Buque Liaowang-1 de China

Buque Liaowang-1 de China AP

Observatorio de la Defensa

China sale al rescate de Irán y envía al Índico su buque de vigilancia espacial para rastrear los movimientos de EEUU

Se trata del Liaowang-1, capaz de mejorar la eficacia de los misiles y cohetes de Teherán gracias a su panoplia de radares, antenas y sistemas telemétricos

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Las claves

China ha desplegado en el Índico su buque de vigilancia espacial Liaowang-1, acompañado por un destructor Tipo 055, para monitorear los movimientos de EEUU cerca de Irán.

El Liaowang-1 puede rastrear lanzamientos de misiles y satélites, y es capaz de suministrar inteligencia militar a Irán, reforzando su defensa ante posibles ataques estadounidenses o israelíes.

China busca proteger sus intereses geoestratégicos y energéticos en la región, mostrando su disposición a actuar fuera de su zona tradicional de influencia y disuadiendo posibles agresiones.

El despliegue chino también refuerza la defensa aérea iraní y puede combinar datos de rastreo con el sistema BeiDou, permitiendo un flujo constante de información militar en tiempo real.

Pese a que las negociaciones entre Irán y Estados Unidos parecen avanzar de forma satisfactoria, todavía se está lejos de alcanzar un acuerdo que convenza a ambas partes y que aleje definitivamente una hipotética acción militar de Washington contra el país persa. Ante este escenario China ha decidido mover ficha en favor de Teherán.

La Marina del Ejército Popular de Liberación del gigante asiático ha enviado a las proximidades del golfo de Omán un grupo de combate encabezado por un destructor de la clase Tipo 055.

No obstante, esta embarcación -una de las más poderosas de la flota china- no es la unidad más importante del despliegue ordenado por Pekín en el océano Índico: el destructor estaría ejerciendo de guardaespaldas del Liaowang-1, el buque de rastreo y vigilancia espacial de China.

La presencia de este navío, operativo desde principios del año pasado, ha alimentado las especulaciones sobre el papel que Pekín podría desempeñar en un eventual ataque de EEUU contra el régimen de los ayatolás.

El Liaowang-1 no es un buque convencional. Su misión principal es la recogida de telemetría de satélites, cohetes y misiles, así como la supervisión de operaciones espaciales en curso.

Con 224 metros de eslora, 32 de manga y un desplazamiento superior a las 30.000 toneladas, su silueta está dominada por cúpulas de radar y enormes antenas parabólicas. Estos sistemas de telemetría pueden emplearse para rastrear lanzamientos de misiles balísticos o incluso para funciones antisatélite (ASAT).

Si se tienen en cuenta estas capacidades del Liaowang-1, la posibilidad de que China suministre datos de inteligencia a Irán resulta plausible. Así, el apoyo chino podría servir como elemento disuasorio ante un eventual ataque estadounidense o israelí, restando el factor sorpresa a cualquier acción militar.

Vigilar la flota de EEUU

La embarcación sería útil para monitorear los movimientos de la US Navy en la región, especialmente si se combina con los radares de doble banda del destructor Tipo 055, capaces de detectar y seguir blancos más allá del horizonte.

El buque puede combinar su información de rastreo con la de los satélites BeiDou (el GPS chino) permitiendo un flujo constante de datos en tiempo real. En este sentido, se cree que Pekín suministró estaciones BeiDou a Irán a mediados de 2025.

Buque Liaowang-1 de China

Buque Liaowang-1 de China

Esto le permitiría al régimen comunista ofrecer a su aliado información precisa de movimiento y trayectoria para apoyar operaciones de misiles o drones iraníes, e incluso reforzar la eficacia de la defensa aérea de Teherán frente a un ataque estadounidense.

La efectividad de esta estrategia se incrementaría de manera considerable en caso de confirmarse el rumor de que Irán fortaleció sus capacidades antiaéreas con la incorporación de sistemas de largo alcance HQ-9B chinos, tras la destrucción de sus centrales nucleares por parte de EEUU el pasado junio.

No es necesario remontarse muy atrás para encontrar un antecedente sobre la participación indirecta de Pekín en un conflicto armado protagonizado por uno de sus socios internacionales.

En mayo de 2025, brindó asistencia técnica y de inteligencia a Pakistán durante su enfrentamiento con India. Ese apoyo, según varios informes, otorgó a Islamabad una ventaja significativa en el campo de batalla.

Con Irán, un aliado de peso frente a Washington, repetir esa fórmula resulta coherente con los intereses de Pekín en contener la influencia estadounidense en la región.

Para China su relación con Teherán tiene una importancia geoestratégica creciente, tanto por su posición en la Ruta de la Seda Marítima como por su papel como proveedor energético y aliado político frente a la presión occidental.

Disuasión china

Más allá de su valor específico frente al potencial conflicto entre Washington y Teherán, la presencia del Liaowang-1 en el Índico transmite un mensaje inequívoco: China está preparada para actuar fuera de su zona tradicional de influencia y para proteger sus intereses allí donde se vean amenazados.

A diferencia de las estaciones terrestres, constreñidas por la geografía y la curvatura terrestre, el Liaowang-1 puede posicionarse donde sea necesario para cubrir trayectorias orbitales, pasadas de satélites o zonas de lanzamiento inaccesibles desde tierra.

Destructor Tipo-055 de China

Destructor Tipo-055 de China

Esta capacidad otorga al gigante asiático una flexibilidad estratégica sin precedentes, reforzando su papel como potencia militar de alcance global.

Asimismo, la presencia del destructor Tipo 055 cumple también una función disuasoria. Sus sistemas antiaéreos de largo alcance hacen improbable que EEUU intente atacar directamente al Liaowong-1.

El recuerdo del bombardeo de la sección militar de la embajada china en Belgrado en 1999, tras las sospechas de que retransmitía comunicaciones yugoslavas, sigue vivo en la memoria de Pekín y condiciona su actual postura de protección reforzada.

En este sentido, el mensaje de Pekín es claro: cualquier intento de agresión contra fuerzas chinas podría desatar una respuesta proporcional y elevar así el riesgo de un conflicto directo entre grandes potencias.