Este será el aspecto del nuevo caza F-15JSI de Japón.

Este será el aspecto del nuevo caza F-15JSI de Japón. Boeing.

Observatorio de la Defensa

Japón moderniza sus veteranos cazas F-15J: 268 millones para convertirlos en ‘Super Eagles’ contra China

Incorporarán radar AESA, nuevos sistemas de guerra electrónica y más armamento.

Un programa desarrollado por Boeing y Mitsubishi Heavy Industries bajo un acuerdo FMS.

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Las claves

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Japón invertirá 268 millones de dólares para modernizar 98 cazas F-15J al estándar F-15JSI, mejorando su capacidad ante el avance militar chino.

La modernización incluye nuevos radares AESA, sistemas de guerra electrónica y comunicaciones avanzadas, acercando los F-15J a los modelos más modernos del Eagle.

Los F-15JSI podrán transportar más misiles y armas de largo alcance, incluyendo el misil japonés AAM-4 y el estadounidense JASSM, ampliando así su capacidad de disuasión.

El programa permitirá a Japón mantener una fuerza aérea potente mientras incrementa su flota de F-35 y desarrolla el futuro caza de sexta generación junto a Reino Unido e Italia.

Japón acelera la modernización de uno de los pilares de su defensa aérea: el F-15J. El Ministerio de Defensa ha firmado cuatro nuevos contratos, por un valor conjunto de 42.652 millones de yenes (unos 268 millones de dólares), para continuar la transformación de sus veteranos cazas al estándar F-15JSI (Japan Super Interceptor).

El programa F-15JSI tiene como objetivo transformar estos aparatos, derivados del F-15 Eagle estadounidense, en plataformas de combate con prestaciones cercanas a las de las versiones más avanzadas del caza, como el F-15EX/Advanced Eagle.

Más que una simple actualización de un caza diseñado en la Guerra Fría, Tokio está tratando de ganar tiempo y capacidad de combate mientras construye una fuerza aérea capaz de hacer frente al creciente poder militar de China, en el contexto estratégico del Indo-Pacífico, y mantener, al mismo tiempo, la estrecha integración operativa con Estados Unidos.

En ese escenario, los F-15JSI actuarán como interceptadores de superioridad aérea y nodos de red dentro de un sistema más amplio de defensa integrada, complementando a los F-35 y a los sistemas de misiles tierra-aire.

Firmados en mayo de 2026 y ejecutados a través del sistema estadounidense Foreign Military Sales (FMS) con la Fuerza Aérea de EEUU como contratante, los citados cuatro contratos refuerzan el vínculo defensivo entre Tokio y Washington: Japón usa el FMS para integrar tecnología y armamento estadounidenses mientras adapta sus fuerzas a un escenario estratégico más exigente.

Cazas F-15J de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón.

Cazas F-15J de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón. JASDF

Los acuerdos contemplan equipos para reforzar las capacidades de combate de los F-15J, sistemas de mantenimiento de comunicaciones, material de apoyo a las operaciones de vuelo y soporte logístico para llevar a cabo la modernización en serie.

La mayor partida, de 210,96 millones de euros, se destina a la adquisición de equipos para incrementar las capacidades de combate de los cazas. Otros 19,65 millones de euros corresponden a equipos para el mantenimiento de los sistemas de comunicaciones. El paquete se completa con 0,22 millones de euros para equipos de apoyo a las operaciones de vuelo y 29,23 millones de euros destinados al soporte logístico de la modernización en serie.

Un F-15J completamente renovado

El F-15J constituye uno de los principales pilares de la aviación de combate japonesa. Fabricados bajo licencia por Mitsubishi Heavy Industries desde la década de 1980, estos cazas han acumulado varias décadas de servicio. Su estructura, sin embargo, todavía ofrece margen para prolongar su vida operativa mediante una profunda renovación de sus sensores, aviónica, comunicaciones y sistemas de combate.

Ese es precisamente el objetivo del programa F-15JSI, desarrollado por Boeing y Mitsubishi Heavy Industries bajo un acuerdo FMS con Estados Unidos.

Una de las modificaciones más importantes será la sustitución del radar mecánico AN/APG-63(V)1 por el mucho más avanzado AN/APG-82(V)1, equipado con tecnología AESA de barrido electrónico activo.

