Fabricantes y proveedores de automoción ven en la defensa una oportunidad para diversificar su actividad.

Fabricantes y proveedores de automoción ven en la defensa una oportunidad para diversificar su actividad. E.E.

Observatorio de la Defensa

El sector de la defensa, la nueva vía de negocio para la industria automovilística europea

Aunque con estrategias distintas, todos los países persiguen aprovechar la capacidad y el talento del sector automovilístico.

Más información: Indra, Scania, Daimler, Iveco y Volvo pasan a la siguiente fase del programa de camiones para el Ejército de Tierra

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Las claves

Las claves

La industria automovilística europea está diversificándose hacia el sector de la defensa ante el aumento del gasto militar y la crisis de la automoción.

España, Alemania, Francia, Suecia, Italia y República Checa impulsan proyectos de reconversión de fábricas y desarrollo conjunto de vehículos y sistemas militares aprovechando la experiencia automotriz.

Empresas como Indra, Seat, Volkswagen, Renault, Iveco y Tatra colaboran en la fabricación de vehículos blindados, drones y sistemas de defensa, reutilizando infraestructuras y personal del sector del automóvil.

Aunque la defensa no igualará el peso económico de la automoción, se consolida como una alternativa para aprovechar recursos industriales y tecnológicos durante la transformación del sector.

La convergencia entre la automoción y la defensa se afianza como una de las principales tendencias industriales en Europa. El aumento del gasto militar, la necesidad de elevar la producción de armamento y la crisis del sector automovilístico están acelerando un acercamiento antes improbable.

El proceso se ve impulsado por iniciativas como ReArm Europe, que prevé movilizar hasta 800.000 millones de euros hasta 2030, y por el compromiso de la OTAN de incrementar su inversión un 5% del PIB de aquí a 2035.

En 2025, el gasto en defensa en Europa alcanzó los 864.000 millones de dólares (754.000 millones de euros), un 14% más interanual, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Este escenario ha despertado el interés de fabricantes y proveedores de automoción, que ven en la defensa una oportunidad para diversificar su actividad.

Aunque cada país sigue una estrategia diferente, el objetivo es común: aprovechar la capacidad industrial, la experiencia manufacturera y la mano de obra cualificada del sector del automóvil para reforzar la base industrial de defensa europea y responder al creciente aumento de la demanda militar.

España se encuentra todavía en una fase temprana de esta transformación, pero ya cuenta con varios proyectos que buscan aprovechar las capacidades industriales de la automoción para reforzar la producción militar.

En el centro de esta estrategia se sitúa Indra, que ha intensificado sus contactos con fabricantes y proveedores del sector para explorar nuevas vías de colaboración.

La compañía tecnológica y de defensa mantiene contactos con Seat para estudiar la fabricación de vehículos militares ligeros en la planta de Martorell (Barcelona).

VCR 8x8 Dragón.

VCR 8x8 Dragón. Ministerio de Defensa.

Según distintas informaciones publicadas en medios especializados, ambas empresas exploran la firma de un memorándum de entendimiento para producir alrededor de 5.000 vehículos destinados a programas militares. El proyecto podría involucrar también a otras compañías del ecosistema industrial catalán, como Ficosa.

Precisamente, esta última ha sellado recientemente una alianza con Indra para desarrollar sistemas electroópticos de vigilancia destinados a programas como el VCR 8x8 Dragón y el futuro Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC) del Ejército de Tierra.

Paralelamente, Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics European Land Systems (GDELS), ha propuesto replicar en España el modelo aplicado en Alemania para reconvertir instalaciones procedentes de la automoción en centros de producción militar.

La compañía defiende que la experiencia de fabricantes de automóviles y de su industria auxiliar puede acelerar significativamente la fabricación de blindados y vehículos tácticos sin necesidad de construir nuevas plantas desde cero.

La conexión entre ambos sectores ya existe. El Ministerio de Defensa ha adjudicado recientemente un contrato a la empresa Iturri para sustituir los antiguos Aníbal por 4.500 nuevos Vehículos Militares Todoterreno Tácticos (VMTT).

Se trata de una versión militarizada de la pickup Peugeot Landtrek/Changan Hunter desarrollada en China (aunque con motor de diseño alemán adaptado a los estándares de la OTAN), que se producirá en las fábricas de Iturri de Sevilla y Orense.

Por su parte, Santana Motor trabaja en recuperar capacidades industriales para programas militares e Indra ha reforzado su posición en el segmento terrestre mediante acuerdos con socios europeos como Rheinmetall para futuros programas de blindados, camiones militares y carros de combate.

