La misión fue encomendada a la 16 Air Assault Brigade, la principal fuerza de despliegue rápido del Ejército británico. Reuters
Así fue el despliegue militar británico ante un posible caso de hantavirus en la isla más lejana y aislada de su soberanía
Ante la imposibilidad de aterrizar, militares y sanitarios fueron lanzados junto a contenedores con oxígeno medicinal, equipos de asistencia respiratoria, suministros médicos de emergencia y material de diagnóstico.
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La crisis sanitaria a bordo del crucero polar MV Hondius ha llevado al Reino Unido a activar una operación conjunta, sanitaria y militar, desde el Atlántico Sur hasta su territorio. Londres confirmó este lunes la repatriación de todos los ciudadanos británicos del buque, que se encuentran bajo observación médica en el hospital de Arrowe Park, en Wirral.
Asimismo, informó de las novedades de un despliegue espectacular realizado por tropas y personal médico en Tristan da Cunha, un archipiélago aislado en el territorio habitado más remoto bajo su soberanía, donde un caso sospechoso de hantavirus obligó a lanzar una operación aerotransportada sin precedentes por sus desafíos logísticos.
La misión fue encomendada a la 16 Air Assault Brigade, la principal fuerza de despliegue rápido del Ejército británico. Seis paracaidistas y dos clínicos militares embarcaron en un avión de transporte estratégico Airbus A400M Atlas de la RAF que despegó desde la base aérea de Brize Norton, en Oxfordshire.
El aparato recorrió primero 6.788 kilómetros hasta Ascensión, enclave clave de la red militar británica en el Atlántico, antes de afrontar otros 3.000 kilómetros hacia el sur hasta Tristan da Cunha.
La distancia total de la misión, superior a los 9.700 kilómetros, obligó a coordinar un repostaje en vuelo mediante un RAF Voyager, el avión cisterna estratégico británico utilizado normalmente en operaciones expedicionarias y despliegues de combate de largo alcance.
El vuelo se desarrolló además bajo condiciones meteorológicas especialmente complejas. Tristan da Cunha registra habitualmente fuertes vientos oceánicos superiores a los 40 kilómetros por hora y carece de infraestructuras de apoyo para aeronaves.
Ante la imposibilidad de aterrizar —la isla no dispone de pista aérea— el mando británico optó por una inserción mediante salto paracaidista. Los militares y sanitarios fueron lanzados junto a contenedores con oxígeno medicinal, equipos de asistencia respiratoria, suministros médicos de emergencia y material de diagnóstico.
Imagen de médicos militares descendiendo en paracaídas sobre una roca volcánica perdida en el Atlántico Sur. Reuters
Según el Ministerio de Defensa, se trata de la primera vez que las Fuerzas Armadas británicas ejecutan una inserción aerotransportada de personal médico con fines exclusivamente humanitarios.
El operativo fue diseñado y ejecutado en cuestión de días ante el deterioro de la situación sanitaria local y el agotamiento de las reservas de oxígeno de la isla.
El paciente afectado, un ciudadano británico que había viajado previamente en el MV Hondius, comenzó a presentar síntomas compatibles con hantavirus a finales de abril.
La Organización Mundial de la Salud confirmó posteriormente que permanece estable y aislado. Sin embargo, la precariedad del sistema sanitario local elevó rápidamente el nivel de alerta en Londres.
Tristan da Cunha cuenta normalmente con solo dos profesionales sanitarios para atender a una población de poco más de 220 habitantes y depende casi exclusivamente de enlaces marítimos que pueden tardar varios días.
La operación tuvo además una dimensión estratégica más amplia. Paralelamente al despliegue sobre Tristan da Cunha, aviones militares británicos trasladaron pruebas PCR y material de laboratorio hasta Ascensión para apoyar el seguimiento epidemiológico de pasajeros y posibles contactos.
La RAF lanza paracaidistas y suministros médicos desde un A400 en Tristan da Cunha tras un caso sospechoso de hantavirus.
Otro ciudadano británico procedente del crucero fue evacuado médicamente desde la región hacia Sudáfrica.
La ministra de Exteriores, Yvette Cooper, calificó la misión de “extraordinaria” y aseguró que demuestra el compromiso de Londres con los territorios británicos de ultramar y con sus ciudadanos “allí donde se encuentren”.
Un despliegue espectacular
En términos similares, el ministro para las Fuerzas Armadas, Al Carns, destacó que el operativo evidencia la capacidad británica de “actuar a gran velocidad en cualquier punto del mundo”.
Más allá de la emergencia sanitaria, la operación deja también una lectura estratégica.
El Reino Unido ha utilizado una crisis epidemiológica localizada para demostrar capacidad de proyección militar de largo alcance, coordinación interagencias y rapidez de respuesta sobre uno de los espacios más aislados del planeta. Una combinación de diplomacia, sanidad y poder militar que encaja plenamente en la doctrina británica de “Global Britain” posterior al Brexit.
Mientras continúan los controles epidemiológicos y el aislamiento preventivo de los pasajeros del MV Hondius, la imagen de médicos militares descendiendo en paracaídas sobre una roca volcánica perdida en el Atlántico Sur se ha convertido ya en uno de los símbolos más singulares de esta crisis.