Murallas de Finestres, Huesca.

Murallas de Finestres, Huesca.

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El pueblo medieval abandonado rodeado de aguas turquesas en España: esconde una 'muralla china' impresionante

Esta majestuosa obra de la naturaleza esconde un impresionante entorno capaz de dejar sin palabras a todo el que la visita.

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Viajar lejos siempre tiene algo de promesa. Cambiar de idioma, de paisaje y de rutina produce esa sensación de descubrimiento que muchos buscan cada vez que preparan una escapada. Sin embargo, España guarda rincones capaces de provocar ese mismo asombro sin necesidad de cruzar medio mundo.

Uno de ellos está en la provincia de Huesca, junto al embalse de Canelles y muy cerca del Congost de Mont-rebei. Allí se alzan las murallas de Finestres, una formación rocosa tan sorprendente que muchos la conocen como la "muralla china española", aunque no fue levantada por ningún imperio ni por mano humana.

El nombre popular se entiende al primer vistazo. Dos líneas de roca caliza, verticales y casi paralelas, emergen del paisaje como si fueran una fortificación natural. Entre ellas aparecen los restos del castillo medieval de Finestras y la ermita de San Vicente, creando una estampa que mezcla geología, historia y abandono.

Una muralla natural

La llamada muralla de Finestres se encuentra en el término municipal de Viacamp, en la comarca oscense de La Ribagorza. Su imagen impresiona porque parece demasiado perfecta para ser casual, pero su origen está en los movimientos tectónicos y en la erosión posterior de los estratos de roca.

La formación también recibe el nombre de Roques de la Vila o Dents de Finestres. Según divulgación geológica local, estas paredes naturales están formadas por calizas del Cretácico Superior, con una antigüedad aproximada de entre 66 y 100 millones de años.

Lo que hoy parece una muralla fue en realidad una capa de roca plegada, levantada y desgastada durante millones de años. El resultado son crestas afiladas, dispuestas como dientes de piedra, que contrastan con el azul verdoso del embalse de Canelles.

La comparación con la Gran Muralla China funciona como reclamo turístico, pero conviene matizarla. Aquí no hay una construcción defensiva interminable, sino un accidente geológico singular. De hecho, algunos vecinos y conocedores de la zona prefieren evitar ese apodo y reivindicar el nombre tradicional de Finestras.

Un pueblo abandonado

El paisaje tiene además un componente melancólico ya que junto a la muralla se encuentra el despoblado de Finestras, un pequeño núcleo que fue quedándose vacío durante el siglo XX.

La construcción del embalse de Canelles alteró profundamente la vida en la zona al anegar tierras de cultivo y dificultar la continuidad de muchas familias.

La Gran Muralla China de España

La Gran Muralla China de España

Hoy, sus casas en ruinas acompañan la ruta como si fueran parte del decorado. No es solo una excursión de naturaleza, caminar por Finestras es asomarse a una forma de vida que desapareció entre olivares, caminos de tierra y antiguos trabajos agrícolas.

Entre los restos más valiosos destaca la ermita románica de San Vicente de Finestras, situada en el municipio de Viacamp y fechada por Turismo de La Ribagorza en el siglo XII. La construcción aprovecha las propias paredes rocosas como parte de su emplazamiento, lo que refuerza la sensación de estar ante un lugar escondido y casi irreal.

También merece la pena subir hasta la ermita de San Marcos. Desde allí se obtiene una de las panorámicas más conocidas de la muralla, con las dos líneas de roca, el embalse de Canelles y la ermita de San Vicente encajada en el paisaje.

Cómo llegar a Finestres

Llegar hasta las murallas no es complicado en el mapa, pero sí exige planificación. La zona queda apartada de los grandes circuitos turísticos y no cuenta con acceso directo en tren. Lo habitual es aproximarse en coche hasta el entorno de Estopiñán del Castillo, Viacamp o Benabarre.

Una de las rutas más citadas parte del puente de Penavera. Desde allí se propone un recorrido lineal de unos 15 kilómetros entre ida y vuelta, con una duración estimada de cuatro horas y media. El camino permite visitar el despoblado, la ermita de San Marcos y la ermita de San Vicente.

El acceso por pista puede estar en mal estado, por lo que se recomienda utilizar vehículo alto o todoterreno, especialmente tras lluvias. Quienes vayan a pie deben llevar agua suficiente, calzado adecuado y protección solar, ya que en verano el calor puede ser intenso y no hay fuentes durante el recorrido.

Otra forma de contemplar este paraje es desde el agua. Turismo de Aragón incluye salidas en catamarán por el pantano de Canelles desde Viacamp, con recorridos que permiten ver el Congost de Mont-rebei, la Torre de Chiriveta y la muralla de Finestres. La temporada suele ir de finales de marzo a noviembre.

Finestres no tiene la fama de otros grandes monumentos, y quizá ahí reside parte de su encanto. Es un lugar silencioso, remoto y con una fuerza increíble, donde la naturaleza parece haber construido una fortaleza solo para recordar que, a veces, los viajes más sorprendentes están mucho más cerca de lo que pensamos.