El presidente taiwanés, Lai Ching-te, en una intervención ante un dron Teng Yun durante una visita al Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología (NCSIST), en Taichung, el 17 de julio de 2026.

El presidente taiwanés, Lai Ching-te, en una intervención ante un dron Teng Yun durante una visita al Instituto Nacional Chung-Shan de Ciencia y Tecnología (NCSIST), en Taichung, el 17 de julio de 2026. Ann Wang Reuters

Observatorio de la Defensa

Taiwán prepara un arsenal de 210.000 drones para reforzar la guerra asimétrica frente a Pekín

Lai Ching-te reclama al Parlamento un presupuesto extraordinario de 6.600 millones.

La oposición quiere limitar el gasto anual.

Más información: Taiwán acelera su rearme ante China y elevará un 16% el gasto militar en 2027 para reforzar su capacidad de disuasión

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Las claves

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Taiwán propone invertir 6.600 millones de dólares en seis años para adquirir 210.000 drones militares ante la amenaza de China.

La iniciativa busca reforzar la estrategia de guerra asimétrica y dificultar una posible invasión china, siguiendo el ejemplo de Ucrania y Oriente Próximo.

El plan incluye desarrollar una industria nacional de drones independiente de China para asegurar la cadena de suministro en caso de conflicto.

El Parlamento, controlado por la oposición, debate entre el plan gubernamental y una alternativa que limitaría el gasto anual y pondría el programa bajo el Ministerio de Economía.

Taiwán quiere acelerar su apuesta por los drones militares ante el temor a un eventual conflicto con China. El presidente de la isla, Lai Ching-te, ha reclamado este miércoles al Parlamento la aprobación de un presupuesto extraordinario de 210.000 millones de dólares taiwaneses —unos 6.600 millones de dólares estadounidenses— para adquirir alrededor de 210.000 nuevos drones militares durante los próximos seis años.

La iniciativa llega en un momento especialmente delicado para Taipéi. Las guerras de Ucrania y Oriente Próximo han demostrado el papel cada vez más relevante de los drones en el campo de batalla y el Gobierno taiwanés considera que no puede retrasar el refuerzo de estas capacidades ante la amenaza de Pekín.

"Esto no es sólo una cuestión de fortalecimiento de la defensa nacional, sino también un paso importante para que Taiwán demuestre su determinación de defenderse", afirmó Lai durante la reunión semanal de su Partido Democrático Progresista (PDP), antes de la votación parlamentaria prevista para este jueves.

El presidente taiwanés sitúa los drones en el centro de la estrategia de guerra asimétrica de la isla. La idea es utilizar sistemas relativamente baratos, numerosos y difíciles de neutralizar para elevar el coste de cualquier operación militar china y convertir el campo de batalla en un auténtico "infierno" para las fuerzas de Pekín.

El plan del Gobierno contempla 210.000 millones de dólares taiwaneses de inversión durante seis años, con adquisiciones anuales y actualizaciones periódicas. No se trataría, por tanto, de realizar una única compra masiva de drones, sino de mantener un flujo continuado de adquisiciones que permita incorporar nuevas tecnologías a medida que evolucionen.

La propuesta se enfrenta, sin embargo, a un Parlamento controlado por la oposición, como sostiene Reuters. Los partidos opositores han presentado una alternativa que limitaría el gasto a 40.000 millones de dólares taiwaneses al año, utilizando fondos del presupuesto ordinario y situando la supervisión del programa bajo el Ministerio de Economía, en lugar del Ministerio de Defensa.

El ministro de Defensa, Wellington Koo, ha advertido de que ese techo de gasto sería insuficiente para desarrollar de manera efectiva las capacidades de combate con drones. El propio Ministerio de Defensa tiene previsto gastar 42.100 millones de dólares taiwaneses solo en 2027 en sistemas no tripulados.

La oposición defiende, en cambio, que su propuesta resulta más realista. Lai Shyh-bao, uno de los principales parlamentarios del Kuomintang (KMT), argumentó durante la reunión celebrada este miércoles que la rápida evolución tecnológica hace poco aconsejable adquirir grandes cantidades de sistemas de una sola vez.

"La tecnología está avanzando rápidamente y, si compras una cantidad enorme de una sola vez, rápidamente quedará obsoleta", sostuvo.

Ucrania marca el camino

Detrás del programa taiwanés está una de las principales lecciones extraídas de la guerra moderna: la proliferación de drones está cambiando la forma de combatir.

Los conflictos de Ucrania y Oriente Próximo han demostrado la capacidad de los sistemas no tripulados para realizar misiones de vigilancia, reconocimiento y ataque y, sobre todo, para proporcionar una enorme cantidad de plataformas a un coste muy inferior al de muchos sistemas tripulados convencionales.

Para Taiwán, esta evolución tiene una importancia añadida. La isla parte de una situación de clara inferioridad frente al potencial militar chino y, por ello, su estrategia de defensa busca evitar una confrontación simétrica con el Ejército Popular de Liberación.

Los drones encajan especialmente bien en ese planteamiento. Una gran cantidad de sistemas distribuidos por el territorio podría dificultar los ataques iniciales chinos, aumentar la capacidad de vigilancia sobre el estrecho y obligar a Pekín a emplear más recursos para localizar y destruir las plataformas taiwanesas.

El objetivo declarado por el Gobierno es precisamente convertir cualquier eventual zona de combate en un "hellscape" —un "infierno"— para el Ejército chino, multiplicando los obstáculos a una operación de invasión.

Una cadena de suministro lejos de China

La apuesta de Taiwán no se limita a comprar drones. El Parlamento ya ha aprobado este mes otros programas destinados a impulsar el desarrollo de una industria nacional de sistemas no tripulados.

Uno de los objetivos prioritarios es crear una cadena de suministro "no roja", es decir, independiente de China. Se trata de un aspecto especialmente sensible debido al dominio chino sobre buena parte del mercado mundial de drones y a la presencia en el país de algunos de los principales fabricantes internacionales.

Para Taipéi, depender de componentes procedentes de China supondría una vulnerabilidad crítica en caso de conflicto. El objetivo es desarrollar capacidades industriales propias y asegurar el acceso a componentes y sistemas incluso si el estrecho de Taiwán quedara bloqueado.

La estrategia combina así adquisición de plataformas, desarrollo industrial y actualización tecnológica para evitar que el Ejército taiwanés dependa de un único modelo o de una tecnología que pueda quedar rápidamente desfasada.

Pekín acusa a Lai de "buscar la independencia por la fuerza"

La iniciativa taiwanesa ha provocado una nueva respuesta de Pekín. El portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Gobierno chino, Zhang Han, volvió a acusar este miércoles a Lai de intentar lograr la independencia de la isla mediante la fuerza.

"La tendencia general hacia la reunificación no puede detenerse", afirmó durante una rueda de prensa celebrada en Pekín recogida por Reuters.

China considera Taiwán parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación. Lai, por su parte, rechaza las reivindicaciones de soberanía de Pekín y sostiene que sólo la población taiwanesa puede decidir el futuro de la isla.

El pulso político se traslada ahora al Parlamento. La votación prevista para este jueves determinará si el Gobierno consigue sacar adelante su ambicioso programa de drones o si la oposición logra imponer un modelo de gasto más limitado.