Alemania: apuesta industrial europea

Alemania es probablemente el país donde la convergencia entre automoción y defensa resulta más visible. El Gobierno de Friedrich Merz ha situado el fortalecimiento de la industria militar entre sus prioridades estratégicas, con el objetivo de convertir a la Bundeswehr en el mayor ejército convencional de Europa.

La reconversión de una antigua planta de Opel en Kaiserslautern por parte de General Dynamics European Land Systems se ha convertido en uno de los ejemplos más citados.

En menos de un año, las instalaciones pasaron de fabricar automóviles a producir puentes militares, vehículos anfibios y futuros blindados destinados a clientes de la OTAN.

El caso de Volkswagen también ilustra esta tendencia. La compañía estudia distintas alternativas para la planta de Osnabrück, afectada por el fin de la producción de varios modelos.

Vehículo de combate Boxer

Vehículo de combate Boxer Rheinmetall

Rheinmetall ha planteado utilizar parte de estas instalaciones para fabricar vehículos blindados como el Boxer o el Fuchs, mientras que diversos medios internacionales han informado sobre contactos con la israelí Rafael Advanced Defence Systems para la fabricación de componentes del sistema antimisiles Iron Dome.

A ello se suman compañías como Schaeffler, que se está introduciendo en el desarrollo de drones y equipamiento militar, o Deutz, tradicional fabricante de motores industriales que ha impulsado una profunda diversificación hacia la defensa.

Su dirección considera que las capacidades adquiridas durante décadas en la automoción permiten responder con rapidez a las necesidades productivas del nuevo ciclo de rearme europeo.

Francia: drones y vehículos autónomos

Francia presenta una situación particular porque parte de su industria automovilística ha mantenido históricamente vínculos con el sector militar. Renault llegó a contar con una división específica de defensa, Renault Trucks Defense, posteriormente convertida en Arquus.

Hoy el fabricante francés vuelve a acercarse al ámbito militar. Renault trabaja junto a Turgis et Gaillard en dos proyectos clave: Chorus, para producir drones de largo alcance en las plantas de Le Mans y Cléon, y Aarok, un dron MALE (Medium Altitude Long Endurance), diseñado para vigilancia de fronteras y misiones de ataque de precisión.

El objetivo es aprovechar instalaciones y personal procedentes de la fabricación de automóviles para responder a las necesidades de las Fuerzas Armadas francesas.

Además, la compañía colabora con el grupo industrial belga John Cockerill en el desarrollo de un dron terrestre con aplicaciones tanto militares como civiles, reforzando su presencia en un segmento que se ha convertido en una de las prioridades estratégicas de los ejércitos europeos.

Suecia: reutilizar fábricas y maquinaria

Suecia ofrece uno de los ejemplos más singulares de esta transición industrial. Tras la desaparición de Saab Automobile, parte de las instalaciones de la antigua fábrica de Trollhättan han sido ocupadas por empresas del sector aeroespacial y de defensa como Saab AB y GKN Aerospace.

El crecimiento de los pedidos militares y la necesidad de ampliar capacidad productiva han llevado a estas compañías a reutilizar instalaciones, maquinaria y equipamientos procedentes de la antigua industria automovilística.

Entre los activos recuperados figuran sistemas de mecanizado de precisión, equipos robotizados de soldadura y tecnología avanzada de metrología industrial.

Además, Saab AB mantiene una estrecha colaboración con Scania para desarrollar vehículos militares autónomos basados en plataformas de transporte civil.

El objetivo es aprovechar la experiencia de la industria del automóvil en conducción autónoma y producción en serie para desarrollar convoyes logísticos capaces de operar en zonas de combate.

Reino Unido y Rolls-Royce

A diferencia de otros países, donde la colaboración entre automoción y defensa está surgiendo ahora, Reino Unido cuenta desde hace décadas con un modelo plenamente consolidado. El mejor ejemplo es Rolls-Royce.

Aunque popularmente asociada a los vehículos de lujo, la compañía es hoy uno de los principales actores mundiales de la industria militar. Su división de defensa mantiene más de 16.000 motores en servicio para fuerzas armadas de más de un centenar de países y participa en algunos de los programas aeronáuticos más importantes de Occidente.

Eurofighter Typhoon

Eurofighter Typhoon Ejército del Aire y del Espacio

La empresa suministra motores para el Eurofighter Typhoon, el Airbus A400M y numerosos helicópteros militares.

A través de su filial MTU, también es uno de los principales proveedores de sistemas de propulsión para carros de combate de la OTAN, incluidos los Leopard 2, además de participar en el desarrollo del futuro carro de combate europeo MGCS.

