Trump y Putin en Alaska
EEUU y Rusia dejan morir START III, el último tratado de reducción de arsenales nucleares
Firmado en 2010 en Praga por Dmitri Medvédev y Barack Obama, el tratado Nuevo START fue renovado en 2021 por cinco años más.
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El START III o Nuevo START, firmado por Estados Unidos y Rusia para afrontar una reducción de sus propios arsenales nucleares, ha expirado este jueves sin que las partes acordaran una prórroga o un marco que sustituyera al último tratado de reducción de estas armas que, además, representaba una medida de confianza y control mutuo entre Washington y Moscú.
Firmado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes de Estados Unidos y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, respectivamente, entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación del documento por parte de ambos países, marcando el horizonte de una década para controlar los arsenales de las dos mayores potencias nucleares.
El Nuevo START sustituyó al Tratado de Moscú o SORT, firmado en 2003, y dio continuidad al START I de 1991 —en vigor desde 1994— y al fallido proyecto del START II, que nunca se concretó por la falta de consenso entre las partes.
El acuerdo limitó a Estados Unidos y Rusia a un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por país, lo que implicó una reducción de cerca de dos tercios respecto al START I y de un 10% en comparación con el Tratado de Moscú.
Además, fijó un tope de 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados capaces de portar armas nucleares, junto con un sistema de verificación para garantizar el cumplimiento de los compromisos.
Entre sus disposiciones más relevantes figuraban las inspecciones “in situ”, con hasta 18 visitas anuales a instalaciones estratégicas, y el intercambio periódico de información sobre cabezas nucleares y lanzadores, supervisado por comisiones consultivas que se reunían al menos dos veces al año.
El tratado también exigía notificaciones previas al lanzamiento de misiles sujetos a sus términos y establecía una vigencia de diez años, prorrogable por acuerdo mutuo —como ocurrió en 2021, cuando se extendió por cinco años adicionales
Rusia lo suspendió en 2023
En febrero de 2023, el presidente ruso, Vladímir Putin, suspendió la participación de Moscú en el tratado Nuevo START, en medio de las tensiones por la invasión de Ucrania, iniciada un año antes. Dos años después, en septiembre de 2025, sugirió una prórroga de un año. Aunque Donald Trump consideró la propuesta “una buena idea”, no hubo avances.
Con el tratado cercano a expirar, Medvédev advirtió que su fin “debería alertar a todo el mundo”, mientras Obama alertó del riesgo de una nueva carrera armamentística. Rusia y Estados Unidos podían haber negociado un nuevo marco, pero las posturas divergentes —Moscú proponiendo compromisos voluntarios y Washington buscando incluir a China— bloquearon cualquier acuerdo.
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó la situación de “momento grave para la paz mundial”, al ser la primera vez en medio siglo sin límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos, e instó a relanzar el diálogo de control de armas.
"Mantenía un techo nuclear"
Pablo Aguiar, director de FundiPau --miembro de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares--, ha destacado en declaraciones a Europa Press que el hecho de que Estados Unidos y Rusia concentren "la gran mayoría del arsenal nuclear mundial", con "el 80%" del total, es lo que hace que el fin del Nuevo START sea "tan grave".
"Incluso antes de llegar a la situación actual, el tratado estaba ya debilitado", ha explicado, recordando la decisión rusa de 2023, que acarreó la "paralización" de las inspecciones, "reduciendo la capacidad de verificación mutua y aumentando la opacidad".
Sin embargo, ha incidido que "con su caducidad, desaparece el último marco que, con todas sus limitaciones, mantenía un techo nuclear entre Washington y Moscú".
En este sentido, ha sostenido que "la señal política es devastadora". "Si para las dos mayores potencias militares del planeta los acuerdos de control de armas tienen tan poco valor que se dejan morir, ¿qué incentivo real queda para frenar una nueva carrera armamentística o para contener la proliferación?", se ha preguntado.
Aguiar ha hecho referencia a la propuesta de Trump de incluir a China en un futuro acuerdo y ha argüido que "en teoría, incorporar más actores sería una buena noticia", si bien "en la práctica, convertirlo en condición previa puede bloquear cualquier avance inmediato, porque Pekín ha reiterado que no negociará en igualdad mientras su arsenal sea mucho menor que el de Estados Unidos y Rusia".
"Hoy hay nueve países con armas nucleares. Cada paso que erosiona los tratados existentes alimenta el mensaje de que la bomba es útil y que la disuasión es el único idioma", ha subrayado.
"Ese camino nos acerca a un mundo más inestable, más hostil y con un mayor riesgo de que una crisis regional, una cadena de incidentes o el cálculo irresponsable de un líder desemboquen en lo irreparable", ha añadido.
"Todas las armas nucleares son un sinsentido"
Asimismo, ha reseñado que "todas las armas nucleares son un sinsentido: no protegen, sino que colocan a la humanidad al borde de una catástrofe irreversible".
"Su mera existencia crea un riesgo permanente. Lo más inquietante es que, en 2026, ese riesgo crece justo cuando se debilita el último marco que ponía límites y reglas entre las dos mayores potencias nucleares", ha lamentado.
Por ello, ha insistido en que la respuesta ante esta "arbitrariedad irresponsable" por parte de Washington y Moscú "no puede ser la resignación".
"Si la lógica de los países nuclearmente armados es el unilateralismo, la ciudadanía y la comunidad internacional debemos redoblar la apuesta por la multilateralidad", ha esgrimido, antes de ahondar en que "la única vía coherente con la supervivencia" es el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), "que coloca en el centro el enfoque humanitario y la protección de la vida."
En esta línea, la coalición global Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, que recibió el premio Nobel de la Paz en 2017, dice que el fin del tratado eleva el riesgo de uso de armas nucleares, "debido a la posibilidad de una carrera armamentista nuclear intensificada".
"No es del interés de ningún país aumentar los arsenales nucleares globales. En su lugar, todos los Estados poseedores de armas nucleares deberían respetar y aplicar los acuerdos internacionales existentes sobre desarme nuclear", señala la organización.
De todos modos, recalca que la obligación legal de Rusia, Estados Unidos y otras potencias nucleares de negociar el desarme va más allá del Nuevo START y que su responsabilidad "no ha desaparecido", al destacar la responsabilidad a la hora de cumplir el TPAN, adoptado en 1968 y prorrogado indefinidamente en 1995.