Personal de Alén Space trabajando sobre el nanosatélite CyberCUBE
GMV desarrolla un laboratorio espacial para proteger satélites de ciberataques: "El espacio ya es un dominio de las guerras"
El nanosatélite CyberCUBE evaluará nuevas capacidades de ciberseguridad.
La nave ha sido diseñada por la empresa gallega Alén Space.
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La dependencia global de los sistemas espaciales es hoy una realidad innegable que coordina de forma silenciosa la vida cotidiana del planeta. Desde las comunicaciones móviles y la navegación por satélite hasta la observación meteorológica de la Tierra y la supervisión de infraestructuras críticas, una inmensa red de servicios estratégicos opera en órbita continuamente.
No obstante, este notable avance tecnológico conlleva una vulnerabilidad latente, dado que la progresiva digitalización expone a la infraestructura espacial a ciberamenazas cada vez más sofisticadas.
En respuesta a este reto estratégico, la Agencia Espacial Europea, ESA, ha impulsado el desarrollo de CyberCUBE, un pequeño satélite diseñado específicamente para validar capacidades avanzadas de ciberseguridad en condiciones de operación reales.
La ejecución y gestión del proyecto han sido encomendadas a la compañía española GMV, cuya filial en Rumanía ha asumido la responsabilidad de liderar el ciclo de vida completo de la misión, que ha contado con un presupuesto de 1,9 millones de euros.
Este encargo engloba desde las fases iniciales de ingeniería y diseño del sistema hasta la integración física, la validación en tierra, la preparación del despegue, las primeras operaciones críticas tras la separación del cohete y la posterior transferencia del control del satélite a los equipos de la ESA.
Lanzamiento este martes del CyberCUBE a bordo de un cohete Falcon 9
"El CyberCUBE es un laboratorio de prueba de tecnología en órbita para garantizar una mejor seguridad de los satélites", explica a EL ESPAÑOL Mariella Graziano, directora de estrategia y desarrollo de negocio de Ciencia, Exploración y Transporte de Sistemas Espaciales de GMV.
Este martes, a las 9:01 de la mañana en España, el satélite despegará desde las instalaciones de la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California (Estados Unidos), a bordo de un cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX, propiedad del magnate estadounidense Elon Musk.
El satélite CyberCUBE
El CyberCUBE es un nanosatélite de categoría CubeSat 3U, lo que implica una estructura estandarizada conformada por la unión de tres unidades cúbicas que da como resultado un cuerpo prismático de aproximadamente 30 x 10 x 10 centímetros.
"Pese a ser una cosa muy pequeñita, se trata de un proyecto muy ambicioso porque representa la primera misión de ciberseguridad espacial que lleva a cabo la ESA", subraya Graziano.
De esta manera, el sistema desarrollado por GMV demostrará, entre otros objetivos, la eficacia de los algoritmos de criptografía poscuántica empleados en las claves de seguridad no sólo del propio satélite sino también de la estación terrestre desde la que se controla y de los enlaces que se generan entre ambos.
En este sentido, la plataforma servirá de base experimental para registrar intentos de accesos no autorizados a los sistemas de control, permitiendo interceptar intrusiones informáticas antes de que comprometan el vehículo. "Intentaremos hackear el satélite para ver cómo reacciona y si es posible o no hacerlo", añade Graziano.
El CyberCUBE durante su desarrollo
En el plano industrial, la iniciativa se ha ejecutado mediante una colaboración entre GMV y el fabricante gallego Alén Space, empresa integrada en el grupo GMV que se ha encargado de desarrollar la plataforma satelital, dotándola de capacidades avanzadas de procesamiento y una carga útil adaptada para la experimentación en ciberseguridad.
GMV también ha diseñado soluciones esenciales del segmento terreno, incorporando sistemas de control de misión y entornos de validación específicos destinados a simular escenarios operativos.
'Jamming' y 'spoofing'
Asimismo, los sistemas a bordo serán capaces de identificar y analizar interferencias de radiofrecuencia maliciosas destinadas a degradar las señales legítimas, una táctica comúnmente denominada como jamming.
Al mismo tiempo, se evaluarán mecanismos avanzados para proteger la telemetría y los datos frente a ataques de spoofing, que consisten en la emisión deliberada de señales falsas para engañar al receptor haciéndole creer que procesa información auténtica.
Con todo ello, la información obtenida a través de CyberCUBE resultará fundamental para robustecer el escudo digital europeo y guiar el diseño seguro de las próximas flotas de satélites.
Si todo sale como está previsto, CyberCUBE estará operativo -como máximo- un año y GMV llevará a cabo todas las pruebas programadas a lo largo de las primeras cuatro semanas en órbita.
El CyberCUBE desarrollado por GMV
"Una vez que hayamos hecho nuestra misión, el satélite comenzará a usarse como banco de pruebas para que otras empresas e instituciones puedan subir su software o hacer otros experimentos, siempre vinculado a tecnologías de ciberseguridad y criptografía", detalla Graziano.
Para llevar adelante esto, "la ESA ha abierto un concurso a nivel europeo destinado a centros de investigación y compañías para seleccionar aquellas iniciativas que considere adecuadas".
Necesidad de mayor protección
En la actualidad, afirma Graziano, existe "una necesidad muy grande de proteger la infraestructura en órbita, dado que la situación geopolítica que tenemos está generando muchos ataques en el espacio".
"El espacio no es el sitio más tranquilo ahora mismo", asegura Graziano. "Se ha vuelto, desafortunadamente, parte del dominio de las guerras".
"Al mismo tiempo, la vida más o menos transcurre de forma normal, lo que quiere decir que estamos haciendo un buen trabajo, que todo está protegido", sostiene la directiva de GMV.
Al respecto, Graziano asevera que los satélites actualmente en órbita ya cuentan "con un nivel de seguridad altísimo". "Pero como la tecnología va avanzando, ahora hay necesidades nuevas y es preciso reforzar ciertas cosas".