En el ámbito naval, las turbinas MT30 de Rolls-Royce equipan los portaaviones de la clase Queen Elizabeth y diversas fragatas de última generación. La compañía mantiene además contratos multimillonarios de mantenimiento con gobiernos y organizaciones militares de todo el mundo.

Italia: Iveco Defence Vehicles

Italia cuenta con uno de los ejemplos más claros y consolidados de integración entre automoción y defensa a través de Iveco Defence Vehicles (IDV), la división militar del grupo Iveco.

A diferencia de otros fabricantes europeos que exploran ahora su entrada en el sector, la compañía italiana lleva décadas desarrollando vehículos específicamente diseñados para uso militar y se ha convertido en uno de los principales suministradores terrestres de los países de la OTAN.

La empresa fabrica una amplia gama de vehículos tácticos, blindados y camiones logísticos empleados por numerosos ejércitos en Europa y Oriente Próximo.

Entre sus programas más conocidos figuran el vehículo blindado ligero LMV Lince —adoptado por más de una decena de países— y el vehículo anfibio SuperAV, además de diferentes familias de camiones militares de alta movilidad.

Anfibios SuperAV que reforzarían a la Armada en misiones de la OTAN.

Anfibios SuperAV que reforzarían a la Armada en misiones de la OTAN.

En España, los vehículos de Iveco Defence Vehicles forman parte desde hace años del inventario de las Fuerzas Armadas.

Además, Iveco Defence Vehicles participa junto a Leonardo en los programas destinados a renovar la fuerza acorazada italiana, incluyendo el futuro carro de combate basado en el KF51 Panther y los nuevos vehículos de combate de infantería Lynx, dos de los proyectos terrestres más ambiciosos actualmente en marcha en Europa.

República Checa: Tatra y los camiones militares

La histórica fabricante Tatra Trucks ha reforzado notablemente su negocio de defensa tras la invasión rusa de Ucrania. Sus plataformas todoterreno sirven como base para sistemas de artillería, radares, lanzamisiles y vehículos logísticos utilizados por varios países europeos.

La compañía aprovecha tecnologías desarrolladas para aplicaciones civiles pesadas, especialmente en suspensión, movilidad y motorización.

Stellantis y el mercado militar ligero

La multinacional de origen franco-italiano, aunque mantiene un perfil discreto, Stellantis tiene una presencia creciente en defensa a través de marcas como Peugeot, Fiat o Jeep.

El propio Ejército español utiliza el Peugeot Landtrek como base del vehículo táctico VMTT suministrado por Iturri.

Además, varias fuerzas armadas europeas emplean modelos derivados de Jeep, Fiat o Peugeot adaptados para funciones militares y logísticas.

GM y Ford en EEUU

Fuera de Europa, la experiencia estadounidense resulta especialmente relevante. La división GM Defense ha desarrollado versiones militarizadas de vehículos comerciales para las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Entre ellos destaca el Infantry Squad Vehicle (ISV), un vehículo ligero basado en la plataforma de la pickup Chevrolet Colorado ZR2 diseñado para transportar escuadras de infantería y ser desplegado desde helicópteros o aeronaves de transporte.

GM Defense presenta un camión militar totalmente eléctrico basado en el Hummer.

GM Defense presenta un camión militar totalmente eléctrico basado en el Hummer. GM Defense

La compañía también trabaja en el Electric Military Concept Vehicle (eMCV), una versión militar electrificada del Chevrolet Silverado, y en el desarrollo de sistemas de propulsión híbridos y eléctricos para futuras plataformas tácticas del Ejército estadounidense.

Por su parte, Ford Motor Company mantiene una larga relación con el sector de la defensa. La compañía ha suministrado vehículos tácticos y logísticos basados en modelos como el Ford Ranger o la familia Ford F-Series a fuerzas armadas y organismos de seguridad de distintos países.

Su vinculación con el ámbito militar se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando participó en la producción masiva de camiones, motores, vehículos blindados e incluso componentes aeronáuticos para las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Vía de diversificación

Pese a la creciente convergencia, los expertos coinciden en que la defensa difícilmente sustituirá el peso económico que históricamente ha tenido la automoción en Europa.

Mientras una fábrica de automóviles puede producir cientos de miles de unidades al año, las plantas militares trabajan con volúmenes mucho menores y un elevado componente tecnológico.

Sin embargo, la defensa sí aparece como una vía de diversificación capaz de absorber parte del talento industrial, las capacidades de fabricación y las infraestructuras que podrían quedar infrautilizadas durante la transición del automóvil europeo.