Dron TB-3 en la cubierta de vuelo del TCG Anadolu

Dron TB-3 en la cubierta de vuelo del TCG Anadolu Izan González Estambul (Turquía)

Observatorio de la Defensa

El 'Juan Carlos I' como buque portadrones y alternativa al ala fija embarcada: el caso del hermano turco 'TCG Anadolu'

Cuando los Harrier se retiren en España, ambos buques se encontrarán en una situación muy similar de capacidad operativa y proyección de fuerza.

Más información: España mantiene diálogos con Turquía sobre el caza KAAN con la puerta abierta a la transferencia tecnológica

Estambul (Turquía)
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Las claves

Las claves

La retirada de los cazas Harrier dejará al buque Juan Carlos I sin aviones de ala fija embarcados, situación similar a la del TCG Anadolu turco.

España ha rechazado la adquisición del F-35, lo que impide a la Armada contar con un relevo generacional para sus aviones embarcados.

Turquía ha optado por desarrollar y operar drones navales en su buque, mientras que España está rezagada en este campo y apenas inicia acuerdos para drones nacionales.

Existen conversaciones iniciales entre España y Turquía para la posible compra de drones turcos, en el marco de una colaboración mayor en defensa.

Los cazas Harrier de la 9ª Escuadrilla de Aeronaves están a muy pocos años de su retirada.

La intención de la Armada española es alargar la vida útil de la aeronave hasta poco más allá del 2030 adquiriendo piezas de segunda mano en el mercado internacional, una ventana temporal muy estrecha para los plazos de la industria y que conduce a cierta urgencia en los pasillos del Ministerio de Defensa.

Pero, hoy por hoy, la jubilación del Harrier significa la pérdida del ala fija embarcada. Al menos de la tripulada.

El Gobierno de España ha rechazado cualquier forma de compra del F-35 a EEUU, condenando a los Harrier actuales a la ausencia de un relevo generacional y colocando al Juan Carlos I en una situación venidera muy similar a la que tiene actualmente el buque hermano TCG Anadolu, también diseñado por Navantia pero construido en Turquía bajo licencia.

Por otro lado, la grave crisis diplomática acontecida entre Washington y Ankara en 2019 por la compra de estos últimos de sistemas antiaéreos rusos S-400 provocó que las posibilidades de Turquía para hacerse con el F-35 se desvanecieran por completo. Y, con ellas, la posibilidad de operarlo desde su buque portaeronaves.

Exterior del TCG Anadolu

Exterior del TCG Anadolu Izan González Estambul (Turquía)

Si bien España mantiene los cazas Harrier operativos, aunque con algunas limitaciones por disponibilidad de plataformas, la situación de ambos buques de asalto anfibio será la misma en un futuro no muy lejano.

Ninguna de las dos Fuerzas Armadas contará con un caza tripulado capaz de despegar y aterrizar verticalmente —característica indispensable para operar desde las cubiertas del Anadolu y del Juan Carlos I— y la única forma de mantener el ala fija pasa por emplear drones en su lugar.

A partir de aquí, la aproximación de los dos países al mismo problema se distancia de forma notable.

Mientras en España es una cuestión que públicamente no se ha enfrentado, desde Turquía llevan años apostando por la industria de los drones navales con el objetivo de suplir de diferentes formas las capacidades de los sistemas convencionales.

Cazas por drones

Ante esta situación y en pleno desarrollo de su propia aeronave de quinta generación, las únicas aeronaves que despegan y aterrizan en la cubierta Anadolu son helicópteros y drones.

"En las últimas maniobras en las que hemos participado, las Steadfast Dart 26 en el Báltico, el Anadolu fue el único buque capaz de operar con aeronaves debido a la meteorología", ha explicado a EL ESPAÑOL el capitán de navío Nadir Kılınç, comodoro del TCG Anadolu.

De esta forma, los drones Bayraktar TB-3 "volaron en condiciones climáticas en las que ninguna otra aeronave pudo".

Turquía conseguirá un segundo sistema con el dron Bayraktar Kizilelma, que operará igualmente a bordo del Anadolu una vez entre en servicio a lo largo de este mismo año, según las últimas informaciones.

La flexibilidad de operatividad que proporcionan los drones está fuera de toda duda y, con las plataformas más actuales, esta cualidad se ha visto reforzada.

Son aeronaves capaces de realizar todo tipo de misiones —tanto de ataque como ISR— aliñadas con un importante componente de vuelo autónomo y alta persistencia en el aire.

Dron TB-3 a bordo del TCG Anadolu

Dron TB-3 a bordo del TCG Anadolu Izan González Estambul (Turquía)

Sin embargo, esta clase de aeronaves no tripuladas se encuentran por debajo de los cazas convencionales en algunas características clave. La más evidente es la lucha aire-aire, donde la menor velocidad de los drones los hace varios órdenes más vulnerables.

También pueden existir problemas de conectividad y manejabilidad con el operador del dron situado a bordo del portaviones.

A partir de una cierta distancia, el manejo debe realizarse a través de un repetidor de comunicaciones —lo que añade complejidad y, en ocasiones, cierto retraso (latencia) en la ejecución de maniobras— o bien programar al dron para el vuelo autónomo.

España: sin drones navales

Mientras en Turquía existe una importante industria de desarrollo de drones, con algunos éxitos probados en combate como la familia TB de Bayraktar, España está objetivamente muy por detrás.

El único dron de diseño nacional es el Sirtap de Airbus Defence and Space, que debería haber realizado su vuelo inaugural a finales del año pasado y todavía no ha levantado el vuelo.

De hecho, Airbus y Navantia firmaron a principios del 2025 un acuerdo para que el Sirtap pudiera operar a bordo del Juan Carlos I. Si bien no se ha vuelto a saber nada sobre el trato, la aeronave se convertiría en el primer dron certificado en España para este tipo de operaciones.

España cuenta con el sistema de dron naval AirFox, fabricado en Galicia, pero únicamente es capaz de llevar a cabo misiones ISR y cuenta con una autonomía más limitada que otras plataformas de mayor envergadura.

En cuanto a adquisiciones, uno de los candidatos del Ministerio de Defensa podría ser el SeaGuardian de General Atomics. Se trata de la versión naval del Predator que ya está en servicio en el Ejército del Aire, pero su factura estadounidense y las objetivas malas relaciones entre Madrid y Washington dejarían fuera cualquier posibilidad de compra.

El SeaGuardian realizó la primera operación de pruebas a bordo de un portaviones en 2023, cuando ejecutó la maniobra de despegue y aterrizaje en el HMS Príncipe de Gales de la Royal Navy británica.

Asimismo, de regreso a Turquía, las buenas relaciones diplomáticas entre ambos países abren la puerta a una posible adquisición de drones.

Así lo ha confirmado una fuente industrial turca a EL ESPAÑOL, apuntando a que existen conversaciones entre los Gobiernos de Erdogan y Sánchez en relación a los sistemas no tripulados.

La compra de drones a Turquía se encuadra en un potencial acuerdo mayor que incluiría el caza de quinta generación KAAN, tal y como adelantó este mismo periódico hace unos días, aunque las conversaciones todavía se encuentran en un estado muy primario.