Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela.
Los incendios de Madrid ponen en una "situación crítica" las antenas de la NASA en Robledo de Chavela
Su primera gran operación fue en 1965, con el seguimiento de la sonda Mariner IV.
Fue clave para las comunicaciones de la misión Apolo 11, que llevó al primer hombre a la Luna.
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El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha asegurado que la instalación de la NASA en Robledo de Chavela "se encuentra en una situación crítica" y que los equipos de emergencia "están haciendo lo imposible para protegerlas ante el avance de las llamas". Se ha ordenado el desalojo de todo este municipio.
Se trata de uno de los centros científicos y tecnológicos más estratégicos del planeta. Allí se ubica el Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid (MDSCC), integrado en la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, DSN) de la NASA, una infraestructura imprescindible para mantener las comunicaciones con las misiones que exploran la Luna, Marte y el espacio profundo.
Solo existen tres complejos de estas características en todo el mundo. Los otros dos se encuentran en Goldstone (California, Estados Unidos) y Canberra (Australia). Su distribución geográfica permite cubrir los 360 grados de la Tierra y mantener contacto ininterrumpido con las naves espaciales, independientemente de la rotación del planeta.
Antenas del centro de la Nasa en Robledo de Chavelas.
La estación madrileña comenzó a operar en la década de 1960, en el marco de la cooperación bilateral entre España y Estados Unidos. Es una instalación del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en colaboración con la NASA, donde también participa la ESA (Agencia Espacial Europea) en misiones científicas y de exploración.
Su primera gran operación llegó en 1965, cuando realizó el seguimiento de la sonda Mariner IV, protagonista del primer sobrevuelo exitoso de Marte y responsable de enviar las primeras imágenes cercanas del planeta rojo.
Desde entonces, el complejo ha desempeñado un papel protagonista en algunos de los hitos más importantes de la exploración espacial.
En 1969, una de sus antenas más emblemáticas, conocida como "La Dino", fue clave para mantener las comunicaciones durante la misión Apolo 11, que llevó por primera vez al ser humano a la superficie de la Luna. La estación española formó parte del sistema que permitió transmitir las señales entre la nave y la Tierra durante el histórico alunizaje.
La importancia de Robledo de Chavela quedó reflejada en unas palabras atribuidas a Neil Armstrong tras la misión: "Sin las vitales comunicaciones mantenidas entre el Apolo 11 y la estación madrileña, nuestro aterrizaje en la Luna no habría sido posible".
Pieza esencial del programa espacial de EEUU
Más de medio siglo después, el complejo continúa siendo una pieza esencial del programa espacial estadounidense. Sus antenas proporcionan el soporte de comunicaciones para las misiones Artemis, destinadas a devolver astronautas a la superficie lunar y preparar la futura exploración humana de Marte.
Durante la misión Artemis II, las seis gigantescas antenas instaladas en Robledo garantizaron las comunicaciones de la cápsula Orion durante aproximadamente un tercio de su recorrido, un papel crítico para la seguridad de la tripulación.
Actualmente, el complejo dispone de seis grandes antenas: una de 70 metros de diámetro, cuatro de 34 metros y otra de 26 metros.
En 2021 la NASA culminó una importante modernización de las instalaciones con la entrada en servicio de dos nuevas antenas de 34 metros, convirtiendo a Madrid en el primer emplazamiento de la Red del Espacio Profundo en completar el programa de renovación tecnológica de la agencia estadounidense. Una de estas antenas fue, además, la primera de toda la red capaz de operar desde su puesta en servicio con todas las bandas de frecuencia utilizadas por la DSN.
Además de respaldar las misiones de la NASA, el complejo participa en proyectos científicos internacionales de radioastronomía e interferometría de muy larga base (VLBI), formando parte tanto de la European VLBI Network (EVN) como de otras iniciativas de observación del universo.
Aunque el acceso al interior de la instalación está restringido por motivos operativos y de seguridad, las imponentes antenas pueden contemplarse desde el exterior. Es uno de los símbolos más estratégicos de la cooperación científica entre España y Estados Unidos y de la exploración espacial internacional.