El nuevo sensor permitirá al F-15 modernizado detectar y seguir objetivos a mayor distancia, gestionar un número superior de contactos y operar con mayor eficacia en escenarios en los que las amenazas aéreas y electrónicas se encuentren densamente concentradas.

Además del radar, Japón está actualizando el conjunto de guerra electrónica, los sistemas de alerta radar y las comunicaciones, acercando la configuración de sus F-15J a los estándares de las versiones más modernas del Eagle.

La transformación es especialmente relevante en un entorno como el del Indo-Pacífico, donde la capacidad de detectar primero al adversario y operar dentro de un entorno electromagnético disputado resulta cada vez más importante.

Más misiles contra China

El salto tecnológico no se limita a los sensores. Japón también pretende aumentar considerablemente la capacidad de armamento de sus F-15J.

Los cazas sin modernizar pueden transportar hasta ocho misiles aire-aire, mientras que la configuración JSI permitirá incrementar sustancialmente esta cifra. El objetivo es convertir al avión en una plataforma capaz de transportar una gran cantidad de armas y actuar como un auténtico arsenal aéreo en operaciones de defensa del archipiélago.

Entre las armas que se están estudiando para el nuevo F-15 se encuentra el AAM-4 (Type 99), un misil aire-aire japonés que Mitsubishi está probando para su integración en el avión modernizado.

Japón también contempla la posibilidad de incorporar misiles de crucero lanzados desde el aire, entre ellos el estadounidense JASSM, lo que ampliaría de forma notable el radio de acción de la aeronave y permitiría atacar objetivos situados a cientos de kilómetros.

Misil de crucero AGM-158 JASSM.

Misil de crucero AGM-158 JASSM. USAF.

Esta evolución refleja uno de los mayores cambios experimentados por la política de defensa japonesa en las últimas décadas. Tokio está abandonando progresivamente una concepción de sus Fuerzas de Autodefensa centrada exclusivamente en la defensa inmediata del territorio para dotarse de capacidades de ataque a distancia y disuasión.

La transformación responde en buena medida a la expansión militar de China y al desarrollo de nuevos misiles balísticos y de crucero por parte de Pekín y Corea del Norte.

Hasta 98 F-15J modernizados

Japón había planteado inicialmente la modernización de aproximadamente 98 F-15J al estándar F-15JSI. El Ministerio de Defensa nipón ha ido financiando progresivamente el programa, aunque las cifras contempladas en los distintos documentos presupuestarios han experimentado modificaciones.

El objetivo es aprovechar la vida útil restante de los cazas que todavía presentan suficiente margen estructural, en lugar de sustituirlos inmediatamente por nuevos aviones de quinta generación.

Esta estrategia permitirá a Tokio mantener una importante masa de combate durante los próximos años mientras incrementa simultáneamente su flota de F-35A y F-35B y avanza en el desarrollo del futuro caza de sexta generación del programa GCAP, en el que Japón participa junto a Reino Unido e Italia.

El resultado será una fuerza aérea más diversificada: los F-35 aportarán furtividad y capacidades de quinta generación; los F-15JSI ofrecerán una gran capacidad de carga, alcance y volumen de fuego; y el futuro GCAP deberá asumir progresivamente el papel de principal plataforma de superioridad aérea.

La carrera aérea del Indo-Pacífico

La modernización de los F-15J se produce en un momento en el que China está ampliando rápidamente su poder aéreo y naval. El Ejército Popular de Liberación dispone de una creciente flota de cazas J-20 de quinta generación, mientras desarrolla nuevos sistemas de alerta temprana, guerra electrónica, misiles de largo alcance y plataformas no tripuladas.

Para Japón, el desafío es especialmente importante. El archipiélago se encuentra a escasa distancia de las principales áreas de actividad militar china y cerca de Taiwán, cuya eventual crisis tendría consecuencias directas sobre la seguridad japonesa.

Pekín, además, ha incrementado en los últimos años sus actividades militares alrededor de las islas japonesas y en los mares de China Oriental y de China Meridional. Japón ha respondido reforzando sus bases aéreas del suroeste del país y desplegando nuevas capacidades de vigilancia, defensa aérea y misiles de largo alcance.

En este escenario, mantener operativos y modernizados los F-15J permite a Tokio disponer de una plataforma de gran autonomía y capacidad de carga mientras llega la siguiente generación de cazas.