Bruselas

La Unión Europea quiere que bares, restaurantes y cantinas ofrezcan agua del grifo gratis, una práctica que ya es habitual en países como Francia o Estados Unidos. Esta es una de las medidas más destacadas de la nueva norma comunitaria para mejorar la calidad y el acceso al agua potable que ha sido aprobada este martes por los ministros de Medio Ambiente de los Veintiocho. El objetivo de esta iniciativa es incrementar la confianza de los ciudadanos en la calidad del agua del grifo y reducir así el uso de botellas de plástico.

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La directiva obliga a los Estados miembros a promocionar el uso del agua potable entre la población y a mejorar el acceso, en particular para los grupos "vulnerables y marginados". Para lograrlo, los Gobiernos deberán lanzar campañas para informar a los ciudadanos sobre su calidad, aumentar la disponibilidad en edificios públicos y administrativos y "fomentar el suministro gratuito de agua del grifo en restaurantes, cantinas y servicios de catering".

"Se estima que la mejora de la calidad del agua potable podría reducir un 17% el consumo de agua embotellada, lo que disminuiría la cantidad de plásticos de uso único que producimos y luego tiramos", explicó el vicepresidente primero de la Comisión, Frans Timmermans, al presentar esta propuesta legislativa.

"Un ejemplo de cómo la directiva propone lograr esto es animando a restaurantes, cantinas y servicios de catering a proporcionar agua del grifo gratis a sus clientes. Creo que es una buena propuesta para nuestro medio ambiente, para la salud de los ciudadanos y para su bolsillo también", sostiene Timmermans.

El texto final de la directiva todavía debe ser acordado entre los Gobiernos y la Eurocámara, probablemente durante la segunda mitad del año. El Parlamento Europeo, que aprobó su posición el pasado 23 de octubre, también ha pedido que restaurantes y  cantinas ofrezcan agua del grifo de manera gratuita, aunque aceptaría que se haga "por una pequeña cantidad".

Los eurodiputados quieren además que los Estados miembros instalen fuentes gratuitas en los espacios públicos, siempre que sea técnicamente viable. Esta medida ha sido tachada del acuerdo alcanzado este martes por los Gobiernos, aunque  podría resucitarse durante la recta final de las negociaciones.

La directiva endurece los límites de presencia de ciertos contaminantes, como el plomo (que se reducirá a la mitad) y bacterias como la legionella e introduce nuevos umbrales para ciertos alteradores endocrinos. También coloca bajo vigilancia los niveles de microplásticos ante la creciente preocupación que generan. Según los cálculos de Bruselas, los nuevos requisitos reducirían los posibles riesgos para la salud vinculados al agua potable de un 4% a menos de un 1%.

Reducir el consumo de agua embotellada permitiría a los hogares europeos ahorrar más de 600 millones de euros al año. Si confían más en el agua del grupo, los ciudadanos también pueden contribuir a reducir los residuos plásticos procedentes del agua embotellada, incluyendo la basura marina, sostiene Bruselas.

La nueva norma responde a la primera iniciativa ciudadana europea que se tramita con éxito: la iniciativa por el derecho al agua (Right2Water), que reunió 1,6 millones de firmas con el objetivo de respaldar la mejora del acceso al agua potable y segura para todos los europeos.