Un buque en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de la provincia de Musandam, en Omán, el 12 de abril de 2026.

Un buque en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de la provincia de Musandam, en Omán, el 12 de abril de 2026. Reuters

Observatorio de la Defensa

Irán eleva la amenaza en el Golfo: la seguridad marítima en la región será “para todos o para nadie”

Analistas militares advierten además de la dificultad operativa de mantener un bloqueo prolongado sin el respaldo de aliados regionales.

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Las claves

Irán advierte que la seguridad marítima en el Golfo será "para todos o para nadie" si sus puertos son amenazados, en respuesta al bloqueo naval de EE.UU.

El bloqueo estadounidense, que afecta a todo buque con origen o destino en Irán, entra en vigor y eleva la tensión en una de las principales rutas energéticas del mundo.

Fracasaron las negociaciones entre EE.UU. e Irán, manteniéndose profundas diferencias sobre el programa nuclear y la influencia regional de Teherán.

El precio del petróleo supera los 100 dólares por barril ante el temor a interrupciones en el suministro, mientras analistas advierten riesgo de conflicto regional y dificultades para mantener el bloqueo.

La tensión en el Golfo Pérsico ha alcanzado un nuevo punto crítico. Irán ha advertido este lunes de que la seguridad marítima en la región será “para todos o para nadie” si sus infraestructuras portuarias son amenazadas, en una clara respuesta al inminente bloqueo naval anunciado por Estados Unidos.

El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, lanzó el aviso en términos inequívocos: si los puertos iraníes en el golfo Pérsico y el mar de Omán se ven comprometidos, “ningún puerto en estas aguas estará a salvo”.

Se trata de una advertencia directa a la navegación comercial y militar internacional en uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta.

El anuncio se produce horas antes de que entre en vigor el bloqueo estadounidense, previsto para las 14:00 GMT, que afectará a todo el tráfico marítimo con origen o destino en puertos iraníes. La medida, confirmada por el Mando Central de EEUU (Centcom), se aplicará de forma indiscriminada a buques de cualquier bandera, intensificando la presión sobre Teherán.

Washington ha dejado claro que no interferirá en el tránsito hacia puertos no iraníes, pero sí interceptará cualquier embarcación que haya abonado tasas o peajes a Irán, en lo que considera prácticas ilegales.

Además, ha anunciado operaciones para neutralizar minas en el estrecho de Ormuz, un paso por el que transita aproximadamente el 20% del suministro energético mundial.

Desde Teherán, la respuesta ha sido igualmente contundente. Las autoridades iraníes han reiterado que mantendrán un “mecanismo permanente de control” del estrecho, permitiendo únicamente el paso de embarcaciones que respeten sus normas y vetando a aquellas vinculadas a países considerados hostiles.

Riesgo de conflicto regional

La crisis se produce tras el fracaso de las negociaciones celebradas en Islamabad entre Estados Unidos e Irán, las primeras en más de una década.

Las conversaciones, que buscaban consolidar un alto el fuego tras semanas de enfrentamientos, se saldaron sin acuerdo, evidenciando profundas diferencias en torno al programa nuclear iraní y su influencia regional.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha endurecido el tono en las últimas horas, acusando a Irán de mantener “ambiciones nucleares” y advirtiendo de represalias militares ante cualquier ataque a buques o fuerzas estadounidenses.

Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha denunciado el “maximalismo” de Washington y ha asegurado que Teherán estuvo “a centímetros” de alcanzar un memorando de entendimiento, frustrado por el cambio de condiciones impuesto por EEUU.

Impacto global

Las consecuencias ya se dejan sentir en los mercados. El precio del crudo ha superado los 100 dólares por barril tras el anuncio del bloqueo, reflejo del temor a una interrupción prolongada de los flujos energéticos desde el Golfo.

El estrecho de Ormuz, auténtico cuello de botella del comercio mundial de hidrocarburos, vuelve a situarse en el centro de la geopolítica global.

La desviación de rutas marítimas y la paralización parcial del tráfico de petroleros anticipan tensiones inflacionarias y un encarecimiento sostenido de la energía en los próximos meses.

Analistas militares advierten además de la dificultad operativa de mantener un bloqueo prolongado sin el respaldo de aliados regionales, así como del riesgo de incidentes que puedan desencadenar una confrontación directa de mayor escala.

Un equilibrio frágil

Aunque ambas partes no descartan retomar el diálogo, el margen para la diplomacia se estrecha rápidamente. Mientras Washington insiste en condiciones más estrictas, Teherán se muestra dispuesto a responder con firmeza a cualquier medida que considere una agresión directa.

En este contexto, el Golfo Pérsico se adentra en una fase de máxima incertidumbre, donde cualquier error de cálculo podría tener consecuencias no solo regionales, sino globales. La advertencia iraní es clara: la seguridad marítima ya no es un hecho garantizado, sino un elemento más en la ecuación de poder.