Trump durante la presentación de la Cúpula Dorada

Trump durante la presentación de la Cúpula Dorada EFE

Observatorio de la Defensa

A la Cúpula Dorada de Trump no le salen las cuentas: una oficina del Congreso apunta a un coste 7 veces de lo previsto

La Oficina de Presupuesto del Congreso de EEUU apunta a un coste de 1,2 billones de dólares, mientras que la estimación de Trump era de 175.000 millones.

Más información: El Pentágono propone un presupuesto de 1,5 billones para 2027 centrado en misiles, drones y rearme industrial

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Las claves

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El coste del sistema antimisiles Golden Dome, impulsado por Trump, podría alcanzar 1,2 billones de dólares, siete veces más de lo previsto inicialmente.

La Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO) advierte que el sistema no sería impenetrable, especialmente ante ataques a gran escala de potencias como Rusia o China.

El despliegue del Golden Dome requeriría miles de satélites y múltiples capas de defensa, con un gasto principal en interceptores espaciales y diversas infraestructuras terrestres.

Aunque ampliaría significativamente las capacidades defensivas de EEUU, el sistema podría verse desbordado por ataques masivos y su efectividad dependería de múltiples factores.

La Golden Dome (Cúpula Dorada) es una de las principales apuestas de Donald Trump en materia de defensa. Se trata de un sistema antimisiles establecido por capas, un concepto similar al famoso Iron Dome israelí, pero yendo un paso más allá en el plano tecnológico.

Según explicó el propio presidente de Estados Unidos, el coste total del programa se estimaba en 175.000 millones de dólares, una cifra que parece haberse quedado muy corta.

Tal y como recoge la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO), esa cifra estaría en unos 1,2 billones de dólares, aproximadamente siete veces más de la promesa de coste aportada por el propio Trump. Ahí se incluye el coste de desarrollo, despliegue y operación durante 20 años.

Otro dato relevante es que ese mismo montante es 15 veces la cantidad que la Administración Trump planeaba invertir en el Golden Dome durante los próximos cinco años, tal y como apunta Defense One.

Las cuentas no son —por mucho— las mismas para la agencia federal que para Trump y sus asesores.

"La estimación de la CBO es sustancialmente superior a las cifras de la administración citadas públicamente, lo que puede reflejar diferencias en el alcance, el plazo y las suposiciones", resumen en un comunicado.

"El sistema proporcionaría capacidades defensivas significativamente ampliadas, pero no sería impenetrable, especialmente contra ataques a gran escala de adversarios de igual nivel", explica la misma agencia federal.

De forma oficial, en los últimos dos meses, el presupuesto de Golden Dome ha aumentado en 10.000 millones de dólares.

El propio responsable del programa ha reconocido que los interceptores espaciales, uno de los ejes del Golden Dome, podrían resultar demasiado costosos de construir.

Las cuentas apuntan a que la mayor parte de los fondos —unos 730.000 millones de dólares— se destinaría únicamente a la compra de suficientes interceptores espaciales para destruir unos 10 misiles balísticos que atacarían a Estados Unidos, incluyendo Alaska y el archipiélago de Hawaii.

Las debilidades

Tal y como se refleja en la orden ejecutiva, el concepto del sistema de defensa contra misiles Golden Dome "proporcionaría una defensa escalonada contra misiles balísticos, misiles hipersónicos, misiles de crucero y otras amenazas aéreas".

Conocido por sus siglas en inglés NMD, la Cúpula Dorada basa su capacidad de interceptación en misiles lanzados desde la superficie y también desplegados desde el espacio.

El sistema "tendría la capacidad de contrarrestar plenamente un ataque perpetrado por un adversario regional", haciendo referencia a países con poder militar limitado como Corea del Norte.

Diseño de la Cúpula Dorada según L3Harris

Diseño de la Cúpula Dorada según L3Harris L3Harris Omicrono

Y también "un ataque a pequeña escala ejecutado por un adversario de igual o similar nivel". Dentro de esta categoría, actualmente, se encuadrarían únicamente China y Rusia.

Sin embargo, apuntan desde la CBO, este sistema "podría verse desbordado por un ataque a gran escala" realizado por uno de estos últimos adversarios de Estados Unidos.

Asimismo, "atacar por completo no es lo mismo que derrotar por completo", ya que "ninguna defensa funciona a la perfección en todas las ocasiones".

"La probabilidad de un ataque exitoso dependería de demasiados factores", señalan desde la Oficina de Presupuesto del Congreso.

