Lanzamiento de un misil interceptor desde un sistema S-300V

Lanzamiento de un misil interceptor desde un sistema S-300V Ministerio de Defensa de Rusia

Observatorio de la Defensa

Las tres capas del escudo antiaéreo de Venezuela que no funcionaron en la noche de la captura de Maduro

La Fuerza Armada Bolivariana basa su capacidad antiaérea en los sistemas S-300VM, Buk-M2 y S-125, todos ellos desarrollados en la era soviética.

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La captura y extracción de Nicolás Maduro de Venezuela ha roto el tablero político del país caribeño ante un Trump glorioso por el "éxito" de la operación militar.

El primer paso del despliegue de efectivos que el Pentágono lleva ejecutando desde el pasado verano ha sido el ataque a infraestructuras críticas de la Fuerza Armada Bolivariana.

Un ataque coordinado ha incluido el lanzamiento de munición contra las mencionadas ubicaciones y el posterior sobrevuelo de varias aeronaves, fundamentalmente helicópteros y aviones V-22 Osprey.

Dentro de esta orquesta militar perfectamente engrasada, ha resaltado la nula actuación de Venezuela tanto contra los ataques como al vuelo de aeronaves de guerra estadounidenses durante la madrugada del sábado.

La responsabilidad directa de la detección y la potencial interceptación de las amenazas corre a cargo de los sistemas antiaéreos con los que cuenta Venezuela.

De hecho, Estados Unidos lleva realizando vuelos dentro del espacio aéreo venezolano varias semanas, incluso mostrándose públicamente en las aplicaciones como Flightradar24.

Estas incursiones las realizaron desde diferentes flancos e incluso cazas F-18 llegaron a sobrevolar muy cerca de la vertical de ciudades importantes como Maracaibo.

Sistema de defensa aérea S-300VM de Venezuela

Sistema de defensa aérea S-300VM de Venezuela

Venezuela, haciendo gala de sus alianzas geopolíticas, emplea sistemas de defensa antiaérea rusos como el S-300VM para el largo y Buk-M2 para medio alcance. Ambos apoyados por sistemas S-125 de corto alcance.

Estos tres sistemas emplean lanzadores montados sobre vehículos con orugas MT-T, un diseño que le permite desplazarse en terrenos difíciles y reposicionarse en cuestión de minutos.

La serie S-300V fue concebida por la Unión Soviética para acompañar a las fuerzas terrestres, priorizando movilidad y respuestas rápidas en el campo de batalla.

Este sistema lleva en servicio en Venezuela desde 2012 y puede atacar hasta 24 objetivos al mismo tiempo.

Su alcance máximo de interceptación alcanza los 250 km, y sus misiles pueden alcanzar velocidades superiores a Mach 14, lo que les permite destruir tanto aeronaves de gran tamaño como misiles balísticos en pleno vuelo.

Durante las tensiones de 2019, cuando Venezuela denunció operaciones de sabotaje y la captura de presuntos mercenarios vinculados con intereses occidentales, el gobierno activó la red de S-300VM para proteger la capital, Caracas, y otros puntos estratégicos.

Por su parte, el Buk-M2 cuenta con un rango operativo de 30 kilómetros y misiles interceptores capaces de volar a Mach 3 a una altitud máxima de 14.000 metros.

Por último, el S-125 es la capa más interna de la estrategia antiaérea de Venezuela, aunque también es el más anticuado con un alcance efectivo que va desde los 300 metros a los 15 kilómetros.

Sistema antiaéreo Buk

Sistema antiaéreo Buk Wikimedia

La inoperatividad de estos tres escudos durante la incursión —a los que se unen los sistemas MANPAD portátiles— estadounidense pone de relieve los problemas de solvencia tecnológica de la Fuerza Armada Bolivariana, que recurre a sistemas muy superados actualmente.

Tampoco hay que olvidarse de que Estados Unidos es el país con mayor capacidad de guerra electrónica del mundo, tanto para identificar y ubicar estos sistemas como para, en caso necesario, dejarlos fuera de juego.

Esto último parece ser lo que ha ocurrido en la operación militar en Venezuela, en cuyo inicio se registró el lanzamiento de un número no identificado de misiles que, presumiblemente, fueron directos a desbaratar las baterías antiaéreas venezolanas.

En las últimas semanas, aviones F-18 Growler han sido avistados frente a las costas del país caribeño. Los aparatos de este modelo están especializados, precisamente, en la guerra electrónica.

La suma de la información recopilada por los Growler a unas cuantas millas de la costa y la inteligencia recopilada tanto de forma interna en Venezuela como desde el espacio pudieron resolver la ecuación sobre la posición exacta de los tres sistemas.

Otro punto clave en este aspecto es el empleo de helicópteros y aeronaves capaces de volar a muy baja cota, dificultando cualquier intento de detección por parte de los radares venezolanos.