Teniente coronel Juan Pablo Mesa, del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC).

Teniente coronel Juan Pablo Mesa, del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC).

Observatorio de la Defensa

Teniente coronel Juan Pablo Mesa (CESTIC): "Estamos metidos de lleno en la guerra de Ucrania, al menos a nivel espacial"

Explica las cuatro grandes lecciones que España extrae del conflicto para transformar sus comunicaciones militares.

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Las claves

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El teniente coronel Juan Pablo Mesa afirma que España está implicada en la guerra de Ucrania a nivel espacial, con infraestructuras satelitales occidentales apoyando al país.

La experiencia ucraniana ha revelado la vulnerabilidad de los puestos de mando centralizados y la necesidad de estructuras militares más móviles y dispersas.

El conflicto ha subrayado la importancia de extender la conectividad avanzada a todos los niveles del combate, incluidos soldados y sistemas no tripulados como drones.

Las Fuerzas Armadas españolas trabajan en la automatización y resiliencia de redes de comunicación para enfrentar ataques electrónicos y gestionar sistemas cada vez más complejos.

La guerra de Ucrania se ha convertido en un acelerador de cambios para las Fuerzas Armadas europeas. Más allá de los drones, la artillería de precisión o la guerra electrónica, el conflicto está redefiniendo la forma en que los ejércitos entienden las comunicaciones, la conectividad y el uso del espacio como elemento clave de las operaciones militares.

"Estamos metidos de lleno en la guerra de Ucrania, al menos a nivel espacial". Con esta contundente afirmación, el teniente coronel Juan Pablo Mesa, del Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC), resumió hasta qué punto las infraestructuras espaciales occidentales forman parte ya del escenario estratégico generado por la invasión rusa.

Así lo expresó durante la jornada organizada por la empresa Integrasys, que analizó cómo los recientes conflictos en Ucrania e Irán han acelerado la guerra por el control de la información y el espectro.

En su intervención, el coronel del CESTIC también detalló las cuatro principales lecciones que el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas españolas han identificado e incorporado, concretamente, a partir del conflicto ucraniano.

“Fruto de la experiencia en Ucrania hemos aprendido mucho”, señaló el teniente coronel, quien subrayó que la necesidad de reforzar las capacidades espaciales y de comunicaciones ya estaba contemplada en la Directiva de Defensa Nacional y en los planes del Estado Mayor de la Defensa (EMAD), definidos por el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).

La amenaza ya no es una hipótesis

La primera de estas lecciones consiste en abandonar los modelos tradicionales de despliegue para adaptarse a un escenario en el que cualquier emisión electromagnética puede convertirse en un blanco. "Hemos visto que la amenaza realmente está ahí. No es si va a pasar o no, sino cuándo", advirtió el teniente coronel Mesa.

La experiencia de Ucrania ha demostrado la enorme vulnerabilidad de los puestos de mando estáticos y centralizados frente a sistemas de detección y ataque cada vez más rápidos. El coronel relató una conversación mantenida recientemente con un oficial ucraniano durante una visita a Alemania.

"La semana pasada estuvimos en Múnich. Me decía un oficial ucraniano que se tardaba 42 segundos en identificar, adquirir y batir un objetivo que radiaba, simplemente que radiaba una antena", explicó.

El militar añadió que en el campo de batalla han llegado a contabilizarse "hasta 20.000 antenas destruidas", una cifra que ilustra la intensidad de la lucha por el control del espectro electromagnético.

Ante esta realidad, Defensa apuesta por estructuras de mando más dispersas y móviles. "Puestos de mando centralizados, no; algo más dispersos y con una alta movilidad", resumió el representante del CESTIC.

Conectividad hasta la primera línea

La segunda lección se refiere a la necesidad de extender las comunicaciones avanzadas a todos los niveles del combate. "Necesitamos conectividad a las cosas, al combatiente, al IoT del campo de batalla", señaló el teniente coronel.

Según explicó, las exigencias operativas actuales obligan a proporcionar enlaces de comunicaciones no solo a los cuarteles generales, sino también a los soldados desplegados, a los vehículos y, especialmente, a los sistemas no tripulados.

Imagen de los participantes del panel Europeo de Defensa, en el que participaron el teniente coronel Mesa; Francisco Fonseca Morillo, profesor de Derecho y exmiembro de la Comisión Europea y Miguel Torres (moderador)

Imagen de los participantes del panel Europeo de Defensa, en el que participaron el teniente coronel Mesa; Francisco Fonseca Morillo, profesor de Derecho y exmiembro de la Comisión Europea y Miguel Torres (moderador)

"Los drones están cada vez más proliferando en el campo de batalla, llenando de sensores e intercambiando imágenes de ISR y vídeos", destacó.

Esa realidad exige redes con mayores prestaciones. "Una alta capacidad y una baja latencia es lo que demandan las fuerzas que están en el terreno", afirmó el teniente coronel, quien subrayó que los modelos tradicionales de comunicaciones vía satélite no siempre son capaces de responder a esas necesidades.

El espacio también es un frente de batalla

La tercera enseñanza está relacionada con la protección de las comunicaciones frente a interferencias y ataques electrónicos, un ámbito en el que España trabaja con tecnologías nacionales para reforzar la resiliencia de sus redes.

Durante su intervención, Mesa realizó una de las afirmaciones más llamativas de la jornada al referirse al papel de las capacidades espaciales occidentales en el conflicto.

"Estamos metidos de lleno en la guerra de Ucrania, al menos a nivel espacial", aseguró. La razón es que numerosos sistemas satelitales europeos y aliados proporcionan servicios esenciales de conectividad y comunicaciones que están siendo utilizados por Ucrania.

"Nuestros satélites están dando capacidad a otros. Spainsat NG está en la guerra de Ucrania. Y eso lo sufrimos nosotros", explicó.

Esa participación indirecta convierte a los sistemas espaciales en objetivos potenciales de interferencia electrónica. Según el coronel, las Fuerzas Armadas deben prepararse para operar en un entorno en el que los ataques contra las comunicaciones son constantes.

"Tenemos que buscar soluciones. Esa es la resiliencia que buscamos: encontrar el camino crítico por otro lado, con soluciones que van desde la mitigación de interferencias hasta buscar caminos alternativos y diversificar nuestras comunicaciones", afirmó.

La automatización, imprescindible

La cuarta lección apunta a la gestión de redes cada vez más complejas y distribuidas. "La gestión es inabarcable tal cual la tenemos ahora", reconoció el teniente coronel Mesa.

El crecimiento exponencial del número de sensores, plataformas conectadas y sistemas de comunicación obliga a replantear la forma en que se toman las decisiones.

"No podemos centralizar la decisión de cómo provisionamos caminos de conectividad", explicó. Por ello, Defensa trabaja en herramientas capaces de automatizar procesos, fusionar información procedente de múltiples fuentes y facilitar decisiones en tiempo real cerca del frente.

"Necesitamos herramientas para automatizar todo, fundir y fusionar la inteligencia y tomar decisiones casi de manera automática", señaló.

Sin mencionar expresamente la inteligencia artificial como elemento decisorio, representante del CESTIC defendió sistemas de apoyo que permitan distribuir la gestión de las redes y reducir drásticamente los tiempos de respuesta.

La guerra de Ucrania deja muchas lecciones aprendidas, llegando a redefinir la guerra moderna.

Para las Fuerzas Armadas españolas, el reto pasa por construir una arquitectura de comunicaciones más móvil, resiliente y distribuida, capaz de sobrevivir en un entorno donde el espacio, el espectro electromagnético y la conectividad se han convertido en objetivos prioritarios del combate.