Manicura permanente.

Manicura permanente. iStock

Salud y Bienestar

¿Qué hacer con la manicura permanente o las uñas de gel durante el encierro?

Sin poder salir, muchas mujeres que utilizan manicura semipermanente o uñas de gel de forma habitual van a tener que aprender a retirarse el esmalte en casa. Aquí van algunos trucos.

23 marzo, 2020 02:39

Desde que surgió el boom de las manicuras permanentes son muchas las mujeres que, cada 15 días o una vez al mes, visitan un salón para hacerse la manicura. Sin embargo, el encierro puede que haya pillado a muchas con la necesidad de quitarse el esmalte permanente o con las uñas de gel ya descuidadas.

Aquí contamos algunos trucos para quitar el esmalte o las uñas de gel sin hacer daño a tus manos. Deberás dejar al menos una semana respirar a las uñas antes de plantearte hacer una manicura normal en casa. 

Manicura permanente

Lo que necesitas es acetona, algodón, papel de plata, un palo de naranjo y una lima fuerte o un bloque de pulir si lo tienes. También hay otra opción y es utilizar los productos ya preparados que se pueden comprar online y que son como bolsitas que te colocas en los dedos el tiempo indicado y luego puedes retirar el esmalte con un instrumento adecuado.

Si optas por usar lo que tienes en casa, empieza con la mano derecha. Empapa el algodón bien de acetona pura y ponlo encima de la uña. Envuélvelo con papel de plata uno a uno hasta completar la mano. Haz lo mismo con la izquierda.

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Hay que esperar entre 15 o 20 minutos antes de empezar a retirarlo para que la acetona ablande bien el esmalte. Cuando transcurra ese tiempo, retirar la primera uña que se ha cubierto y comprobar que se puede eliminar fácilmente. Si no, dejar cinco minutos más.

Cuando estén listas (en este paso da igual si es con papel de plata o con las bolsitas que se pueden comprar online) hay que retirar el esmaltado permanente con mucho cuidado con un palito de naranjo.

Para los últimos restos, lo ideal es utilizar un bloque pulidor. Es muy aconsejable lavar bien las manos, usar un aceite para las cutículas y para hidratar la uña y usar crema de manos para masajear después.

Uñas de gel

Las de gel son más complicadas de retirar pero sobre todo lo que piden las profesionales es que no se intenten arrancar nunca porque si no se podría dañar nuestra uña natural. Los dos sistemas diferentes para retirar el gel en casa es a través del remojado o del limado.

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Si optamos por el remojado, hay que tener acetona pura, no la normal que compramos en el supermercado. También se puede pedir online, con lo que es fácil de conseguir. Echamos de esa acetona en un bol y lo calentamos al baño maría en agua en un cazo durante unos minutos, evitando que el agua se mezcle con la acetona.

Hay dos formas de proceder en este caso: o se empapan algodones en esa acetona caliente y se colocan uno a uno en cada uña envolviéndolos con un trozo de papel de plata durante 30 minutos o se introducen las manos en el bol durante 15 o 20 minutos.

Si decides meter la mano directamente en el bol y notas irritación, utiliza mejor los algodones bien empapados y se puede poner un poco de vaselina en los dedos antes, que nunca toque las uñas, para poder proteger la piel mientras están envueltas en el papel de plata.

Cuando retiremos los algodones, o saquemos las manos del bol, el gel de las uñas debería salir. Si no ocurre, déjalo más tiempo con la acetona, unos 10 minutos más. Puedes ayudar con un palito a que se vaya despegando el gel.

Por último hay que darle forma a las uñas con una lima (siempre en una sola dirección para no dañarla) y utilizar un pulidor para quitar los restos de los bordes. Es importante hidratar bien tanto la uña como las manos porque estarán muy débiles y evitar que entren en contacto con productos fuertes porque la piel puede quedar seca.

Se puede dar una capa de brillo o de endurecedor a la uña natural para protegerla después de la retirada del gel.

La segunda forma es limando la uña de gel. Primero hay que cortar toda la que sobresale del dedo. Si tiene un tamaño muy grueso, es mejor utilizar un cortauñas o una lima fuerte.

Con esa misma lima se va dando en la uña en forma de cruz para ir nivelándola, yendo por diferentes áreas cuando se sienta mucho calor. Este proceso no tiene por qué ser el más rápido porque si se calienta mucho la uña habrá que parar o esperar un rato para volver a empezar.

Hay que ir limpiando los restos para ver cuánto queda hasta llegar a la uña natural. En cuanto se reduzca mucho la cantidad de polvo o se vea ya la natural, es mejor cambiar a una lima más fina que no dañe la nuestra.

Para acabar de eliminar todo, es mejor utilizar un pulidor que suavice toda la superficie. Hay que hidratar mucho las uñas y las manos, no usar productos químicos y se puede aplicar un endurecedor o un brillo para proteger nuestras uñas durante unos días.