Observatorio de la Defensa

Informes de inteligencia daneses apuntan a que Rusia aumentará sus operaciones de guerra híbrida contra la OTAN

El DDIS da una probabilidad muy baja a una invasión de Rusia a otro país.

Lo que sí contempla es la posibilidad de ataque limitado a un tercero.

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Los servicios de inteligencia daneses alertan de un aumento de las operaciones de guerra híbrida de Rusia contra la OTAN y la UE, incluyendo sabotajes y ciberataques.

Rusia ha intensificado el uso de drones, ciberataques y actos de sabotaje en territorio europeo, elevando el riesgo de incidentes graves.

El informe advierte de un riesgo bajo pero creciente de ataques militares limitados de Rusia contra países de la OTAN, con el objetivo de desviar apoyo europeo a Ucrania y dividir a la Alianza.

Rusia enfrenta presión militar y económica, con graves pérdidas en el frente ucraniano y el inminente veto europeo al gas ruso.

La continua amenaza de Rusia sobre la OTAN y la Unión Europea se cristaliza en operaciones en la zona gris cada vez más frecuentes. La presencia de drones en el Aeropuerto de Leipzig hace unas semanas o la presencia de aeronaves militares en el Báltico son solo dos ejemplos de una interminable lista de acciones.

"Rusia ha intensificado el uso de sabotajes y ciberataques destructivos, además de atacar objetivos en Europa con drones", aseguran el Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca (DDIS) en un informe. "La guerra híbrida está escalando".

En su último informe, el DDIS estima que Moscú "intensificará su guerra híbrida llevando a cabo ataques más frecuentes contra Occidente y la OTAN, con consecuencias más graves para los países afectados que en el pasado".

Estas operaciones podrían incluir desde ciberataques que consigan paralizar funciones sociales críticas hasta actos de sabotaje que conlleven un alto riesgo de causar víctimas.

"Las fuerzas rusas actúan de manera cada vez más agresiva frente a las unidades militares de la OTAN en la región del mar Báltico", aseguran desde el DDIS. Un hecho que ha quedado reflejado en los últimos días con la interceptación de un avión espía ruso por parte de cazas españoles.

Otro paso más hacia la escalada se produjo el pasado 14 de septiembre, cuando una fragata rusa disparó bengalas contra un helicóptero militar danés en aguas cercanas a Gedser.

Toda esta escalada abre la puerta a un recrudecimiento de las tensiones que podría terminar en ataques directos y limitados de Rusia a terceros países. Un diagnóstico que el DDIS comparte con otros servicios de inteligencia como el lituano o el letón, que llevan los últimos meses apuntando a este mismo escenario.

Existe un riego bajo, pero creciente, por el que Rusia lance un ataque militar limitado contra uno o varios países de la OTAN cerca de sus fronteras, aseguran los daneses.

Sería "una medida desesperada por parte de Rusia y, al igual que los ataques híbridos intensificados, podría producirse en los próximos meses". El objetivo en esta situación sería "desviar los recursos europeos destinados a apoyar a Ucrania y sembrar la división en el seno de la OTAN".

En este escenario, Rusia podría achacar los ataques a territorio OTAN debido a las interferencias que las unidades de guerra electrónica de Ucrania ejercen contra los sistemas de navegación. O podría acusar a la OTAN y la UE de ejecutar operaciones de falsa bandera, para lo que podría emplear drones ucranianos capturados y enviados de vuelta contra infraestructuras críticas.

El DDIS "sigue sin observar indicios de que Rusia vaya a lanzar una invasión abierta contra uno o varios países de la OTAN", aseguran en el informe. También indican que, de producirse, las Fuerzas Armadas controladas por Putin necesitarían "al menos seis meses para preparar y desplegar las fuerzas necesarias".

Un punto clave que destacan los servicios de inteligencia daneses es que una eventual invasión tan solo ocurriría si Rusia estima que sus acciones no desembocarían en una respuesta militar colectiva de la OTAN.

Rusia, bajo presión

"Rusia se encuentra bajo una presión mayor que en cualquier otro momento de la guerra contra Ucrania", explica el Servicio de Inteligencia de Dinamarca. "Los continuos ataques ucranianos de largo alcance están causando daños aún más extensos en el interior del territorio ruso".

Esta situación provoca un saldo muy negativo para las tropas de Putin, que se están sufriendo graves pérdidas a cambio de ganancias territoriales marginales.

En cuando al plano económico, Moscú "se halla al borde de una crisis importante, impulsada por el gasto militar, las sanciones internacionales y los ataques ucranianos contra infraestructura energética de Rusia".

A ello se suma la medida de la UE para el veto al gas ruso entra en vigor a partir del próximo 1 de enero, mientras que el suministrado por gaseoducto solo se prohibirá a partir de otoño de 2027.

"El apoyo económico y militar de Occidente a Ucrania es vital para la capacidad del país de contener a las fuerzas rusas y aumentar el coste que supone para Rusia mantener la guerra", explican.