El rover FLEX puede adaptarse para cosechar regolito lunar.

El rover FLEX puede adaptarse para cosechar regolito lunar. Astrolab Omicrono

Aviación y Espacio

La 'fiebre del oro' llega a la Luna: rovers mineros para colonizar el satélite y poder extraer el codiciado regolito lunar

Las compañías Astrolab e Interlune han anunciado un acuerdo para adaptar el rover FLEX para extraer y procesar el regolito lunar.

Más información: La NASA ya anticipa su ambición de colonizar la Luna: quiere levantar un futuro 'pueblo' en la próxima década

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La NASA y la agencia espacial china (CSNA) están inmersos en una carrera contrarreloj para llegar a la Luna. Los continuos retrasos del programa Artemis amenazan el liderazgo estadounidense, mientras el gigante asiático acorta los plazos para que sus astronautas pisen suelo lunar antes de 2030.

La ambición es mucho mayor que en el célebre "pequeño paso para el hombre, gran paso para la humanidad" de Neil Armstrong. De lo que se trata ahora es de instalar colonias permanentes en el satélite natural, para obtener recursos, facilitar la exploración espacial y como paso intermedio para llegar a Marte.

Cada kilogramo de peso en cohetes como el SLS o el Long March-12 es vital. Por eso, para facilitar la construcción de una base lunar y ampliarla en el futuro será imprescindible aprovechar al máximo los recursos presentes en la propia superficie de la Luna. El problema es que esos recursos se reducen a dos: el hielo y el regolito lunar.

Para sacar el máximo provecho de esta capa de polvo, grava y fragmentos de roca, las agencias espaciales y compañías privadas como Astrolab están desarrollando nuevos tipos de rovers.

El objetivo es que no sólo sean capaces de moverse con agilidad por la accidentada superficie de la Luna, sino también de cosechar el regolito para su aprovechamiento posterior, desde la producción de oxígeno hasta su reconversión en material de construcción o para fabricar placas solares.

La compañía acaba de anunciar un acuerdo con Interlune, una empresa dedicada a los recursos naturales, para integrar su tecnología de excavación en el Vehículo Flexible de Logística y Exploración (FLEX), uno de los tres candidatos a ser seleccionados por la NASA para volar próximamente a la Luna. De hecho, ya han anunciado que tienen previsto realizar pruebas de hardware con prototipos en Houston (Texas, EEUU).

El objetivo final va más allá de la recolección del regolito. El helio-3, un isótopo estable del helio, es extremadamente escaso en la Tierra, pero abundante en la Luna, y la tecnología de Interlune está centrada precisamente en obtener este recurso clave en sectores como la seguridad nacional, la fusión nuclear o la computación cuántica.

Animación del Rover FLEX

"Una movilidad fiable y autónoma es fundamental para el sistema de extracción de Interlune y para el desarrollo general de la infraestructura lunar", afirmó Rob Meyerson, cofundador y director ejecutivo de Interlune, en un comunicado de prensa.

"En última instancia, queremos construir una flota de cosechadoras eléctricas que viajen a la Luna para excavar, extraer y separar el helio-3 del regolito lunar. El FLEX de Astrolab es el vehículo ideal para esta tarea", añadió Meyerson.

Vehículo modular

Astrolab, fundada por veteranos de la NASA, SpaceX y el JPL, lleva desde 2020 trabajando en FLEX, que podría ser el rover más grande que ha pisado la Luna.

No es un rover científico al uso, diseñado para tomar fotos o analizar rocas, sino una plataforma modular pensada para trabajar, transportar carga y operar en condiciones extremas durante todo tipo de misiones comerciales y gubernamentales.

El rover FLEX.

El rover FLEX. Astrolab Omicrono

Su diseño modular permite adaptarlo a diferentes misiones, instalando distintos tipos de equipamiento según su cometido, lo que lo convierte en algo parecido a un vehículo industrial todoterreno, pero en la Luna.

