El momento de abrir el recibo: muchos hogares pagan de más sin saber por qué.

El momento de abrir el recibo: muchos hogares pagan de más sin saber por qué. Vitaly Gariev/Unsplash Omicrono

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Los expertos coinciden: los errores comunes con tus electrodomésticos que te cuestan 1.000 euros al año

Pequeños hábitos cotidianos y descuidos en el mantenimiento disparan el consumo de energía en el hogar a pesar de contar con aparatos eficientes.

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Llegar a fin de mes con la factura de la luz controlada se ha convertido en una auténtica misión imposible para miles de familias. A pesar de que las cocinas actuales cuentan con tecnología de última generación, hay algo que está fallando de puertas para dentro.

Según los últimos datos de la organización de consumidores FACUA, la factura eléctrica del hogar medio español cerró el pasado año en una cifra récord: 975,88 euros anuales, lo que supone un alarmante incremento del 15,5 %.

¿Cuál es el motivo si ahora compramos aparatos con mejor certificación energética? La respuesta no está en los cables, sino en nuestras costumbres. Manuel Royo, director de marketing de Beko Europe en España, advierte en un comunicado de una realidad incómoda: "Muchos hogares siguen perdiendo dinero cada día por costumbres heredadas que aumentan el consumo sin que el usuario lo perciba".

Son los llamados "errores invisibles", pequeños hábitos cotidianos que disparan el contador y, de paso, destrozan la vida útil de tus electrodomésticos.

Un nuevo informe elaborado por Beko señala cuáles son los cinco fallos más comunes a la hora de usar los electrodomésticos que te pueden costar casi mil euros al año.

Los "errores invisibles"

El frigorífico se sitúa como el principal enemigo oculto en la factura al ser el único electrodoméstico que funciona las 24 horas del día, por lo que cualquier variación térmica cuesta dinero. El error más extendido es fijar el termostato demasiado bajo con la falsa creencia de que así enfriará más.

La realidad es que la temperatura óptima recomendada es de 4 °C en la nevera y -18 °C en el congelador; bajar de estos límites no mejora la conservación, sino que obliga al motor a trabajar al extremo, dispara el gasto y deshidrata los alimentos frescos.

Los nuevos frigoríficos inteligentes de Samsung.

Los nuevos frigoríficos inteligentes de Samsung. Nacho Castañón Omicrono Fráncfort (Alemania)

A este fallo se suma otro clásico de las cenas: introducir las sobras calientes directamente en la nevera en un intento por ahorrar tiempo. Este gesto obliga al aparato a realizar un sobreesfuerzo térmico brutal para contrarrestar el calor interior, lo que llega a duplicar el consumo de energía en ese intervalo.

Por ello, la recomendación de los expertos es dejar siempre que los alimentos se templen antes de guardarlos. La gestión del lavado también esconde importantes focos de derroche, empezando por la obsesión de programar la lavadora a 60 °C bajo el mito de que la ropa del día a día solo queda limpia con agua muy caliente.

Dado que el mayor gasto de este aparato se produce al calentar el agua, optar por programas a 30 °C o en frío ofrece el mismo resultado de limpieza con un consumo eléctrico drásticamente menor. Del mismo modo, conviene evitar el uso excesivo de detergente, la sobrecarga del tambor o el abuso sistemático de los programas intensivos del lavavajillas "por si acaso".

Finalmente, descuidar el mantenimiento básico de filtros, juntas y descalcificación sabotea por completo la eficiencia del hogar. Un filtro taponado o una goma desgastada por la que se escapa el frío obligan a cualquier aparato a trabajar el doble para ofrecer el mismo rendimiento.

Tal como sentencia Manuel Royo, un electrodoméstico descuidado pierde su eficiencia por muy avanzado que sea, demostrando que el verdadero ahorro no depende solo de la etiqueta energética, sino de las decisiones que se toman en el día a día.