El Marine sigue siendo centro de gravedad, se apuesta por reforzar su preparación para combatir en un entorno tecnológico.

El Marine sigue siendo "centro de gravedad", se apuesta por reforzar su preparación para combatir en un entorno tecnológico. EE.

Observatorio de la Defensa

Así será la fuerza terrestre de EEUU en 2040: más enjambres de drones, decisiones con IA y mayor potencia de fuego

Los adversarios con capacidades similares cambian la forma de combatir.

Washington busca una fuerza más dispersa, más letal y mucho más conectada.

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Las claves

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El Cuerpo de Marines de EEUU planea para 2040 una fuerza terrestre centrada en la integración de drones, inteligencia artificial, sensores avanzados y guerra electrónica.

La transformación se articula en cinco pilares: preparación humana, letalidad, resistencia, ventaja en la toma de decisiones y modularidad de las unidades.

Se prevé el uso de sistemas autónomos para tareas peligrosas, mayor capacidad de ataque de largo alcance y defensa aérea escalonada hasta el nivel de escuadra.

La transición se desarrollará en tres etapas hasta 2040, impulsando la innovación tecnológica y abandonando plataformas consideradas obsoletas.

Los Marines de Estados Unidos ya han trazado cómo quieren combatir en 2040. Su nuevo concepto para el Ground Combat Element (GCE) plantea una transformación profunda de sus fuerzas terrestres para adaptarlas a un campo de batalla en el que los drones, los sensores, la inteligencia artificial, la guerra electrónica y las armas de precisión de largo alcance estarán presentes de forma generalizada.

En el documento se asume que el retorno de adversarios con capacidades similares obliga a transformar la forma de combatir. Aun así, sitúa al Marine en el centro: la tecnología acelerará la detección y la respuesta, pero la formación, disciplina y capacidad de adaptación del combatiente seguirán siendo decisivas.

El teniente general Jay M. Bargeron, comandante adjunto para Planes, Políticas y Operaciones del Cuerpo de Marines, define el GCE 2040 como "la visión y el marco esenciales para guiar nuestra transformación". El objetivo, explica, es construir una fuerza capaz de disuadir un conflicto y, si esa disuasión fracasa, derrotar a cualquier adversario.

"El Cuerpo de Marines se enfrenta a un futuro definido por el rápido cambio tecnológico y el resurgimiento de adversarios de capacidades similares", señala Bargeron.

El entorno de 2040 exigirá una fuerza "no sólo tecnológicamente avanzada, sino también física, mental y moralmente preparada para las complejidades del campo de batalla moderno".

Cinco pilares para el Marine de 2040

La transformación se articula en torno a cinco pilares. El primero, Human-Centered Warfighting, mantiene al Marine como "centro de gravedad" y apuesta por reforzar su preparación para combatir en un entorno tecnológico, pero también cuando las capacidades más avanzadas sean degradadas o anuladas.

El segundo es la letalidad, con el propósito de aumentar la capacidad de generar efectos cinéticos y no cinéticos en todos los dominios. Para ello se plantea reforzar los fuegos orgánicos, integrar los fuegos conjuntos y ampliar las capacidades de detección.

Marines de EEUU.

Marines de EEUU. - @CENTCOM

El tercer pilar es la resistencia. Las unidades tendrán que sobrevivir y mantener sus operaciones en un campo de batalla en el que serán constantemente observadas y atacadas. Para ello, el concepto contempla defensa multidominio, logística resiliente, engaño táctico y gestión de la firma.

El cuarto es la ventaja en la toma de decisiones, basada en la colaboración entre humanos y máquinas. La inteligencia artificial deberá acelerar el ciclo de decisión y permitir que determinadas tareas de alto riesgo sean realizadas por sistemas autónomos.

El quinto es la modularidad: unidades capaces de adaptarse rápidamente a diferentes misiones y amenazas y de organizarse en función de las necesidades de cada operación, tomando como referencia la Marine Air-Ground Task Force (MAGTF).

Nuevo campo de batalla

La fuerza terrestre de 2040 deberá operar en un campo de batalla mucho más transparente y disputado. Sensores, drones desechables, inteligencia artificial y armas de precisión de largo alcance permitirán detectar y atacar unidades a una velocidad sin precedentes.

El espectro electromagnético será otro frente crítico: comunicaciones, redes y sistemas de mando y control estarán expuestos a interferencias y ataques. Por ello, el Cuerpo de Marines no solo busca más tecnología, sino la capacidad de seguir combatiendo cuando esta falle.

