Joven viviendo en una caravana.

Joven viviendo en una caravana.

Relaciones

Una nieta cuenta por qué decidió mudarse a una caravana junto a la casa de su abuelo: "Ha vuelto a socializar"

Instalarse en el jardín de su abuelo ha marcado un punto de inflexión para esta joven. Una experiencia que asegura ha servido para reforzar su vínculo.

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La llegada de la jubilación, tras años de trabajo, suele asociarse a una etapa de descanso y mayor libertad. Sin embargo, para muchas personas también marca el inicio de una soledad no deseada, especialmente a edades avanzadas o tras la pérdida de la pareja.

Esta es una realidad que afecta a numerosos abuelos y abuelas viudos también en España, una situación ante la que, en muchos casos, la familia no siempre sabe cómo intervenir para mejorar su bienestar emocional y social. Sin embargo, en muchos casos basta con un poco más de compañía y de apoyo para que esa sensación de soledad vaya diluyéndose de forma progresiva.

Esto es precisamente lo que ideó una joven llamada Kate Benson, quien relata en el medio Business Insider cómo tomó la decisión de mudarse a una caravana aparcada en el jardín de su abuelo. No lo hizo únicamente para evitar que él se sintiera solo, sino también como una forma de reconectar con su propia independencia tras atravesar una etapa personal complicada.

La decisión llegó después de pasar cerca de un año viviendo con sus padres tras la pandemia de Covid. Durante ese tiempo, su abuelo había enviudado, también había perdido a su perro y al residir en una zona rural, su vida social se había ido reduciendo poco a poco.

El aislamiento y la pérdida progresiva de autonomía empezaban a pasarle factura, algo que preocupaba a la familia. Fue entonces cuando Kate decidió hacer las maletas, acondicionar la caravana y trasladarse al jardín de su abuelo.

Un nuevo hogar con limitaciones evidentes ya que no podía usar el gas y dependía de estufas eléctricas y mantas para soportar el frío del invierno. Sin embargo, este lugar le ofrecía algo que necesitaba con urgencia: un espacio propio desde el que empezar a construir su independencia.

"Mi abuelo le dijo a mi padre que sentía que nos estábamos haciendo muy amigos", cuenta la joven en el citado medio. Un vínculo que ambos lograron reforzar durante esos meses y que ayudó a su abuelo a dejar atrás la sensación de soledad. "Todas las mañanas, salía y tocaba la puerta de la caravana para saludarme y ver si estaba bien", recuerda.

Un punto de inflexión

Por su parte, Kate también experimentó una transformación personal. Logró dejar atrás la ansiedad, los problemas de salud y la falta de energía para socializar que arrastraba desde hace dos años. Poco a poco volvió a recuperar la confianza en sí misma y en sus relaciones sociales e incluso reconoce que volvió a tener citas y a utilizar aplicaciones para ligar .

Aun así, reconoce que la experiencia no estuvo exenta de dificultades. La falta de privacidad y la presencia de cámaras de vigilancia en el terreno supusieron un reto constante. Sin embargo, la distancia física con respecto a sus padres le permitió reafirmar su autonomía y enfrentarse a nuevos desafíos fuera del núcleo familiar.

Tres meses viviendo de forma independiente en el jardín de su abuelo que, según asegura, no solo significaron compañía y socialización para él, sino que también marcaron un punto de inflexión decisivo en su equilibrio emocional y personal.

Una experiencia que conecta con una realidad cada vez más presente también en España, donde miles de personas mayores viven solas y donde independizarse cada día se atrasa más en el tiempo debido a la crisis de vivienda y los bajos sueldos. Una realidad en la que pequeños gestos como este, también pueden marcar un equilibrio entre la soledad no deseada y la falta de independencia.