Protagonistas LAS QUE NO SE RINDEN

Una cena íntima con las cinco expedicionarias de Reto Pelayo Vida, supervivientes de cáncer que ponen rumbo a Senegal

Magas y Reto Pelayo Vida organiza una cita especial con las protagonistas de esta aventura que trazará caminos en bicicleta de montaña y kayak.

Más información: Cinco mujeres, un mismo miedo superado y 17 días de reto por Senegal: "La enfermedad nos une"

Publicada

Desconocemos la fecha exacta. Pero sí sabemos que muchas mujeres deben agradecer una idea a un hombre. Hace 13 años, tuvo la ocurrencia de reunir a supervivientes de cáncer y someterlas a pruebas físicas de altísimo nivel en lugares de orografía o climatología extrema.

Sabemos también que compartió la idea con Pelayo Vida y la aseguradora no sólo la compró, sino que la ha ido implementando con valentía y generosidad desde entonces.

Aquel hombre, Eric Fratini, no estaba en la cena que Magas y Reto Pelayo Vida organizaron para honrar a las últimas cinco expedicionarias, que este año, en la edición número doce, viajarán a Senegal. Pero lo importante, su semilla, estaba ahí, creciendo. Estaban ellas, las que no se rinden, agradecidas, en compañía de Emma Ruiz de Azcárate, directora de Clientes y Marketing de la compañía.

pelayo_horizontal

Irantzu Pinillos Urra, Marta García Bodí, Milena Amelibia Arrastio, Noemí Carrasco Olmedo y Vanesa Amigo Vicente desplegaron encanto y cercanía; compartieron risas, muchas sonrisas y alguna lágrima, sin dramatismos, con la realidad sobre la mesa, desgranada, entre plato y plato, deliciosos, por cierto, degustados en la galería de arte La Chrome.

No se trataba tanto de hablar de cáncer en este mes de octubre en el que se centra toda la conversación en torno al de mama como gran protagonista.

De hecho, no se habló tanto de sus variedades. Se habló más de la variedad de sus vidas, de su enfrentamiento a la enfermedad, de sus heridas, de sus curaciones, de sus emociones, de su preparación para este viaje a Senegal que tendrá lugar durante 17 días, a partir del 24 de noviembre, con una aventura que trazará caminos en bicicleta de montaña y kayak.

Nuestra conversación quería centrarse lo más posible en las motivaciones, los deseos, las dudas de estas seleccionadas entre más de 500 mujeres. El deseo era entender mejor qué parte de su cerebro y corazón las conducía a ponerse a prueba, a retarse a ellas mismas para demostrar que están más vivas que nunca.

El título de la cena, "Las que no se rinden" no era baladí. Porque no se han rendido. Y no se rinden. Y eso es inspirador para ellas, para quienes las rodean y para la sociedad. Porque implica coraje. Pero también porque en la palabra rendirse caben muchos conceptos. Caben las dudas, el cansancio, la urgencia de parar o la de pedir ayuda… El reto y la capacidad o incapacidad para alcanzarlo.

Se notaba en aquel encuentro que había curiosidad. Grandes dosis de curiosidad. Pero también ganas de escucharse. Y, así, entre plato y plato, se hacía el silencio absoluto que sólo alguna lágrima, de tener sonido, podría haber interrumpido.

La cena de Magas y Pelayo tuvo lugar en la galería de arte La Chrome.

La cena de Magas y Pelayo tuvo lugar en la galería de arte La Chrome. Nieves Díaz

Uno de los platos degustados esa noche.

Uno de los platos degustados esa noche. Nieves Díaz

Las cinco expedicionarias estaban deseosas de contar ese otro viaje que han recorrido antes del que harán con “el reto”, el viaje personal de superación.

Abrió el fuego Irantzu Pinillos Urra, de Estella-Lizarra, Pamplona, fuerte tras haber superado su cáncer de mama que le obligó a parar toda actividad. Ella que había trabajado tanto y duro como funcionaria de la ONU en materia de Derechos Humanos.

Confesaba sin pudor y emocionada que, “después de años de carrera profesional y de sentirse útil ayudando a los demás”, se había dado cuenta de la importancia de volver a preguntarse quién era, más allá de los reconocimientos laborales. No le había sido necesario sólo el cáncer, para darse cuenta, sino una situación importante de burnout.

“Me sentía querida y válida por el trabajo que hacía”, pero con la enfermedad fui consciente de lo importante que era aprender “a darse a una misma el cariño y el valor que durante tanto tiempo se buscan fuera”. Un gran desafío. Una gran enseñanza.

Irantzu Pinillos ante el objetivo.

Irantzu Pinillos ante el objetivo. Nieves Díaz

Milena Amelibia Arrastio, matrona, de San Sebastián, superviviente de un cáncer de ovario que le ha dejado la secuela de un linfedema crónico en la pierna hablaba de cicatrices. Y reía, al tiempo que un nudo le atenazaba la garganta, mientras reconocía cómo la enfermedad le había truncado sus planes de maternidad, a ella, que ayudaba a tantas mujeres a serlo.

Contaba cómo unos días antes de aquel encuentro en un momento de intimidad con sus compañeras se habían mostrado las huellas del cáncer en el cuerpo, las visibles. Era un punto de coincidencia. No así las otras marcas, las invisibles, que esas cada una lleva la suya.