Un marine estadounidense realiza una comprobación de radio desde un vehículo ultraligero MRZR durante una demostración de capacidades anfibias.

Un marine estadounidense realiza una comprobación de radio desde un vehículo ultraligero MRZR durante una demostración de capacidades anfibias. Abigail Hutcheson. Cuerpo de Marines de EEUU.

El concepto GCE 2040 propone unidades dispersas, modulares y multidominio, capaces de conquistar y defender terreno litoral bajo amenaza. La IA y los sistemas autónomos deberán acelerar la identificación de objetivos, el análisis de información y la toma de decisiones, aunque el control final permanecerá en manos humanas.

Entre 2031 y 2035, los Marines prevén integrar más IA en cuarteles generales y logística, ampliar las formaciones de drones y reforzar las capacidades antidron.

Para 2040, la colaboración entre humanos y máquinas deberá ser una constante operativa: los sistemas autónomos asumirán las tareas más peligrosas, mientras los Marines conservarán las decisiones esenciales.

Más alcance y potencia de fuego

La transformación también contempla un incremento de la capacidad de ataque. Entre las prioridades materiales aparecen los fuegos superficie-superficie de largo alcance, además de capacidades avanzadas de fuego directo e indirecto.

El concepto incluye asimismo nuevas plataformas de movilidad, como el Amphibious Combat Vehicle (ACV) y el Advanced Reconnaissance Vehicle (ARV), y una defensa aérea terrestre escalonada (GBAD) que deberá llegar incluso al nivel de escuadra.

El objetivo es que las unidades puedan desplazarse por terrenos complejos y disputados y, al mismo tiempo, mantener capacidad para detectar y atacar objetivos a diferentes distancias.

El mando y control será otro elemento crítico. Los Marines plantean puestos de mando más resistentes, redes de sensores multidominio, capacidades de contrarreconocimiento y sistemas de datos integrados para avanzar hacia el modelo Combined Joint All-Domain Command and Control (CJADC2).

Personal de aviación del Cuerpo de Marines de los EEUU embarcados a bordo del USS Boxer (LHD 4)

Personal de aviación del Cuerpo de Marines de los EEUU embarcados a bordo del USS Boxer (LHD 4) - @CENTCOM

La logística también deberá adaptarse. El documento contempla plataformas terrestres, aéreas y marítimas no tripuladas para distribuir suministros en entornos donde las rutas tradicionales puedan estar amenazadas, además de sistemas móviles de generación de energía y nuevas capacidades médicas.

Una transformación en 3 etapas

La transformación se desarrollará en tres etapas. Entre 2026 y 2030, el foco estará en acelerar la modernización ya en marcha, responder a la amenaza inmediata de los drones y sentar las bases de las futuras inversiones.

Entre 2031 y 2035, deberán madurar la inteligencia artificial y los sistemas autónomos, con una mayor integración en los puestos de mando, la logística y las operaciones. En esta etapa adquirirán especial importancia las formaciones no tripuladas y las defensas contra drones.

Finalmente, entre 2036 y 2040, el Cuerpo de Marines pretende disponer de una fuerza terrestre caracterizada por el mando y control asistido por IA, la colaboración generalizada entre humanos y máquinas y unidades dispersas y resilientes.

Pero llegar a ese modelo también exigirá abandonar parte del pasado. El teniente general Eric E. Austin, comandante adjunto para Desarrollo e Integración de Combate, reclama a los responsables de la transformación que estén dispuestos a desprenderse de las capacidades que hayan dejado de ser útiles.

"Debemos estar dispuestos a desprendernos de las plataformas heredadas cuando su valor disminuya y evolucionar continuamente nuestras capacidades críticas", señala Austin. El general considera que la adaptación debe convertirse en una característica permanente del Cuerpo de Marines y reclama la voluntad de realizar "cambios radicales" para mantener su capacidad de combate terrestre y multidominio.

También pide acelerar la innovación para acercar el futuro al presente: "Su éxito llegará cuando aprovechemos las tendencias tecnológicas aceleradas y hagamos realidad el futuro GCE", afirma.

El documento reconoce, no obstante, varios riesgos, entre ellos la dificultad de superar los patrones tradicionales de adquisición y despliegue y la necesidad de garantizar la supervivencia de las plataformas de movilidad y de las redes de mando y control.