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Observatorio de la Defensa

El canciller alemán cuestiona la necesidad de continuar con el desarrollo del caza de nueva generación FCAS

“Los franceses necesitan un avión con capacidad nuclear que pueda operar desde portaaviones. Nosotros, en las fuerzas armadas alemanas, no lo necesitamos actualmente”, aseguró.

Más información: El futuro del FCAS está en manos de los presidentes del Gobierno de Alemania, Francia y España, según Boris Pistorius

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Las claves

El canciller alemán Friedrich Merz cuestiona la necesidad de que Alemania siga invirtiendo en el desarrollo del caza de sexta generación FCAS junto a Francia y España.

Merz destaca diferencias técnicas entre Alemania y Francia, como la necesidad francesa de capacidad nuclear y operaciones desde portaaviones, que Alemania no requiere actualmente.

Existen tensiones industriales y de participación en el proyecto, especialmente por el deseo de Dassault de controlar el 80% del FCAS, frente al reparto inicial del 33% para cada socio.

Fuentes del sector apuntan que Alemania y Francia podrían abandonar el desarrollo conjunto del caza, pero seguir cooperando en áreas como sistemas no tripulados y la “nube de combate”.

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha puesto en duda la conveniencia de que Alemania continúe invirtiendo en el desarrollo de un caza tripulado de sexta generación, en referencia al problemático programa Future Combat Air System (FCAS), impulsado conjuntamente por Francia, Alemania y España y donde Berlín y París requieren características técnicas diferentes.

“Los franceses necesitan un avión con capacidad nuclear que pueda operar desde portaaviones. Nosotros, en las fuerzas armadas alemanas, no lo necesitamos actualmente”, “¿Seguiremos necesitando un caza tripulado dentro de 20 años? ¿Realmente lo necesitamos, teniendo en cuenta que su desarrollo será extremadamente costoso?”, planteó el líder alemán en el podcast Machtwechsel.

No es la primera vez que el canciller alemán reconoce estas diferencias con Francia, pero ahora lo verbaliza. “Si no podemos resolver estas diferencias, no podremos continuar con el proyecto”.

Merz sugirió que, si finalmente Alemania opta por mantener la capacidad de un caza furtivo tripulado, buscaría nuevas alianzas internacionales. “Hay otros en Europa, los españoles, por ejemplo, pero también otros países interesados en debatir esto con nosotros”, afirmó.

Sin embargo, aunque el canciller aludió solo a dificultades por las necesidades técnicas, también existen divergencias respecto a la participación, a raíz del deseo de la firma armamentística y aeronáutica francesa Dassault de hacerse con el control del 80 % del proyecto, pese a que inicialmente se había pactado una participación del 33 % para cada uno de los socios

Nube de combate

El FCAS, dotado con un presupuesto estimado de 100.000 millones de euros, fue lanzado en 2017 con el objetivo de reemplazar los Rafale franceses y los Eurofighter Typhoon producidos por un consorcio europeo.

Sin embargo, el programa se ha visto retrasado por tensiones industriales entre los fabricantes líderes, en particular la francesa Dassault Aviation y la alemana Airbus Defence and Space.

La semana pasada, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, anunció que el futuro del programa se definirá en los próximos días, en un contexto de crecientes dudas sobre su viabilidad.

Fuentes cercanas al proyecto apuntan a que Alemania y Francia podrían abandonar el desarrollo conjunto del caza, manteniendo solo la cooperación en áreas como los sistemas no tripulados y la denominada “nube de combate”, el entramado digital que conectará plataformas tripuladas y autónomas dentro del FCAS.