Alumnos de la escuela Stoneman Douglas, tras el tiroteo que acabó con 17 muertos.

Alumnos de la escuela Stoneman Douglas, tras el tiroteo que acabó con 17 muertos. Thom Baur Reuters

EEUU Choque cultural

Armas en las taquillas y peleas continuas: así sobreviven los profesores españoles en EEUU

Los docentes entrevistados por EL ESPAÑOL aconsejan estar preparado para encontrarse, en ocasiones, en primera línea de fuego.

Washington DC

El tiroteo de esta semana en un instituto de Florida, con 17 víctimas mortales, ha vuelto a conmocionar a la sociedad estadounidense, y en esta ocasión también ha impactado a muchos españoles tras descubrir que una profesora riojana, Patricia Rivas, se hallaba en el centro escolar durante la masacre. Sin embargo, no es raro encontrar a nuestros maestros impartiendo español a este lado del Atlántico.

De hecho, cada año cientos de docentes llegan a los EEUU gracias al Programa de Profesores Visitantes del Ministerio de Educación, que les brinda una oportunidad de oro para adquirir una experiencia profesional internacional enseñando castellano en centros repartidos por todo el país y Canadá. Sin embargo, esta atractiva oferta tiene un lado menos conocido, del que pocos están avisados.

Este periódico ha contactado con varios profesores españoles que han pasado por diferentes estados para conocer sus experiencias. Lo primero que conviene dejar claro es que, a pesar de que todos reconocen la existencia de cierto peligro en los institutos estadounidenses, todos sin excepción recomiendan la aventura de venirse a trabajar aquí durante unos años. No obstante, aconsejan estar preparado para encontrarse, en ocasiones, en primera línea de fuego.

Éste es el caso de Daniel Molinero, profesor de inglés vasco de 42 años que se inscribió en el programa del ministerio y fue asignado a un high school a las afueras de Columbus, capital de Ohio, donde permaneció de agosto 2016 a junio 2017. “Me fui a enseñar español, como la mayoría, a un instituto que me habían comentado que era complicadillo. La realidad que me encontré fue dura. El trato con los alumnos era difícil, pero no me esperaba lo que ocurrió”.

“En noviembre de 2016, después de salir de la primera clase, nos convocaron a una reunión con los dos directores del instituto y nos contaron que a primera hora se había producido un incidente. Al parecer, detectaron que olía a marihuana cerca de un grupo de alumnos, por lo que hicieron un registro de las mochilas y, en una de ellas, encontraron dos pistolas cargadas y listas para ser usadas. Parece ser que el estudiante usó la droga para tranquilizarse antes de empezar. Aquello ocurrió a las 9 de la mañana. La siguiente clase que tenía ese estudiante era una tutoría conmigo. Fue chocante”, explica Daniel a EL ESPAÑOL.

Un joven mata a 17 personas en escuela de Florida

Según relata este profesor, la Policía detuvo al estudiante y requisó las armas. Luego el centro envió una carta a los padres, en la que no contaron al detalle todo lo sucedido. “Les informaban de que la Policía ya se había hecho cargo de ese incidente, sin precisar todo lo que había pasado, lo que me resultó muy curioso”, resalta.

El joven, de 14 años, fue expulsado del colegio aunque se espera que regrese este curso. “Tras aquello pedí que me cambiaran de colegio, debido a las circunstancias, pero mi empleador se negó. Me dijeron que o tomaba la plaza que me dieron o abandonara el programa, y eso hice”, narra Daniel, que tuvo que acudir a varias sesiones de terapia tras aquel suceso.

El profesor Daniel Molinero.

El profesor Daniel Molinero. Cedida

“El instituto era difícil y la ayuda que recibí por parte de sus directores fue mínima. Creo que los españoles no estamos acostumbrados a esto. Que a un alumno que va a tu clase le cojan con dos pistolas cargadas... Yo decidí que no me compensaba quedarme otro año”, reconoce.

Esta iniciativa de profesores visitantes nació en 1986. Desde entonces, el Ministerio de Educación viene ofertando plazas para enseñar el idioma de Cervantes en Reino Unido, EEUU y Canadá. En las últimas convocatorias, se han sacado unas 900 plazas, de las que más de 600 corresponden a Norteamérica.

Javier -nombre ficticio- fue uno de los elegidos para este programa el pasado año. Este treintañero andaluz destinado en Michigan accede a hablar con EL ESPAÑOL a cambio de mantener su identidad oculta, ya que asegura que “las cosas no son sencillas” en su centro “y al final todo se sabe”. Es su primer año como maestro en una escuela de Detroit.

"Cogieron a un alumno que venía a mi clase con dos pistolas cargadas en la mochila. Decidí que no me compensaba quedarme"

“A finales del pasado enero hubo un tiroteo en un centro escolar cercano durante un partido de baloncesto. En Detroit las cosas son muy complejas. Es una ciudad brutal, y esa brutalidad se refleja en los jóvenes que vienen de contextos desfavorecidos y con historias tremendas”, expone.

Según detalla, “aquí las escuelas dan prioridad a conservar al alumnado por encima del currículo”. “Se quiere favorecer que los críos tengan una oportunidad en la vida, que aprendan buenas maneras, buen comportamiento y una visión diferente a los contextos violentos de los que vienen. Hay historias horribles, mucha agresividad verbal, falta de disciplina y comportamiento incívico. Yo no sabía que me encontraría con esto”, relata.

