Misiles balísticos hipersónicos DF-17

Misiles balísticos hipersónicos DF-17 CGTN

Observatorio de la Defensa

China desarrolla un vehículo hipersónico capaz de lanzar misiles contra aviones en cualquier rincón del Pacífico

La nueva arma de Pekín pone en riesgo a las aeronaves de apoyo de EEUU.

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Las claves

Las claves

China ha desarrollado un vehículo de planeo hipersónico capaz de lanzar misiles aire-aire a miles de kilómetros, revolucionando el combate en el Pacífico.

Esta tecnología permite a Pekín atacar aeronaves de apoyo estadounidenses, como aviones cisterna y AWACS, incluso en la retaguardia del espacio aéreo internacional.

El nuevo sistema hipersónico chino, basado en misiles como el DF-17 y el DF-27, alcanza distancias de hasta 8.000 km, poniendo en riesgo enclaves estratégicos como Guam y Hawái.

La maniobrabilidad y velocidad extrema de estos vehículos hacen casi imposible predecir su trayectoria, dificultando la defensa convencional y alterando el equilibrio militar en la región.

China ha cambiado las reglas de combate en el Pacífico. Pekín ha consolidado un hito tecnológico sin precedentes al desarrollar un vehículo de planeo hipersónico diseñado para destruir aeronaves enemigas, a miles de kilómetros de distancia, mediante el lanzamiento de misiles aire-aire en pleno vuelo.

Esta capacidad inédita, revelada por Bloomberg, transforma radicalmente el panorama táctico en la región al extender la amenaza militar china a distancias previamente inaccesibles, lo que dejaría en una situación de extrema vulnerabilidad a las plataformas aéreas más valiosas de EEUU, en un hipotético conflicto bélico entre ambas potencias.

De acuerdo al mencionado medio estadounidense, el complejo militar-industrial del país asiático ha logrado integrar capacidades de combate aire-aire dentro de diversos misiles de crucero hipersónicos, trascendiendo con creces las limitaciones operativas históricas que condicionaban sus maniobras defensivas.

Hasta la fecha, la postura de defensa aérea de la aviación del Ejército Popular de Liberación dependía fundamentalmente de plataformas convencionales, como la combinación del caza multipropósito J-16 y el misil aire-aire de alcance ultra largo PL-17.

Este binomio proporciona a Pekín un radio de acción efectivo estimado en aproximadamente 1.400 kilómetros, según estimaciones del Pentágono. Sin embargo, la introducción del vector hipersónico rompe por completo este techo operativo, permitiendo proyectar poder a distancias inéditas.

La estrategia de Estados Unidos en escenarios bélicos de alta intensidad reposa sobre una intrincada red de apoyo aéreo sin la cual sus cazas de combate carecen de la autonomía y el respaldo táctico necesarios para sostener operaciones prolongadas.

Aeronaves de gran envergadura -como los aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo, las plataformas de alerta temprana y control aerotransportado (AWACS), y los puestos de mando volantes equipados con sistemas avanzados de inteligencia y comunicaciones- han sido diseñados bajo el supuesto de que operarían en zonas alejadas de las zonas más disputadas.

PL-17

PL-17 Ministerio de Defensa de China

La función fundamental de los reabastecedores es multiplicar el radio de acción de los aviones de ataque, mientras que las aeronaves de gestión de batalla dirigen el espacio aéreo y coordinan la inteligencia de combate a resguardo del fuego enemigo.

La nueva capacidad hipersónica china altera drásticamente esta premisa doctrinal al someter a estos aviones de apoyo a un riesgo letal constante, incluso cuando se hallen en la retaguardia más profunda del espacio aéreo internacional.

Al integrar la velocidad extrema con sensores avanzados de largo alcance y la capacidad de actualización de datos de localización en tiempo real durante el vuelo, Pekín obtiene la facultad potencial de obligar a estas valiosas plataformas a retirarse hacia zonas significativamente más alejadas del teatro de operaciones.

Como consecuencia, la autonomía de vuelo de los cazas de la Fuerza Aérea de EEUU se vería drásticamente recortada, paralizando la fluidez logística y complicando exponencialmente la ejecución de cualquier campaña aérea.

Las capacidades chinas

Para comprender la verdadera dimensión territorial de esta amenaza es necesario examinar las métricas de vuelo de las plataformas involucradas. Un vehículo de planeo hipersónico propulsado por un misil del tipo DF-17 chino posee la facultad de recorrer una distancia proyectada de más de 2.400 kilómetros.

Esta cifra ubica el margen de alcance del sistema a una distancia apenas inferior a la que separa el territorio continental chino de la isla de Guam, un enclave militar clave para el despliegue estratégico y la proyección de fuerza de Washington en el Pacífico Occidental.

Misiles DF-17 en un desfile militar chino

Misiles DF-17 en un desfile militar chino Thomas Peter Reuters

Adicionalmente, el misil chino DF-27 amplía este perímetro hasta un alcance estimado de casi 8.000 kilómetros, lo que situaría, por ejemplo, a Hawái dentro del radio potencial de ataque de estas armas de nueva generación.

De acuerdo con el Pentágono, el arsenal chino alcanzaba en 2024 un mínimo de 3.150 misiles balísticos y más de 300 misiles de crucero desplegados en plataformas terrestres.

Complementando estas tecnologías, informes del Departamento de Guerra de Estados Unidos señalan que Pekín trabaja activamente en el desarrollo de sistemas de misiles tierra-aire con alcances similares a los del DF-17.

Esta extensa red contaría con el respaldo de una densa constelación de inteligencia, vigilancia y reconocimiento basada en el espacio, concebida para transmitir actualizaciones continuas sobre la posición de los objetivos estratégicos en pleno vuelo, garantizando una precisión quirúrgica a distancias intercontinentales.

Vehículos hipersónicos

A diferencia de los misiles balísticos tradicionales, cuyas ojivas siguen una trayectoria parabólica fija y predecible una vez propulsadas, los vehículos de planeo hipersónico se caracterizan por una maniobrabilidad excepcional dentro de las capas superiores de la atmósfera.

Tras ser elevados a gran altitud por su propulsor, estos vehículos se separan del cuerpo del misil para descender planeando a velocidades superiores a Mach 5, ejecutando cambios bruscos de rumbo y correcciones de trayectoria impredecibles. Esta dinámica de vuelo imposibilita que los radares de defensa convencionales calculen un punto de impacto futuro con certeza.

La integración de misiles aire-aire en un vehículo con estas características aerodinámicas representa una proeza de ingeniería que no registra antecedentes en ninguna otra potencia militar del mundo.

Si este concepto logra superar la fase experimental, validarse en escenarios operativos reales y desplegarse masivamente en el arsenal chino, la proyección de la defensa aérea de Pekín se adentraría de lleno en el corazón logístico y supremacía aérea del adversario.