Asistentes participan en la presentación del primer caza Gripen ensamblado en Brasil por Embraer y la empresa de defensa sueca Saab.

Asistentes participan en la presentación del primer caza Gripen ensamblado en Brasil por Embraer y la empresa de defensa sueca Saab. Jorge Silva Reuters

Observatorio de la Defensa

Brasil inicia la producción del caza sueco Gripen y entra en el selecto club de países con tecnología supersónica

El contrato contempla la adquisición de 36 cazas para modernizar la envejecida flota de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Más información: El primer caza F-35A alemán entra en fase de ensamblaje final en la planta de Lockheed Martin en EEUU

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Las claves

Brasil se convierte en el primer país latinoamericano en fabricar un avión de combate supersónico, el F-39 Gripen, desarrollado por la sueca Saab.

El acuerdo con Saab incluye la transferencia de tecnología y la fabricación local de 15 de los 36 cazas adquiridos por la Fuerza Aérea Brasileña.

La planta de Embraer en São Paulo será un centro regional de exportación de Gripen, fortaleciendo la posición de Brasil en la industria aeroespacial latinoamericana.

Brasil amplía su influencia tras cerrar un acuerdo para suministrar 17 cazas Gripen a Colombia por 3.100 millones de euros.

Brasil afianza su posición como potencia aeroespacial emergente al convertirse en la primera nación latinoamericana en fabricar un avión de combate supersónico: el F-39 Gripen, desarrollado por la empresa sueca Saab.

Con la presentación del primer caza ensamblado íntegramente en brasileño, el país se suma a un reducido grupo de potencias —entre ellas Estados Unidos, Francia, Rusia, India y China— con capacidad tecnológica para producir aeronaves de combate de última generación.

Además, como destacó el director ejecutivo de la Saab, Micael Johansson, “Esta es la primera vez desde 1937, año en que se fundó la compañía, que un avión de combate se fabrica fuera de Suecia”.

La entrega de esta unidad es el resultado tangible de un ambicioso acuerdo firmado en 2014 con el grupo de defensa sueco Saab.

En su momento, Brasil se decantó por el caza Gripen frente a gigantes de la industria aeronáutica como el F-18 Super Hornet de Boeing (EEUU) y el Rafale de Dassault (Francia).

La clave del éxito sueco no residió solo en el rendimiento del avión, sino en un sólido acuerdo de transferencia tecnológica que garantizó participación nacional en el programa.

El contrato contempla la adquisición de 36 cazas para modernizar la envejecida flota de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). De esas unidades, 15 se fabricarán en la planta de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, marcando un paso decisivo para la industria aeronáutica del país.

"Hub" de exportación regional

El impacto de esta línea de producción trasciende las fronteras brasileñas. Saab ha confirmado su intención de utilizar las instalaciones de Embraer como un centro logístico y de exportación para el mercado latinoamericano.

Este movimiento posiciona a Brasilia no solo como un cliente de defensa, sino como un nodo de exportación de alta tecnología, capaz de dictar los estándares de seguridad aérea en América Latina y de atraer a naciones vecinas hacia su propia órbita industrial y política.

Esta estrategia cobró fuerza tras el reciente acuerdo con Colombia para la adquisición 17 de cazas Gripen por valor de 3.100 millones de euros, lo que posiciona a la industria brasileña como el principal proveedor de defensa avanzada en la región.

El éxito del programa Gripen coincide con el excelente momento que vive la industria de defensa brasileña. Mientras se asienta la producción del caza supersónico, el avión de transporte militar C-390 Millennium de Embraer continúa ganando terreno en el mercado europeo, sumando pedidos de países de la OTAN.