Misil hipersónico YJ-21, versión de exportación, en primer plano
La Armada china rompe el equilibrio naval y arma sus submarinos AIP con misiles hipersónicos
Esto convertiría a China en la única nación conocida que ha armado submarinos no nucleares con misiles hipersónicos de ataque.
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La Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) da otro salto en su rápida modernización naval. El misil hipersónico antibuque YJ-19, aprobado para los submarinos diésel-eléctricos Type 039B Yuan con propulsión AIP, refuerza de forma notable la capacidad de ataque de la flota china.
De confirmarse plenamente su despliegue operativo, como ha difundido la prensa estatal, China se convertiría en la única nación conocida que ha armado submarinos no nucleares con misiles hipersónicos de ataque, un hito que altera de forma sustancial el equilibrio en la guerra naval convencional.
En un escenario de crisis en el Indo-Pacífico, especialmente en el Mar de China Meridional o en el entorno de Taiwán, estos submarinos podrían actuar como multiplicadores de fuerza en misiones de negación de área (A2/AD), obligando a grupos de combate adversarios a operar a mayor distancia y bajo riesgo constante.
Recientemente, China también ponía de relieve su poderío naval con la entrada en servicio de su tercer portaaviones, el Fujian, el tercero del gigante asiático, que cuenta con un sistema de catapultas electromagnéticas capaz de rivalizar con el del estadounidense USS Gerald R Ford
Ahora, vuelve a hacer lo mismo con la incorporación del misil YJ-19 a submarinos de propulsión AIP, convirtiendo a la flota submarina convencional china en la más potente del mundo en el rol antibuque.
El citado misil, presentado por primera vez durante el desfile militar de Pekín en septiembre de 2025, e identificado con la designación “YJ” (Yingji, “Golpe de Águila”), está concebido para el combate antibuque.
A diferencia de los misiles de ataque a tierra chinos, designados “CJ” (Cháng Jiàn, “Espada Larga”), el YJ-19 nace con una clara vocación de negación del mar y proyección ofensiva sobre las rutas marítimas rivales.
Diversas estimaciones lo sitúan en el umbral o dentro de la categoría hipersónica, es decir, por encima de Mach 5. Todo apunta a que emplea un motor scramjet de combustión supersónica, lo que le permitiría mantener vuelo sostenido a muy alta velocidad dentro de la atmósfera.
En términos operativos, este perfil complica de forma extrema la detección, seguimiento e interceptación por parte de los sistemas de defensa aérea embarcados más avanzados.
El precedente inmediato en la flota submarina china era el YJ-18, una evolución local del ruso SS-N-27 “Sizzler”, con una fase terminal supersónica (Mach 2,5–3). El salto a velocidades hipersónicas multiplica exponencialmente la presión sobre los sistemas Aegis y equivalentes occidentales.
La ventaja decisiva
Una de las claves estratégicas del YJ-19 reside en su compatibilidad con tubos lanzatorpedos horizontales estándar de 533 mm. Este detalle técnico permite su integración en plataformas existentes sin necesidad de sistemas de lanzamiento vertical (VLS).
El contraste es evidente con el misil ruso 3M22 Zircon (SS-N-33), que requiere lanzadores verticales específicos en submarinos adaptados. Esa limitación excluye, por ejemplo, a buena parte de los submarinos diésel-eléctricos rusos de clase Kilo.
En cambio, China podría modernizar progresivamente su flota convencional sin rediseños estructurales profundos, incrementando de manera rápida y relativamente económica su capacidad ofensiva.
La columna vertebral: los Yuan con AIP
Los submarinos de la clase Type-039B Yuan constituyen el núcleo de la fuerza submarina convencional china, que cuenta con al menos 13 unidades en servicio.
Su sistema AIP les permite permanecer sumergidos durante días o semanas a baja velocidad, reduciendo drásticamente su firma acústica y su necesidad de emerger para recargar baterías.
A esta variante se suman los Type-039A y la más reciente Type-039C, de diseño más furtivo y aún en producción. Es previsible que, a medio plazo, todas las unidades 039B y 039C incorporen el nuevo misil.
El resultado es una combinación especialmente preocupante para las marinas rivales: una plataforma silenciosa, difícil de detectar, capaz de operar en aguas litorales o en zonas de acceso restringido, armada con un vector hipersónico diseñado específicamente para perforar defensas navales avanzadas.
Un ecosistema hipersónico en expansión
El YJ-19 no es un sistema aislado. Pekín dispone ya de al menos otros dos misiles hipersónicos antibuque lanzables desde plataformas navales o submarinas: el YJ-17 y el YJ-20 (también conocido como YJ-21). Este último equipa a los destructores/cruceros de la clase Type-055 Renhai-class cruiser.
La reciente botadura del nuevo submarino nuclear de ataque Type-095 sugiere que el componente hipersónico seguirá expandiéndose en el segmento nuclear, probablemente mediante sistemas de lanzamiento vertical.
No obstante, desde la perspectiva estratégica, el elemento disruptivo no es tanto la integración en submarinos nucleares —algo ya contemplado en doctrinas de grandes potencias— como su incorporación masiva a submarinos convencionales AIP.