Carlos Javier Frías, jefe de la División de Desarrollo de la Fuerza del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (EMAD),

Carlos Javier Frías, jefe de la División de Desarrollo de la Fuerza del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (EMAD), IESE

Observatorio de la Defensa

Carlos Javier Frías (EMAD): “La inteligencia artificial no es un multiplicador de fuerza, es una cuestión de supervivencia”

El antiguo targeting de la OTAN —que requería hasta 72 horas y permitía procesar unos 200 objetivos— contrasta con el actual: “Con inteligencia artificial se pueden generar 3.000 blancos en minutos”.

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Las claves

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La inteligencia artificial es vista como una cuestión de supervivencia en el ámbito militar, no solo como un multiplicador de fuerza.

La gestión masiva de datos y la capacidad de procesarlos en tiempo real están revolucionando la toma de decisiones en los conflictos modernos.

Europa enfrenta una alta dependencia tecnológica del exterior y debe recuperar su soberanía tecnológica para garantizar su autonomía en defensa.

Expertos subrayan la necesidad de mantener el control humano y los valores éticos en el uso de la inteligencia artificial, aunque reconocen los desafíos ante adversarios que prescinden del factor humano.

La guerra del futuro ya no se librará únicamente con carros de combate, cazas o misiles. Se decidirá, cada vez más, en el terreno de los datos, los algoritmos, los sensores y la capacidad de procesamiento en tiempo real, donde la inteligencia artificial se ha convertido en un factor determinante.

La inteligencia artificial no es un multiplicador de fuerza, es una cuestión de supervivencia”, afirmó Carlos Javier Frías, jefe de la División de Desarrollo de la Fuerza del Estado Mayor Conjunto de la Defensa (EMAD), al describir la transformación del campo de batalla, especialmente en la guerra de Ucrania.

Una visión compartida por Luis Furnells, presidente ejecutivo del Grupo Oesía, y Raül Blanco durante el II Encuentro de Geopolítica organizado por IESE Business School y FTI Consulting. Los tres advirtieron de que Europa encara esta transición con retraso y con una elevada dependencia tecnológica exterior, una vulnerabilidad estratégica que puede lastrar su autonomía en futuros escenarios de conflicto.

En su intervención, el representante del Estado Mayor Conjunto explicó que los conflictos actuales generan un volumen de información imposible de gestionar mediante procedimientos convencionales. Drones, satélites, sensores, cámaras térmicas, teléfonos móviles o sistemas de interceptación electrónica producen datos de manera continua y simultánea.

¿Alguien se cree capaz de manejar la información de cientos de miles de sensores?”, preguntó ante el auditorio.

Según explicó, el verdadero salto tecnológico no está únicamente en la proliferación de drones o en las imágenes de trincheras y fortificaciones que recuerdan a conflictos del pasado, sino en la capacidad de convertir toda esa masa de datos en inteligencia operativa útil casi en tiempo real.

Ahí entra la inteligencia artificial. Frías detalló que los nuevos sistemas permiten fusionar información procedente de múltiples fuentes, detectar patrones, identificar amenazas y priorizar objetivos a una velocidad imposible para un operador humano.

Para ilustrar el cambio, comparó el antiguo proceso de targeting de la OTAN con las capacidades actuales. Tradicionalmente, identificar un objetivo, validarlo, asignarle un sistema de armas y ejecutar el ataque podía requerir hasta 72 horas. Además, el número de objetivos que podían procesarse era muy reducido. “Siendo optimistas, podíamos trabajar con unos 200 blancos”, explicó.

Ese modelo, aseguró, ha quedado completamente superado. “Ahora mismo, con inteligencia artificial, es posible sacar 3.000 blancos en minutos”.

La diferencia, añadió, no es solo cuantitativa, sino estratégica: quien acelera el ciclo de decisión obtiene una ventaja decisiva sobre el adversario. “Si uno va jugando a 200 blancos en tres días y el enemigo tiene 3.000 blancos en minutos, está claro quién tiene la ventaja”.

