Alimentos en primavera.

Alimentos en primavera. Pexels

Salud y Bienestar

Los 7 trucos infalibles contra la hinchazón en primavera: “El objetivo no es verte mejor, es sentirte bien”

La experta en nutrición Cristina Barrous repasa una sencilla lista de consejos para mejorar esa sensación de pesadez cuando termina el invierno.

Más información: Ni dieta ni ejercicio, cómo duermes puede afectar a tu peso: "Conviene darle al descanso el lugar que merece"

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Con la llegada de la primavera, pasa algo curioso: el cuerpo parece pedir un cambio.

Después de meses de comidas pesadas, menos horas de luz, menos movimiento y rutinas más cerradas, muchas personas empiezan esta época sintiéndose más cansadas, inflamadas, con digestiones lentas o con esa sensación de pesadez que todas hemos sentido alguna vez.

Es entonces cuando aparece en nuestra cabeza el bombardeo habitual: detox, dietas milagro, ayunos imposibles y esa presión estética disfrazada de bienestar.

La realidad, sin embargo, suele ser mucho más sencilla.

La mayoría de las veces, el cuerpo no necesita medidas extremas. Únicamente precisa pequeños ajustes sostenibles en el tiempo que nos ayuden a recuperar la energía, regular las digestiones y bajar la inflamación sin entrar en dinámicas obsesivas.

Aquí te cuento algunos hábitos que pueden ayudar.

Alimentos frescos

La primavera es un regalo de la naturaleza que trae con ella alimentos más ligeros, ricos en agua y con sabores más frescos. Por ejemplo, espárragos, fresas, alcachofas, hojas verdes, guisantes y nísperos.

No se trata de convertir tu dieta en una ensalada permanente, pero sí es una buena oportunidad para aumentar poco a poco la presencia de alimentos frescos y no procesados.

Alimentos frescos de primavera.

Alimentos frescos de primavera. Pexels

Menos 'comida de invierno'

Cuando hablo de la comida de esta estación del año, me refiero a esos platos más contundentes y calientes que suelen acompañar los momentos más fríos.

El problema es que muchas veces se mantiene durante meses una alimentación muy pesada: exceso de ultraprocesados, alcohol frecuente y comidas muy copiosas.

No es cuestión de prohibir nada, tampoco de poner en marcha un régimen estricto, sino simplemente de volver a comer de una forma un poco más ligera y equilibrada.

Luz natural

Parece un consejo demasiado simple, pero tiene un impacto considerable.

Más resplandor natural ayuda a regular ritmos circadianos, y eso influye directamente en nuestra energía, sueño, apetito e incluso estado de ánimo.

Cuando duermes mejor y tienes un sistema nervioso más regulado, normalmente también comes y digieres de forma óptima.

Algo tan sencillo como salir a andar un rato por la mañana o comer cerca de una ventana puede marcar la diferencia.

Moverte más

No hay que hacer un HYROX -competición de fitness híbrido-, tampoco la maratón de Nueva York.

Caminar más, pasar menos horas sentada o recuperar movimiento diario suele mejorar bastante la sensación de inflamación y pesadez.

Nuestro cuerpo está diseñado para moverse. Por lo que, algunas veces, la hinchazón tiene más relación con el sedentarismo, el estrés y las digestiones lentas que con un alimento concreto.

Mujer llenando una botella con agua.

Mujer llenando una botella con agua. Unsplash

Hidratarte (de verdad)

Con el aumento de las temperaturas, muchas personas empiezan a deshidratarse ligeramente sin darse cuenta.

Esto afecta mucho más de lo que parece: peor digestión, más sensación de cansancio, dolores de cabeza, estreñimiento e incluso mayor retención de líquidos.

No hace falta obsesionarse con litros exactos, pero sí recuperar hábitos básicos: tener agua a mano, empezar el día hidratándote, tomar infusiones frías (en lugar de vivir a base de café); así como aumentar frutas y verduras ricas en líquido.

Dormir mejor

Cada primavera aparece la presión de la 'operación bikini'. Y con ella, la presión que muchas mujeres sienten de intentar empezar una dieta cuando llevan meses durmiendo mal, agotadas y con el sistema nervioso saturado.

¿Lo conseguirán? Seguramente no. Un cuerpo cansado por lo general siente más hambre, tiene peor regulación del apetito y más inflamación.

Por eso antes de pensar en adelgazar, merece la pena recuperar descanso, energía y estabilidad emocional. Partiendo de ahí, todo (incluido nuestro organismo) funciona mejor.

Dejar de ‘compensar’

Una de las dinámicas más dañinas para nuestro sistema es entrar en el ciclo de "me paso - compenso - vuelvo a pasarme".

Hablo de arrancar la semana con una gran restricción y excederse el fin de semana. Esto sólo desencadena el bucle infinito de seguir con la culpa y el hacer ayuno improvisado.

Eso genera un gran estrés físico y mental. Normalmente, también significa más hinchazón.

El cuerpo responde (y agradece) a una alimentación razonablemente equilibrada y constante, no a los extremos constantes.

Mujer descansando.

Mujer descansando. Unsplash

Quizás el objetivo esta primavera no debería ser "verte mejor" lo antes posible, sino sentirte bien.

El tener más energía, dormir mejor y volver a tener una relación un poco más amable con tu cuerpo es una meta mucho más amorosa contigo misma.

Y eso, casi nunca, empieza con una dieta extrema.