Destructor de la clase Arleigh Burke de EEUU
Ingalls inicia la construcción del séptimo destructor 'Arleigh Burke Flight III' de la Marina de Estados Unidos
Se trata del buque USS John F. Lehman (DDG 137).
Con este ya son cinco los destructores que está construyendo la compañía.
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Los astilleros Ingalls han iniciado la fabricación del futuro USS John F. Lehman (DDG 137), el séptimo destructor de la clase Arleigh Burke Flight III para la Marina de Estados Unidos.
Para la materialización del DDG 137, seis socios industriales distribuidos a lo largo de los estados de Texas, Luisiana, Misisipi y Florida se encuentran produciendo actualmente diversas unidades estructurales esenciales, lo que permite a Ingalls distribuir la carga de trabajo de manera eficiente a lo largo de toda la cadena de suministro nacional.
Esta sinergia no solo optimiza los tiempos de respuesta, sino que descentraliza el esfuerzo y dota al proceso de una flexibilidad inédita frente a las altas exigencias del entorno geopolítico contemporáneo, tal como han señalado desde la compañía a través de un comunicado.
"Nuestros constructores navales han trabajado duro para alcanzar el inicio de la fabricación del DDG 137 y, al centrar nuestros equipos e instalaciones en el montaje final y la integración, nuestros socios de construcción naval distribuida nos están permitiendo ampliar la flota Flight III", ha afirmado Chris Brown, director del programa en Ingalls.
"Sabemos que la US Navy cuenta con nosotros para entregar buques de gran capacidad, y este esfuerzo conjunto de todo el sector nos está ayudando a cumplir con esa responsabilidad con la urgencia necesaria", ha subrayado Brown.
Primer corte de chapa del destructor USS John F. Lehman
Actualmente, la empresa cuenta con cinco destructores de esta misma clase en diferentes fases de construcción, a los que se suman otros seis buques en las etapas iniciales de planificación previa y adquisición de materiales esenciales.
Con el propósito de consolidar esta estrategia de producción fragmentada y colaborativa, Ingalls contempla subcontratar más de 2,5 millones de horas de trabajo de construcción naval durante el 2026, derivando de este modo las labores de ensamblaje y soldadura a astilleros cualificados de todo el país.
Características del Flight III
La importancia del diseño Flight III se hace evidente al compararlo con los destructores Flight I, introducidos a principios de los años 90.
Aunque las unidades originales resultaron revolucionarias para su época al combinar el sistema Aegis con capacidades multimisión, el paso del tiempo evidenció las limitaciones de su radar SPY-1 y el escaso margen de crecimiento de su estructura, lo que ha impedido la integración de tecnologías modernas.
La variante Flight III aborda estas carencias históricas mediante una reingeniería completa del casco que otorga una capacidad de generación eléctrica significativamente mayor, una infraestructura de refrigeración avanzada y un volumen de carga útil sustancialmente ampliado para alojar armas, sensores y sistemas informáticos de última generación.
Mientras que los primeros buques de la serie Arleigh Burke fueron optimizados fundamentalmente para tareas de defensa aérea y guerra antisuperficie, las plataformas del Flight III han sido diseñadas para ejecutar misiones complejas de defensa contra misiles balísticos y ataques de precisión de largo alcance.
Destructor de la clase Arleigh Burke de EEUU
Sus sistemas de combate basados en una arquitectura abierta permiten la implementación de actualizaciones de software de forma mucho más rápida, garantizando una interoperabilidad superior con las fuerzas aliadas y una adaptabilidad idónea frente a nuevos entornos de amenaza global.
Además, estas naves están proyectadas para soportar la instalación de futuras armas de alta energía, incluyendo sistemas de energía láser y tecnologías electromagnéticas que resultarían imposibles de implementar en los cascos de las generaciones previas sin recurrir a costosas y masivas modernizaciones estructurales.
Desde la perspectiva de sus especificaciones técnicas y dimensiones operativas, estas plataformas poseen una eslora de 155,3 metros junto con una manga de 20,3 metros.
Su desplazamiento a plena carga supera holgadamente las 9.700 toneladas y son capaces de alcanzar una velocidad máxima superior a los 56 kilómetros por hora, rebasando los 30 nudos de velocidad sostenida. Esta potencia es posible gracias a cuatro turbinas de gas General Electric LM2500.