Dos narcolanchas en la costa andaluza.

Dos narcolanchas en la costa andaluza.

Observatorio de la Defensa

El Gobierno reconoce que hay 600 narcolanchas tipo go-fast en el Estrecho vinculadas al tráfico de drogas

El documento advierte de un fenómeno especialmente preocupante para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: el incremento de la agresividad de las organizaciones criminales y su creciente capacidad ofensiva.

Más información: Las asociaciones de guardias civiles estallan: "El abucheo a Marlaska prueba que el drama de Huelva ha colmado el vaso"

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Las claves

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El Gobierno reconoce la presencia de más de 600 narcolanchas tipo go-fast en el Estrecho de Gibraltar vinculadas al tráfico de drogas.

Las organizaciones criminales muestran una creciente capacidad ofensiva y agresividad, empleando incluso armas de guerra y embistiendo a las fuerzas de seguridad.

Se reactiva la ruta marítima del hachís entre Marruecos y España y las redes criminales diversifican rutas y actividades, incluyendo inmigración ilegal y uso de drones.

El informe alerta sobre la consolidación de rutas atlánticas y la existencia de flotas fantasma, complicando la labor de vigilancia y aumentando la amenaza para la seguridad nacional.

La presión policial sobre el narcotráfico en el sur de España no ha frenado la expansión de las redes criminales. Al contrario. El último informe del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), dependiente de Presidencia del Gobierno, reconoce una “vulnerabilidad creciente” en el Estrecho de Gibraltar y el arco Canarias-Atlántico, donde operan ya más de 600 embarcaciones tipo go-fast sospechosas de participar en operaciones vinculadas al tráfico de drogas.

El documento, al que ha tenido acceso el Observatorio de la Defensa de EL ESPAÑOL, advierte además de un fenómeno especialmente preocupante para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: el incremento de la agresividad de las organizaciones criminales y su creciente capacidad ofensiva, incluyendo el uso de armas de guerra.

El análisis llega apenas unos días después de la muerte del capitán Jerónimo J. M. y del agente Germán P. G., ambos destinados en el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, durante una persecución a una narcolancha a unas 80 millas de la costa de Huelva. Los dos agentes fallecieron en acto de servicio tras la colisión de dos embarcaciones oficiales en plena operación antidroga; otros dos guardias civiles resultaron heridos.

El suceso ha provocado una fuerte conmoción dentro del Instituto Armado y ha vuelto a situar el foco sobre el nivel de riesgo al que se enfrentan las unidades desplegadas contra el narcotráfico en el litoral andaluz.

Asociaciones profesionales de la Guardia Civil llevan tiempo denunciando la desigualdad de medios frente a organizaciones criminales que operan con embarcaciones de alta velocidad, capacidad logística internacional y creciente violencia.

“Los narcotraficantes, en ocasiones, no dudan en embestir vehículos terrestres y embarcaciones cuando perciben riesgo de interceptación o pérdida de la droga”, señala el informe del DSN. Seguridad Nacional sostiene que, aunque el número de incidentes violentos no ha aumentado de forma exponencial respecto a años anteriores, sí se detecta “una mayor capacidad ofensiva” por parte de estas estructuras criminales.

En concreto, alude a que desde el COVAM (Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima, dependiente de la Armada) se ha informado de más de 600 embarcaciones tipo go-fast, sospechosas de llevar a cabo operaciones relacionadas con el tráfico de estupefacientes, principalmente en el área del Estrecho de Gibraltar.

"En lo que respecta al tráfico de hachís, tras el gran descenso en las aprehensiones experimentado en 2023, que se mantuvo durante el año 2024, en 2025 parece haberse reactivado la ruta desde Marruecos, principal productor mundial, hacia España", advierte.

La ruta del hachís vuelve a activarse

El Gobierno constata igualmente la reactivación de la ruta marítima del hachís entre Marruecos y España tras el descenso de aprehensiones registrado en 2023 y 2024.

“En lo que respecta al tráfico de hachís, en 2025 parece haberse reactivado la ruta desde Marruecos, principal productor mundial, hacia España”, recoge expresamente el informe.

La droga sigue entrando principalmente por vía marítima, aunque el DSN advierte de un incremento sostenido del transporte terrestre mediante camiones desde provincias como Almería, Granada y Cádiz hacia Francia y otros puntos de Europa.