El planteamiento conceptual del sistema antimisiles analizado por la CBO "sería mucho más capaz que las defensas que Estados Unidos tiene actualmente", pero "no constituiría un escudo impenetrable ni sería capaz de contrarrestar por completo un ataque de gran envergadura como los que Rusia o China podrían lanzar".

Interceptores espaciales

El sistema de defensa aérea, del que el Departamento de Guerra no ha dado muchos detalles por el momento, basa su existencia en tres pilares.

La integralidad, que se relaciona con la intercepción de una gran variedad de amenazas, incluyendo todo tipo de misiles. La capacidad de contrarrestar un número potencialmente elevado de estas municiones.

Y, por último. la cobertura. Que se describe como la cualidad de proporcionar la detección e interceptación en todo el territorio estadounidense.

En cuanto a las capas, la más externa de todas es la que protagonizan los interceptores espaciales (SBI o Space Based Interceptors). Estos sistemas pueden detectar y neutralizar un misil agresor en plena fase de propulsión, pocos minutos después del despegue desde la superficie.

La constelación SBI incluida en la arquitectura conceptual de la CBO ha sido dimensionada para poder interceptar un ataque de 10 misiles balísticos intercontinentales lanzados casi simultáneamente durante la etapa de propulsión.

Recreación de la Cúpula Dorada

Recreación de la Cúpula Dorada Lockheed Martin Omicrono

Según el cálculo de la agencia federal, la constelación hipotética debería constar de unos 7.800 satélites posicionados en una órbita terrestre baja, cuyo coste de diseño y despliegue se situaría en torno a los 720.000 millones de dólares y unos 1.000 millones anuales para su operación.

Dentro de la parte espacial, como parte independiente a las cuatro capas de interceptación, se encuentra la constelación de detección y seguimiento de amenazas. Las estimaciones apuntan a que estaría compuesta por 108 satélites en LEO y otros 27 satélites en órbita media.

Tres capas atmosféricas

El segundo estrato en sentido descendente estaría compuesto por tres infraestructuras de silos lanzadores de misiles interceptores, incluido el ya construido en Fort Geely (Alaska).

Se trata de la fase endoatmosférica más superior y estaría enfocada en neutralizar misiles balísticos intercontinentales en la etapa intermedia de su vuelo, justo cuando se encuentran en una trayectoria balística.

"Dependiendo de la trayectoria de la amenaza, cada emplazamiento podría proporcionar cobertura nacional o casi nacional", explican desde la CBO.

Cada una de las nuevas infraestructuras tendría un coste de construcción de unos 15.000 millones de dólares y estaría compuesta por aproximadamente 60 silos para misiles interceptores.

La capa inmediatamente inferior, según el concepto de Golden Dome que manejan en la agencia federal, consistiría en cuatro instalaciones del sistema Aegis Ashore, similares a los que EEUU tiene actualmente en Rumanía y Polonia.

El armamento principal serían los misiles SM-3 Block IIA, que han demostrado su capacidad tanto contra misiles balísticos intercontinentales como balísticos de corto alcance.

Sistemas de defensa antimisiles Patriot de EEUU en una base del ejército estadounidense en Pyeongtaek. Corea del Sur.

Sistemas de defensa antimisiles Patriot de EEUU en una base del ejército estadounidense en Pyeongtaek. Corea del Sur. Reuters

"Estos emplazamiento ofrecerían una oportunidad adicional para interceptar cabezas de guerra de misiles balísticos intercontinentales en la fase intermedia de su trayectoria", explican.

También podrían interceptar misiles balísticos de corto alcance cuyas trayectorias son más bajas y pasarían justo por debajo de la cobertura proporcionada por el nivel superior.

Cada una de las infraestructuras tendría un coste de unos 4.000 millones en su despliegue y 170 millones al año en operación.

La última de las capas del Golden Dome sería la encargada de proporcionar defensas contra misiles balísticos e hipersónicos en la fase terminal del vuelo. También interceptaría misiles de crucero y otras amenazas aéreas que vuelan a más baja cota.

Para esta fase, se establecerían un total de 35 sectores regionales, cada uno de los cuales estaría equipado con todo lo necesario para proporcionar cobertura y capacidad de interceptación de las amenazas antes enunciadas.

Cada uno de los sectores tendría un coste de despliegue de 2.700 millones de dólares y un coste anual de mantenimiento de 134 millones.