FLEX pesa unos 500 kg por sí solo, pero está diseñado para operar con una masa total superior a 2.000 kg gracias a su capacidad de carga de 3 metros cúbicos de volumen útil.

Mide más de 1,8 metros de altura, cuenta con cuatro ruedas hiper-deformables con tracción y dirección independientes en cada una, y puede desplazarse en modo crab (como un cangrejo, lateralmente) además de realizar giros completos sobre sí mismo.

Su velocidad máxima es de unos 20 km/h y está diseñado para operar en temperaturas extremas de hasta -230 °C, como las del Polo Sur lunar.

Representación de astronauta con el regolito lunar

Representación de astronauta con el regolito lunar NASA

En cuanto a sus capacidades operativas, FLEX puede transportar hasta dos astronautas de pie y funcionar en modo tripulado, teleoperado desde la Tierra o semiautónomo. Incorpora un panel solar de 3 m2 y una batería con autonomía de unas 8 horas de conducción continua.

Su brazo robótico de 6 grados de libertad alcanza 2 metros y puede manipular cargas de más de 25 kg. Una de sus características más destacadas es la suspensión articulada, que le permite subir y bajar el chasis para recoger o depositar cargas directamente desde el suelo sin necesidad de grúas adicionales.

Los planes iniciales de la NASA y Astrolab eran que FLEX viajara a la Luna transportado por la Starship de SpaceX, con una ventana de lanzamiento de dos años a partir de finales de 2026. Sin embargo, este calendario parece lejos de cumplirse, dadas las dificultades que está teniendo la compañía de Elon Musk con su megacohete y los pasos intermedios de certificación y validación de los componentes.

En caso de que finalmente se lance, la previsión es que FLEX aterrice en la región del Polo Sur lunar con 1.000 kg de cargas útiles de ocho clientes comerciales, entre ellos Interlune, en contratos valorados en más de 160 millones de dólares.

Rovers cosechadores

Sobre este rover tan versátil, Interlune planea montar su propia tecnología de detección de helio 3 y excavación para crear un sistema móvil capaz de recolectar regolito en grandes cantidades, procesarlo sobre el terreno y extraer el valioso isótopo.

En la Luna, este material se ha ido depositando durante miles de millones de años en la superficie gracias al viento solar, un flujo constante de partículas que emite el Sol y que en nuestro planeta queda bloqueado por el campo magnético terrestre.

Diseño preliminar de la cosechadora de Interlune y Vermeer.

Diseño preliminar de la cosechadora de Interlune y Vermeer. Interlune Omicrono

Para extraer helio-3 de la Luna no basta con recoger muestras con una pala: el gas está disperso en concentraciones muy bajas dentro del regolito, por lo que hay que procesar enormes cantidades de suelo lunar.

Además de adaptar su tecnología a FLEX, la propia Interlune ha desarrollado, junto al fabricante industrial Vermeer Corporation, un prototipo a escala real de excavadora capaz de procesar hasta 100 toneladas métricas de regolito por hora en un ciclo continuo.

El diseño de la máquina está pensado para reducir la fuerza de tracción, el consumo eléctrico y la generación de polvo respecto a las técnicas convencionales. Y es que el polvo lunar es uno de los mayores desafíos de cualquier misión el satélite terrestre: sus partículas ultrafinas y afiladas se adhieren a trajes, paneles solares y mecanismos, pudiendo inutilizarlos.

Estos movimientos empresariales apuntan a un objetivo más ambicioso: usar estos rovers excavadores y cosechadores para construir la infraestructura básica de futuras bases lunares.

Nivelar terrenos, construir carreteras, levantar terraplenes protectores contra la radiación o los micrometeoritos... Son tareas que en la Tierra ejecutan máquinas de obra civil, pero que en la Luna tendrán que realizar robots autónomos operando a más de 380.000 kilómetros de distancia.