A ello se suma otro fenómeno que preocupa especialmente a las Fuerzas de Seguridad: el aumento de las incautaciones de combustible destinado al abastecimiento de narcolanchas, especialmente en Cádiz y Huelva. Un indicador que evidencia el elevado nivel de actividad logística que sostienen estas organizaciones.

La presión policial desplaza las rutas

Uno de los aspectos más relevantes del informe es el reconocimiento explícito de cómo la presión policial en el Golfo de Cádiz y la desembocadura del Guadalquivir ha obligado a las organizaciones criminales a rediseñar sus corredores logísticos.

Según el DSN, las redes dedicadas al narcotráfico están desplazando progresivamente su área de influencia hacia Huelva, el río Guadiana y el Algarve portugués. Las zonas de alijo también se expanden tanto hacia el oeste —Portugal— como hacia el este, alcanzando ya el arco mediterráneo desde Murcia hasta Girona e incluso Baleares.

Una embarcación de la Guardia Civil de Huelva.

Una embarcación de la Guardia Civil de Huelva. Europa Press

El documento añade que ya se han detectado llegadas de embarcaciones vinculadas a estas redes al sur de Francia y a Italia.

España y Portugal mantienen, según el Ejecutivo, una cooperación “continua y coordinada” para contener una amenaza que ha dejado de ser exclusivamente policial para entrar de lleno en el terreno de la seguridad nacional.

Narcotráfico, inmigración ilegal y rutas híbridas

El informe introduce además otro elemento de preocupación: la convergencia entre las redes de tráfico de drogas y las dedicadas a la inmigración ilegal.

“El Estrecho de Gibraltar y el arco Canarias-Atlántico presentan una vulnerabilidad creciente para España”, admite el DSN, que apunta a que algunas organizaciones están reutilizando rutas y medios inicialmente diseñados para el narcotráfico con el objetivo de diversificar sus actividades ilícitas.

La utilización de embarcaciones semirrígidas, pesqueros, recreativas y veleros permite a estas estructuras operar con gran flexibilidad y dificultar las labores de vigilancia marítima.

La nueva ruta atlántica del hachís

El documento también alerta de la consolidación de una “ruta atlántica del hachís” impulsada desde las costas atlánticas de Marruecos. Según el informe, la droga es trasladada hacia países africanos como Senegal, Guinea Bissau o Guinea Conakry, desde donde continúa por vía terrestre a través del Sahel hasta Libia.

A partir de ahí, los cargamentos pueden dirigirse tanto hacia Europa como hacia países de Oriente Próximo.

El DSN apunta además a un sofisticado sistema de intercambio criminal basado en “trueques” entre cocaína y hachís. Las mismas embarcaciones que introducen cocaína en África y Europa son utilizadas posteriormente para transportar hachís, dificultando el rastreo financiero y maximizando la rentabilidad de las rutas.

Drones y flotas fantasma

La proximidad geográfica con Marruecos también está favoreciendo, según Seguridad Nacional, la recuperación de métodos de transporte aéreo clandestino mediante aeronaves ligeras y drones empleados para introducir partidas de hachís en territorio español.

La amenaza encaja con un escenario marítimo cada vez más complejo, donde confluyen narcotráfico, contrabando, flujos migratorios irregulares y redes opacas de transporte marítimo.

Una dinámica que conecta directamente con el fenómeno de las denominadas “flotas fantasma”, embarcaciones que operan fuera de los circuitos marítimos convencionales utilizando banderas de conveniencia, sistemas de identificación alterados y estructuras societarias opacas.

Tal y como publicó el Observatorio de la Defensa de EL ESPAÑOL en el análisis A la caza de la flota fantasma: inteligencia de señales e imágenes satelitales al servicio de las Fuerzas Armadas, estas redes se han convertido en una herramienta clave dentro de los nuevos escenarios de guerra híbrida y criminalidad transnacional.

Según diversos análisis de inteligencia citados en ese trabajo, a mediados de 2025 operaban más de 400 buques de este tipo, responsables de aproximadamente el 60% de las exportaciones de petróleo ruso al margen de las sanciones occidentales. Un ecosistema marítimo opaco donde confluyen intereses económicos, redes criminales y amenazas directas para la seguridad europea.