A Javier no le avisaron de la situación con la que se toparía en su puesto. “En Madrid te dan una formación on-line sobre cómo es el sistema educativo, el programa informático para poner las notas, la gestión, la asistencia y la metodología de enseñanza; pero nadie te habla de la realidad del aula. Sí se nos dijo que la población es de mayoría afroamericana, y como no tengo problemas con eso, pues no puse reparos. Pero desde España uno no sabe lo que significa un centro con el 99% del alumnado de color. Cuando llegas te encuentras con una realidad cruda y muy diferente”, explica este docente.

Las peores plazas, ¿para españoles?

En su centro no hay problemas de armas, ya que cuentan con detectores de metales en las entradas y vigilantes de seguridad. “Eso es una norma común en la mayoría de los centros norteamericanos. La seguridad la usamos a veces para mandar a chicos rebeldes a la jefatura de estudio”, aclara Javier.

“En un instituto cercano hubo un tiroteo durante un partido de baloncesto. En Detroit la brutalidad de la ciudad se refleja en las clases"

En su opinión, masacres como la de Florida no deben hacer dudar a los profesores que están interesados en venir a EEUU. “Siempre quiero pensar que voy a tener buena suerte. No se puede vivir con miedo. Es algo importante en los profesores visitantes. Esto es muy enriquecedor, pero hay que venir preparado para el choque cultural, porque aunque nos pensemos que somos sociedades parecidas, hay grandes diferencias”.

La profesora Irene Gómez.

La profesora Irene Gómez. Cedida

Uno de los rumores más extendidos entre la comunidad docente española en este país es que a ellos les otorgan las plazas que los profesores estadounidenses no quieren. Irene Gómez, que empezó su aventura americana en 2006 en Omaha, Nebraska, y que tras varios años ahora enseña español en Washington DC, lo matiza. “Sí y no. Pasa en los pueblos sobre todo”.

A esta madrileña de 34 años, que llegó a EEUU con 23, tampoco la prepararon para la conflictividad en las aulas. “El programa de profesores visitantes te forma académicamente y sobre el tipo de alumnado que vas a tener, pero nada relacionado con las armas”.

Sin detectores de metales

“Cuando estaba en Omaha sí que sentía más miedo porque el instituto no tenía detector de metales, pero aquí en Washington sí que hay. Y con mis estudiantes, aunque estuvieran metidos en bandas, nunca he tenido problemas”.

Irene es consciente de que un tiroteo “siempre te puede tocar” aunque destaca que se organizan simulacros y que los alumnos “están como acostumbrados a convivir con el tema de las armas, porque además en algunos casos las tienen en sus entornos”.

Aunque ella nunca ha vivido una situación como la de Florida, sí que ha tenido en sus escuelas "peleas y redadas en las que a veces cogían armas, como cuchillos en las taquillas y alguna pistola”. Pero en cualquier caso, esta joven recomendaría la experiencia sin dudarlo, “aunque depende de la persona”. “Muchos profesores tras el primer año no pueden y se vuelven. Yo me tomo todo en la vida como un learning experience. Hay que sacar lo mejor de todo”.

"No te preparan para el problema de las armas. A veces hay peleas y en las redadas encuentran cuchillos y alguna pistola en las taquillas"

Los simulacros de tiroteos son una práctica habitual en EEUU. En el centro escolar de Daniel Molinero también los había, y tomaban otras medidas. “Las puertas son de acero inoxidable y sólo se pueden abrir por dentro. Si te encierras en un aula, nadie puede entrar. Nosotros tuvimos un par de ensayos aquel año, uno antes y otro después del arresto del chico con las pistolas”, rememora.

A juicio de este docente, incluso estando preparado para estas eventualidades, es difícil prever que se vaya a producir un ataque de este tipo. “Lo que ocurrió aquella mañana en mi instituto no era predecible. El centro era problemático, con alumnos que vienen de familias desestructuradas, con padres drogadictos o en la cárcel, pero aquel chaval que tenía las armas parecía normal, muy callado y respetuoso. Yo no me lo podía imaginar”.

Pese a todo, recomiendan ir

Pese a aquel trance, Daniel califica la experiencia de “increíble”. “Por duro que fuera, es alucinante vivir un año fuera con otro tipo de sistema. No te planteas que algo así te pase a ti. A mí me gustaría volver al programa, pero en otro estado. Todo depende de la suerte en el reparto de institutos. Muchos maestros son afortunados y se quedan los tres años e incluso más”.

Para poder acceder a una de las plazas del programa de Educación, los profesores deben solicitar los estados en los que estén interesados. La selección luego dependerá de varios factores, como que el perfil del docente encaje con las demandas de los departamentos de educación estatales. De ser así, se conciertan entrevistas que pueden ser a través de videoconferencia o en persona.

Federico Escribano, de 37 años, está ahora mismo en trámites para lograr una plaza en el programa junto a su mujer Cristina, también profesora. Han solicitado destino en Utah, para huir de grandes ciudades y las aglomeraciones, “que bastante tenemos ya con Madrid”. Su idea es desplazarse allí junto a sus tres hijos.

“Estamos esperando a que nos avisen para las entrevistas. Es difícil no pensar en el riesgo, dado que en EEUU las armas están legalizadas, y cuando pasa algo como lo de Florida pues te pones a pensar, pero hay que ser positivo. No pasa todos los días, son cosas puntuales y creo que la vivencia sería sobresaliente. Además, regalas a tus hijos una inmersión lingüística que en España no pueden tener”, comenta Federico a EL ESPAÑOL.

A la hora de elegir una zona del país, pesan muchos factores. “Cuando pedimos Utah valoramos diferentes aspectos, pero nunca pensamos en la seguridad. Las armas están a la orden del día en Texas, Washington o Nuevo México. Cualquier parte. Creo que no debe obsesionarnos -añade-. Y siempre hay que recordar que cruzando un paso de cebra también te puede atropellar un coche”.