Interceptor Vorexson

Interceptor Vorexson Destinus

Observatorio de la Defensa

Destinus presenta Vorexon, el interceptor de defensa aérea de punto para neutralizar cohetes de artillería

La compañía neerlandesa, con sede en España, plantea una solución a Mach 2.

Prevé finalizar el desarrollo el año que viene y ofrecer hasta 20 km de alcance.

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Las claves

Las claves

Destinus presenta Vorexon, un interceptor de defensa aérea de alta velocidad diseñado para neutralizar cohetes de artillería y proteger infraestructuras críticas.

Vorexon prioriza la identificación y neutralización de proyectiles que amenacen activos estratégicos, complementando los sistemas antiaéreos existentes sin sustituirlos.

El sistema utiliza radares externos para detectar amenazas y calcula los puntos de impacto, permitiendo la interceptación selectiva de cohetes que realmente ponen en riesgo zonas protegidas.

Vorexon busca ser una solución rentable y escalable, capaz de desplegarse desde lanzadores móviles o fijos, con una velocidad superior a Mach 2 y alcance de hasta 20 kilómetros.

Junto con los drones, protagonistas indiscutibles de los nuevos frentes de batalla, la artillería continúa siendo uno de los métodos de ataque más empleados. Sin embargo, neutralizar los proyectiles y cohetes que se lanzan desde los tubos es todavía una tarea muy compleja de gestionar.

Para tratar de simplificarlo, la compañía europea Destinus —que cuenta con una importante sede en Madrid— ha presentado el Vorexon: "un concepto de interceptor de defensa puntual de alta velocidad".

Este misil se está diseñando para "proporcionar defensa selectiva de activos militares y de infraestructuras críticas contra cohetes de artillería y proyectiles seleccionados", sin entrar en más detalles.

Según explican, el concepto aborda una de las necesidades tradicionales en la defensa aérea integrada europea: la identificación rápida de los proyectiles entrantes que se prevé impacten en un área defendida y la interceptación únicamente a aquellos que amenacen los activos prioritarios.

Vorexon se concibe para su despliegue en torno a puestos de mando, radares y baterías de defensa antiaérea, depósitos de municiones, puentes, centros logísticos y otros emplazamientos estratégicos.

Su objetivo, indican desde Destinus, "es complementar los sistemas de defensa antiaérea y contrabatería existentes, no sustituirlos".

Lecciones de Ucrania

En este sentido, Ucrania ha demostrado tanto la magnitud de la guerra de artillería como los límites de la interceptación, aseguran.

Durante ciertas ventanas temporales en la guerra, las estimaciones públicas apuntaban al empleo de unos 20.000 proyectiles diarios en el frente, solo por parte de Rusia. Esto sin contar con la artillería de cohetes, que cuentan con mayor alcance y, generalmente, precisión.

Ante este problema identificado, ninguna arquitectura de interceptores era económicamente viable para responder a todos los proyectiles. "El coste es tan determinante como la capacidad", afirman.

Vorexon, durante su presentación, junto a Mikhail Kokorich, CEO de Destinus

Vorexon, durante su presentación, junto a Mikhail Kokorich, CEO de Destinus Destinus

Los cohetes de artillería son baratos y se producen en grandes cantidades, por lo que neutralizarlos con interceptores caros desequilibra la balanza económica de la guerra en favor del atacante y, por tanto, resulta insostenible.

El requisito operativo para este tipo de sistema pasa por "calcular los puntos de impacto previstos y atacar únicamente el subconjunto de proyectiles que amenacen un área protegida".

"Vorexon se está diseñando como esa capa, no como un escudo para todo el frente, sino como un sistema de defensa puntual para activos cuya pérdida podría interrumpir toda la operación".

Defensa de punto

El funcionamiento parte de una base de monitorización y detección por parte de radares externos, encargados también de rastrear la amenaza. En el centro de mando calcularían los puntos de impacto previstos y priorizarían aquellos que amenacen a la zona defendida.

Tras el lanzamiento, una vez en el aire, el interceptor de Destinus recibe actualizaciones a mitad de trayectoria antes que el radar activo proporcione el guiado en la fase terminal. Todo bajo la supervisión de un operador humano, quien tiene la decisión de ataque.

El concepto actual que manejan desde Destinus apunta a una velocidad máxima superior a Mach 2 y un alcance máximo de 20 kilómetros.

Por otro lado, el alcance efectivo del misil interceptor dependerá del proyectil que tiene que neutralizar, su trayectoria y la calidad del seguimiento del sensor y la geometría de ataque.

El Vorexon está diseñado para desplegarse desde lanzadores móviles o contenedores fijos multipropósito, "lo que permite una alta densidad de munición lista para disparar y una protección distribuida alrededor de objetivos críticos".

Presentación de Vorexon

Presentación de Vorexon Destinus

"Un objetivo central del diseño es combinar la velocidad y la agilidad necesarias contra cohetes de artillería con un coste unitario y una tasa de producción que mantengan la relación coste-beneficio favorable para el defensor", aseguran.

Asimismo, esta misma arquitectura también podría proporcionar una capacidad secundaria contra determinadas amenazas subsónicas, como misiles de crucero y bombas planeadoras.

En desarrollo

Uno de los aspectos que destacan desde Destinus es que el Vorexon se encuentra todavía en desarrollo. La compañía "tiene como objetivo alcanzar un hito importante en su desarrollo en 2027", aunque no especifican en qué año tienen previsto tener este sistema operativo.

"Ucrania ha demostrado que el objetivo no puede ser interceptar todos los proyectiles de artillería. Debe ser identificar el pequeño subconjunto que se prevé que alcance objetivos críticos y neutralizar esos proyectiles", declaró Mikhail Kokorich, director ejecutivo de Destinus.

Vorexon se está diseñando como una "capa de defensa puntual europea, rápida y escalable, contra cohetes de artillería y proyectiles seleccionados" para proteger ubicaciones críticas y estratégicas.

"La defensa de punto solo funciona si los comandantes pueden proteger cada punto crítico a un coste que el adversario no pueda superar", afirmó Kokorich.