controlar cada detalle con precisión milimétrica", explica. También hay aplicaciones en medicina, donde se usan las gafas para detectar síntomas tempranos de trastornos neurológicos como el Parkinson, por ejemplo.

En cualquier caso, el contexto geopolítico actual, con un mundo en proceso de rearme acelerado por conflictos como el de Rusia y Ucrania o el de EEUU, Israel e Irán, está generando una demanda creciente de las versiones adaptadas a entornos militares.

"Los sistemas de armas de hoy son altamente técnicos y los escenarios multidominio exigen un entrenamiento cada vez más realista que los sistemas heredados no pueden escalar", explica Toikkanen.

La demostración en Helsinki fue, en ese sentido, algo más que un ejercicio de marketing en un evento de gran magnitud. Fue una ventana abierta a cómo los ejércitos de la OTAN están redefiniendo el concepto de entrenamiento: más seguro, más barato, más frecuente y, gracias a la tecnología de Varjo, cada vez más indistinguible de la realidad.