Pero el militar advirtió de que esta revolución tecnológica también está abriendo nuevas dependencias estratégicas para Europa. Muchos de los sistemas críticos que sustentan las capacidades occidentales —desde software hasta microprocesadores— no son europeos. “Somos muy dependientes en muchos campos”, alertó.

Luis Furnells, presidente ejecutivo del Grupo Oesía.

Luis Furnells, presidente ejecutivo del Grupo Oesía. IESE

Una preocupación compartida por Luis Furnells, quien defendió que “la tecnología se ha convertido en un eje estructurador de la seguridad”, aunque subrayó que disponer de tecnología no basta si Europa no controla su diseño y evolución.

El presidente ejecutivo de Grupo Oesía insistió en la necesidad de recuperar lo que denominó “la autoridad de diseño” sobre las tecnologías críticas. “No basta con hacer chapa y pintura en Europa”, afirmó. “Si queremos usar determinadas capacidades y tenemos que pedir permiso, entonces no tenemos soberanía tecnológica”.

Furnells cuestionó así el modelo europeo basado en ensamblar o adaptar tecnologías desarrolladas principalmente en EEUU o Asia. A su juicio, la defensa del siglo XXI dependerá cada vez más del software, la inteligencia artificial, las comunicaciones y el procesamiento de datos. “Si queremos tener autonomía de decisión en escenarios de máxima exigencia, necesitamos soberanía tecnológica real”, subrayó.

“La new defense va a estar mucho más sesgada hacia el software que hacia el hardware”, señaló. “Lo que hará funcionar todo eso será el software”.

El directivo advirtió además de que la seguridad y la defensa “admiten cada vez menos externalización” y reclamó una estrategia industrial europea basada en capacidades tecnológicas propias, colaboración entre socios y recuperación de talento.

Junto al desafío tecnológico, Furnells introdujo otro debate de fondo: el ético. Defendió que la inteligencia artificial debe estar sometida a control humano y alineada con los valores democráticos europeos. “La máquina amplifica la capacidad humana, pero debe ser el ser humano quien tome la última decisión”, afirmó.

Sin embargo, aquí el general Frías reconoció las dudas que plantea un conflicto de alta intensidad donde el adversario elimine al humano de la cadena de decisión para ganar velocidad operativa.“Los valores los podemos mantener hasta que vamos perdiendo”. "Los valores cambian", admitió.

“Si el enemigo es más rápido porque elimina al humano de la cadena de decisión, llegará el momento en que alguien diga: quítate de en medio y deja que la máquina trabaje sola”. Y parafraseando al boxeador Mike Tyson, aseguró que "todo el mundo tiene un plan hasta que llega el primer puñetazo".

Raül Blanco, director ejecutivo de Estrategia de SAPA.

Raül Blanco, director ejecutivo de Estrategia de SAPA. IESE

Por su parte, Raül Blanco situó el debate en un contexto más amplio de transformación industrial europea. El director ejecutivo de Estrategia de SAPA recordó que Europa lleva años acumulando señales de alarma: la crisis financiera de 2008, la pandemia, la dependencia de semiconductores asiáticos o la guerra de Ucrania.

“Europa se ha dado cuenta de que está mucho más sola”, aseguró.

Blanco destacó además que la frontera entre tecnología civil y militar es cada vez más difusa. “Antes las tecnologías más avanzadas nacían en el ámbito militar y pasaban al civil. Ahora ocurre continuamente en ambas direcciones”.

Puso como ejemplo los drones utilizados en Ucrania, convertidos ya en plataformas híbridas cuya capacidad depende tanto del software como de la estructura física. “El sistema se actualiza cada pocas semanas porque el adversario ya ha captado tu tecnología”, explicó.

Ante ese escenario, reclamó acelerar los programas industriales y reducir los largos ciclos tradicionales de desarrollo en defensa. “Tenemos todas las diagnosis hechas en Europa; lo que toca ahora es acelerar y ponernos a trabajar”.

La mesa concluyó con una idea compartida: Europa se enfrenta a una transformación estratégica de gran profundidad en la que tecnología, industria y defensa estarán cada vez más entrelazadas.

Porque, como resumió el general Frías, “vamos hacia un mundo donde nosotros creemos que estamos en paz y enfrente hay gente que está en guerra”.