La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, junto al presidente de EY España, Federico Linares, y el equipo de Sector Público de EY.

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, junto al presidente de EY España, Federico Linares, y el equipo de Sector Público de EY. EY

Observatorio de la Defensa

La industria española de Defensa encara un “momento único” y anticipa una ola de consolidación internacional

Así lo recoge un informe elaborado por EY a partir de 31 entrevistas con empresas, profesionales y expertos del sector.

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Y.R.
Publicada

Las claves

La industria española de Defensa vive un momento de expansión, impulsado por el aumento de la inversión y la previsión de fusiones y adquisiciones internacionales.

El informe de EY destaca la importancia de proteger la soberanía tecnológica ante el interés de multinacionales extranjeras y la necesidad de definir capacidades estratégicas propias.

La estructura del sector muestra gran concentración en grandes empresas, que lideran el negocio, mientras las pymes tienen un papel secundario pero esencial para la cadena de suministro.

Los retos principales incluyen la financiación, la atracción de talento cualificado, el impulso a la innovación y la necesidad de coordinación entre sector público y privado para aprovechar la oportunidad histórica.

La industria española de Defensa atraviesa un “momento único” que deja atrás años de “travesía en el desierto” y abre la puerta a una nueva etapa de expansión, marcada por el aumento de la inversión y por una previsible ola de consolidación empresarial a escala internacional

Así lo señala el informe de EY La industria española de Defensa: 10 claves para aprovechar una oportunidad histórica, elaborado a partir de 31 entrevistas con empresas, profesionales y expertos del sector, que enmarca el actual impulso inversor en los cambios geopolíticos y en la necesidad de reforzar las capacidades estratégicas tanto nacionales como europeas.

El documento anticipa movimientos de fusiones y adquisiciones en el ámbito internacional y advierte de que, en el caso español, el riesgo de compras por parte de multinacionales extranjeras obligará a vigilar que no se comprometa la soberanía tecnológica.

De hecho, el sector asume que la expansión del mercado puede verse limitada por consideraciones de interés nacional vinculadas a la defensa de la soberanía industrial y tecnológica de los Estados miembros de la UE.

El informe dibuja una estructura empresarial con fuertes asimetrías. “La estructura del tejido industrial está compuesta en su mayoría por pequeñas y medianas empresas, que representan el 79,3 % del total, aunque solo generan el 8,4 % de las ventas de Defensa.

Por el contrario, las grandes compañías, que representan el 20,7 % del total, concentran el 91,6 % del volumen de negocio”.

Esta concentración, especialmente visible en el mercado exterior, ha llevado al sector a reclamar el refuerzo de las grandes compañías españolas como “tractoras” del ecosistema, con capacidad para liderar programas estratégicos y competir frente a los gigantes europeos.

Al mismo tiempo, se subraya que las pymes deben integrarse desde fases tempranas en los grandes proyectos, con apoyo tanto de la Administración como de las empresas líderes.

El análisis detecta además tensiones estructurales: la brecha entre tractoras y pymes, limitaciones de capacidad productiva, dependencia de tecnologías críticas y la necesidad de definir con precisión qué capacidades estratégicas debe desarrollar España para consolidar una industria más robusta.

Política industrial

Durante la presentación del informe, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, afirmó que “España se encuentra ante una oportunidad histórica que no se aprovecha por inercia, sino mediante una política industrial de defensa definida con planificación, visión a largo plazo, coordinación institucional y una colaboración estrecha entre el sector público y el privado”.

Valcarce destacó el papel de grandes empresas como Indra o Navantia, “esenciales para liderar grandes programas e integrarse en consorcios internacionales”, y subrayó que su fortaleza “depende de una cadena de suministro robusta, innovadora y competitiva, en la que las pymes desempeñan un papel insustituible”.

Desde el ámbito empresarial, el presidente de EY España, Federico Linares, defendió el rol de la firma como catalizador del ecosistema: “EY, y este informe lo demuestra, actúa como un punto de conexión para todo el ecosistema de Defensa: unimos al sector público y privado, a las empresas tractoras con las pymes, al mundo más tradicional con los actores más innovadores”.

Además, añadió que “contribuir a esta transformación está alineado con ser una empresa humanista, pues la Defensa no es solo preservar territorios o fronteras, sino también unos valores y un modelo de vida que merecen ser protegidos con determinación”.

El sector coincide en que el Ministerio de Defensa debe desempeñar un papel central en la planificación y coordinación del esfuerzo inversor, y reclama reforzar sus recursos para garantizar la absorción y ejecución eficaz del gasto previsto, así como reducir trámites administrativos.

Exportaciones al alza y capital extranjero

En el ámbito comercial, el informe constata un aumento de las exportaciones y un superávit sectorial de 1.361 millones de euros, con una tasa de cobertura del 129 %. España consolida posiciones en nichos estratégicos como la fabricación de aeronaves, las plataformas navales y los sistemas de munición.

Sin embargo, la estructura del capital revela una fuerte presencia exterior: aunque solo el 11 % de las empresas cuentan con capital privado extranjero, estas generan el 60,2 % de las ventas.

Las empresas privadas nacionales concentran el 28,2 % y las públicas, el 11,4 %. El motor económico del sector, especialmente en el mercado internacional, se apoya así en grandes compañías con participación extranjera o mixta.

Financiación, talento e innovación

La financiación aparece como una de las principales necesidades para sostener el crecimiento. Las empresas, especialmente las pymes, reclaman instrumentos planificados y a largo plazo.

El acceso a financiación convencional sigue siendo complejo debido a criterios de responsabilidad social corporativa que, según el sector, deberían revisarse en el caso de la defensa.

El talento constituye otro de los grandes retos. El sector alerta de la escasez de perfiles cualificados y de la competencia creciente por atraerlos. Las empresas apuestan por reforzar la colaboración con el sistema educativo, impulsar la formación dual e incrementar la presencia femenina.

Finalmente, el informe subraya la necesidad de consolidar la I+D+i como eje estructural, dotándola de estabilidad presupuestaria y mayor agilidad financiera, e integrando a pymes y centros tecnológicos desde las fases iniciales de diseño de los programas.

En definitiva, la industria española de Defensa encara un nuevo ciclo expansivo. El desafío, concluye el informe, no es solo aprovechar la ventana de oportunidad, sino hacerlo con planificación estratégica, cohesión industrial y visión de largo plazo.