Una mujer mayor recibiendo ayuda de una familiar.

Una mujer mayor recibiendo ayuda de una familiar.

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El Imserso lo confirma: quienes cuiden de un familiar dependiente pueden recibir una paga de hasta 455 € al mes

Esta ayuda enfocada para cuidadores no profesionales puede variar según el grado de dependencia y alcanzar hasta los 455,40 euros mensuales.

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En España, el Imserso y las comunidades autónomas gestionan diferentes tipos de ayudas y prestaciones destinadas a aquellas personas que se encarguen del cuidado de familiares en situación de dependencia. Una de las más destacadas es la conocida como Prestación por cuidados en el entorno familiar.

Este tipo de ayudas están enfocadas en poder aliviar tanto el esfuerzo económico como el impacto emocional que asumen a menudo muchos cuidadores no profesionales en España.

Una situación que cada vez se repite más en muchos hogares españoles, donde las estimaciones recientes indican que entre el 35 y el 40 % de los españoles realizan estas labores, siendo a menudo las mujeres quienes más asumen el rol de cuidadoras de familiares mayores y dependientes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Actualmente más de 1,57 millones de personas en nuestro país reciben algún tipo de prestación vinculada precisamente a la dependencia, una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos años con un incremento de un 8,5 % en el último año.

Pero más allá de las prestaciones y ayudas económicas, desde marzo del 2023 aquellas personas que se dedican a cuidar de familiares dependientes pueden también computar esos periodos como cotización para algunos tipos de pensiones, si cumplen una serie de requisitos.

Ayuda por cuidados en el entorno familiar

Dentro del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), existe una prestación específica para quienes se hacen cargo de familiares dependientes en el entorno del hogar. Aunque la gestión depende de cada comunidad autónoma, la financiación proviene del Estado y está pensada para situaciones en las que no se dispone de servicios profesionales para atender a la persona dependiente.

Esta ayuda va dirigida, como explica el Imserso en su web, a familiares como cónyuges o parientes hasta el tercer grado, ya sea por consanguinidad, afinidad o adopción y que llevan al menos un año proporcionando cuidados en el domicilio a personas con dependencia reconocida de grado I, II o III.

El objetivo principal es que estas personas puedan seguir viviendo en casa con la atención necesaria, siempre que se garanticen unas condiciones mínimas de convivencia y adecuación de la vivienda.

Requisitos y cuantía para la ayuda

Para acceder a esta ayuda, es necesario que los servicios sociales municipales la propongan tras comprobar que no hay una alternativa más adecuada para la persona dependiente. Además, debe acreditarse que los cuidados ya se estaban prestando en el hogar antes de presentar la solicitud.

La persona cuidadora no puede ser también dependiente, ni estar solicitando ese mismo reconocimiento y debe contar con las capacidades necesarias físicas, mentales e intelectuales para asumir esa responsabilidad.

También se le exige formalizar su compromiso de cuidado y permitir que los servicios sociales accedan al domicilio si es necesario verificar las condiciones o cualquier cambio en la situación.

La cuantía mensual de la ayuda depende del grado de dependencia y de la situación económica del beneficiario y puede variar según la comunidad autónoma. Como referencia general:

  • Grado I (dependencia moderada): hasta 180 euros al mes
  • Grado II (dependencia severa): hasta 315,90 euros al mes
  • Grado III (gran dependencia): hasta 455,40 euros al mes

En comunidades como Madrid esta prestación solo es compatible con servicios como la teleasistencia o los programas de prevención de la dependencia y promoción de la autonomía personal.

Cómo y dónde solicitarla

La solicitud de ayudas para cuidar a un familiar comienza con el reconocimiento oficial de la situación de dependencia, un trámite que gestionan los servicios sociales de cada comunidad autónoma. Lo más recomendable es pedir cita con un trabajador social del ayuntamiento o centro de salud para recibir el asesoramiento personalizado.

En comunidades como Cataluña, por ejemplo, el proceso puede hacerse de forma telemática a través del portal de la Generalitat o de forma presencial en ayuntamientos, oficinas de atención ciudadana o los servicios territoriales del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS).

Una vez presentada la solicitud, se realiza una valoración en el domicilio, tras la cual se asigna un grado de dependencia. Con ese informe, los servicios sociales ayudarán a elegir la ayuda más adecuada y a completar el proceso administrativo hasta que se conceda la prestación o servicio correspondiente.