Una mujer entrando a una residencia.
Mapfre, Occident y Santalucía apuntan al verano como el periodo de mayor siniestralidad en segundas residencias
Las aseguradoras refuerzan sus coberturas de hogar.
En verano crecen especialmente los servicios vinculados al mantenimiento.
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Mapfre, Occident y Santalucía coinciden en señalar el verano como el periodo de mayor siniestralidad en segundas residencias, impulsado por el incremento de la ocupación y el mayor uso de estos inmuebles.
Se trata de viviendas que, durante buena parte del año, permanecen desocupadas, lo que eleva la exposición a riesgos como robos, daños por agua o incidencias eléctricas que pueden pasar desapercibidas durante días.
En este contexto, las aseguradoras coinciden en señalar un repunte estacional de la siniestralidad asociado al mayor uso de estos inmuebles.
Desde Mapfre España explican a EL ESPAÑOL-Invertia que "sí, observamos un incremento estacional en la frecuencia de siniestros en segundas residencias durante los meses de verano, especialmente en junio, julio y agosto. Este repunte está asociado al mayor uso de este tipo de viviendas durante la temporada estival, lo que aumenta tanto las incidencias reportadas como las solicitudes de asistencia".
Desde Occident apuntan que "los datos muestran un incremento de la actividad asociada a las segundas residencias durante los meses de verano, coincidiendo con el periodo del año en el que muchas familias vuelven a utilizar estas viviendas tras permanecer cerradas durante largos periodos".
Incidencias
En concreto, junio, julio y agosto concentran alrededor del 35% de los siniestros anuales en este tipo de inmuebles.
Además del aumento de partes, también cambia la tipología de las incidencias.
Aunque los daños por agua siguen siendo los más frecuentes a lo largo de todo el año, en verano crecen especialmente los servicios vinculados al mantenimiento.
Según Occident, "el peso de Bricohogar sobre el total de incidencias aumenta del 11,6% del resto del año al 18,5% en verano, mientras que los servicios de asistencia pasan del 4,8% al 6,5%", un comportamiento que responde a la puesta a punto de las viviendas tras meses de inactividad.
Por su parte, Santalucía subraya a este periódico que "sí, se observa un repunte de los siniestros en las segundas viviendas, ya que la mayor ocupación de estos inmuebles y el uso más intensivo de sus instalaciones incrementan el riesgo de averías y daños".
A ello se suma, según la aseguradora, la ejecución en verano de reparaciones pendientes derivadas de siniestros ocurridos durante el invierno.
Una oficina de Santalucía.
Más allá de la estacionalidad, las compañías también ponen el foco en el nivel de aseguramiento. Aunque España presenta tasas elevadas, todavía existe un segmento de propietarios que decide no proteger su segunda residencia.
Respecto al perfil del propietario que opta por no asegurar su segunda residencia, desde Mapfre España señalan que "aunque no hay un perfil único, quien decide no contratar este tipo de póliza suele considerar que el riesgo es bajo, bien porque apenas utiliza la vivienda o porque el coste del seguro no compensa el tiempo que pasa en ella".
No obstante, recuerdan que la tasa de aseguramiento supera el 85%.
Occident coincide con este diagnóstico y añade que este perfil "percibe el riesgo como reducido, ya sea porque utiliza la vivienda de forma esporádica, porque considera que el inmueble tiene menor valor o porque no es plenamente consciente de las consecuencias económicas que puede tener un siniestro cuando la vivienda permanece vacía durante largos periodos".
Siniestros más frecuentes
También influyen factores como la ausencia de hipoteca o el hecho de tratarse de viviendas heredadas.
Desde Santalucía, aunque no identifican un perfil específico de no asegurados, sí destacan que sus clientes de hogar se concentran mayoritariamente entre los 40 y los 79 años y presentan altos niveles de fidelidad.
En cuanto a la tipología de siniestros, el sector asegurador sitúa a los daños por agua como el principal problema en segundas residencias.
Mapfre señala que a estos se suman "asistencia por reparaciones profesionales, daños eléctricos y roturas de cristales", mientras que los incendios y los fenómenos atmosféricos, aunque menos frecuentes, generan un mayor impacto económico.
Occident detalla que "los daños por agua representan cerca de un tercio de los casos, seguido de siniestros atmosféricos (14,68%), incidencias en cristales y otras roturas (10,48%) y daños eléctricos (6,30%)", y destaca también el peso creciente de los servicios de asistencia y mantenimiento, que suponen el 23,22% del total.
Por su parte, Santalucía añade que, además de los daños por agua y los servicios de manitas, "en determinadas zonas rurales pueden producirse siniestros de gran impacto derivados de incendios forestales", lo que refuerza la necesidad de adaptar las coberturas a la localización y uso del inmueble.
Ante este escenario, las aseguradoras están reforzando su oferta con productos más flexibles y segmentados, capaces de ajustarse a las particularidades de las segundas residencias.