Despliegue de portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln. Archivo (US Navy)
Los seis meses de guerra en Irán empiezan a pasar factura a EEUU: sus generales alertan del desgaste militar
Solo una cuarta parte de los destructores de la Armada estaría actualmente disponible para desplegarse.
La guerra de Irán ha reducido las reservas de interceptores Patriot y THAAD y misiles Tomahawk.
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Coincidiendo con el sexto mes de la guerra en Irán, la cúpula militar estadounidense ha advertido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, de que prolongar las operaciones de gran escala contra Teherán podría mermar la capacidad de las Fuerzas Armadas para responder a otras crisis y contingencias estratégicas.
Así lo revela The Washington Post, que asegura que el actual despliegue ya obliga a desviar buques, aeronaves y otros medios desde Europa, Asia y América Latina hacia Oriente Próximo.
Las advertencias, recogidas en el Secretary of Defense’s Orders Book del 14 de agosto, señalan que esta reasignación limita la capacidad de los mandos regionales para cumplir sus misiones y mantener el nivel de adiestramiento. Parte de las fuerzas permanecerá en la región hasta septiembre y algunos despliegues podrían extenderse hasta 2027.
La situación es especialmente delicada para la Armada estadounidense. Su jefe de Operaciones Navales, el almirante Daryl Caudle, considera que el actual nivel de apoyo a la operación contra Irán no puede sostenerse indefinidamente, al no existir una fecha prevista para su finalización.
Según la evaluación, solo una cuarta parte de los destructores de la Armada estaría actualmente disponible para desplegarse, un descenso significativo respecto a los niveles previos a la guerra.
El impacto, además, trasciende la disponibilidad inmediata de los buques. La prolongación de las operaciones está alterando los ciclos de mantenimiento, lo que podría comprometer la capacidad de la flota para responder ante otro conflicto.
Caudle ya ha alertado públicamente de las dificultades que entraña extender los despliegues: "Por lo general, no soy partidario de las prórrogas y me opongo firmemente a ellas, pero el enemigo también tiene capacidad de decisión".
Menos capacidad para otros escenarios
El impacto alcanza también a las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa y el Indo-Pacífico. Los mandos de estas regiones han expresado su desacuerdo con mantener determinados medios en Oriente Próximo, al considerar que su ausencia reduce su capacidad para cumplir misiones propias y garantizar la defensa de sus respectivas áreas.
En el Indo-Pacífico, la situación es especialmente sensible. El USS George Washington (CVN-73), único portaaviones estadounidense con despliegue permanente avanzado en Japón, fue enviado a Oriente Próximo para relevar al USS Abraham Lincoln (CVN-72), tras una campaña de más de 300 días desde su salida de San Diego en noviembre de 2025 y más de 250 jornadas sin una escala significativa, en el marco de la guerra con Irán.
El movimiento dejó temporalmente al Pacífico occidental sin un grupo de combate de portaaviones estadounidense desplegado. La expresión “único portaaviones dedicado” no implica que el George Washington fuese el único buque de este tipo adscrito a la Flota del Pacífico, sino que era el único permanentemente adelantado en la región.
Posteriormente, el USS Theodore Roosevelt (CVN-71) tenía previsto asumir el relevo del George Washington en Oriente Próximo, sin que ello supusiera un regreso inmediato de este último al Pacífico.
Miembros de la 82.ª División Aerotransportada estadounidense durante un ejercicio.
Al mismo tiempo, aliados de Washington en Asia han mostrado preocupación por el consumo de misiles y de interceptores de defensa aérea, ante el riesgo de que el desgaste reduzca la capacidad de disuasión frente a China.
La Fuerza Aérea también mantiene parte de sus unidades en Oriente Próximo para realizar operaciones de bombardeo y otras misiones continuadas, con algunos despliegues previstos hasta 2027.
Aviones de guerra electrónica E/A-18G de la Marina de EE.UU. patrullan los cielos sobre Oriente Medio mientras EEUU continúa haciendo cumplir el bloqueo contra Irán.
El Ejército de Tierra también afronta la prolongación de sus despliegues en Oriente Próximo. Parte de los efectivos de la 82.ª División Aerotransportada, movilizados en marzo —unos 2.000 militares—, podría permanecer en la región durante un año.
Asimismo, se estudia extender la misión de las unidades equipadas con sistemas Patriot, destinadas a proteger las bases estadounidenses frente a misiles y drones.
Problemas de munición
A este desgaste operativo se suma el consumo de munición. La guerra de Irán ha reducido las reservas de interceptores Patriot y THAAD y misiles Tomahawk, mientras que EEUU también habría perdido alrededor del 25% de su flota de drones Reaper.
El Gobierno de Trump, sin embargo, sostiene que las informaciones sobre una escasez de munición son inexactas.
La advertencia de los máximos responsables militares refleja así un dilema estratégico para Washington: mantener la presión militar sobre Irán sin comprometer la capacidad estadounidense para responder simultáneamente a otros escenarios, especialmente en Europa y el Indo-Pacífico.
La evaluación interna apunta a que prolongar indefinidamente el actual esfuerzo podría terminar reduciendo precisamente la disponibilidad de las fuerzas que EEUU necesita para afrontar futuras crisis.