Milena, que al comienzo de la cena decía que esperaba empoderarse, porque a veces le costaba creerse lo que era, se fue creciendo a lo largo de la misma, hasta contar cómo disfruta en la actualidad con una furgoneta que llena de amigas y con la que recorre lugares recónditos, “más viva, “más libre”.

Milena Amelibia comparte unas palabras.

Milena Amelibia comparte unas palabras. Nieves Díaz

Ese momento de enseñarse las cicatrices, ella lo vivió con la seguridad que necesitaba. Porque “me diagnosticaron con 35 años, en un momento en el que yo tenía una vida encaminada, digamos, normativa, con pareja, expectativas de formar una familia, y de repente todo se derrumba", concluía.

Y reconocía: "Sales con autoestima muy baja, diciendo: 'Ahora, ¿qué voy a hacer yo?, ¿qué va a ser de mi vida?, ¿quién me va a querer?'. Y, poco a poco, a través del deporte, descubrí otra forma de vivir, más libre, de saborear cada momento”.

Marta García Bodí, valenciana, viajera, madre de dos hijos, también superviviente de cáncer de ovario, coordinadora de relaciones agrarias, hablaba de compañerismo. Ponía sobre la mesa cómo a pesar de haberse visto entre ellas muy poco tiempo, habían establecido una relación de confianza, que crecerá sin duda durante la expedición.

La nueva expedicionaria del reto, Marta García.

La nueva expedicionaria del reto, Marta García. Nieves Díaz

Ojalá otra cena después para entender mejor cómo se ha desarrollado ese que ya se percibe como cariño: “Me siento muy afortunada porque no siempre en la vida encuentras a personas en el camino con las que tienes esa química, y yo con ellas la tengo, como si nos conociéramos desde hace años".

Con las expedicionarias viajará Ester Bellón Olmedo, una arquitecta, apasionada de la moda y creadora de contenido, que no podía contener la emoción pensando en sus vivencias y en las que vendrán.

“Tengo mucho interés —explicó— por mostrar "el reto" desde una perspectiva estética y humana”. La profundidad de su mirada hace suponer lo que será su propuesta creativa e informativa, ávida de historias personales.

Su reflexión sobre las cicatrices fue nodal para entender un pensamiento y sentimiento que se colaba entre cubiertos, copas y platos: cómo aquello que a veces se oculta, a veces por inseguridad, al compartirlo libremente puede ser un bálsamo para quienes están pasando o han pasado por situaciones parecidas, porque decir iguales es imposible, cada uno vive la suya.

Lo explicaba Marta muy gráficamente: "Estar unida a esas personas que han vivido una situación similar, por ejemplo, un proceso oncológico".

Y explicaba: "Porque las personas que tienes a tu lado y que intentan apoyarte, y te apoyan, lo hacen con toda su buena fe, pero ellas no lo han vivido y no pueden llegar a entender determinadas situaciones que pasas. Este es un grupo en el que hay veces que no hace falta que digas nada porque simplemente con la mirada nos entendemos”.

Noemí Carrasco Benito, madrileña de nacimiento, sevillana por amor, superviviente de cáncer de tiroides y de mama, trabaja en el departamento de Inteligencia Competitiva en Heineken. Lo advirtió: me voy a emocionar. Y se emocionó.

A la pregunta sobre la preparación por fuera, pero también por dentro, aseguraba que “a nivel deportivo está siendo lo de menos. Somos deportistas, aunque la bici no era mi deporte, con lo cual eso me ha exigido un plus. Pero el reto más duro está siendo entender que soy una nueva mujer".

"Me consideraba muy fuerte", seguía, "el pilar de muchas otras personas, y durante el proceso del cáncer y en la puesta a punto para este desafío lo más difícil está siendo redescubrir la nueva personalidad que tengo, la explosión emocional cada dos por tres. Llevo dos años de enseñar mi lado más vulnerable, de tener que dejarme apoyar en otras personas".

Noemí Carrasco interviene en la cita.

Noemí Carrasco interviene en la cita. Nieves Díaz

"Y en el reto Pelayo me encuentro con mujeres que han atravesado esto, con las que tengo que compartir, con las que me tengo que abrir y está siendo durísimo”, concluía su intervención.

Otro pensamiento, sentimiento sentado a la mesa. Esas cinco mujeres eran cinco seres nuevos, renovados, tal vez otros. Eso es lo que significa la aceptación de una etapa diferente a la fuerza, esa que te para, que te hace entender lo que de verdad importa.

Por eso, es interesante saber qué sentía Vanesa Amigo Vicente, madre de dos hijos, encargada de Primark en A Coruña, al ser una mujer en la que fijarse, una referente. Porque es cierto que hablamos todo el tiempo de que la sociedad entienda a otros, sepa de otros, tenga ejemplos.

Ella confesó no me “sentirse referente para nada”, pero es otra valiente que ya ha experimentado eso que sabemos y olvidamos y es que la vida te tiene reservadas sorpresas, a veces nada agradables, en su caso, un cáncer de mama.

Vanesa Amigo, sentada a la mesa con Milena Amelibia y Charo Izquierdo, directora de Magas.

Vanesa Amigo, sentada a la mesa con Milena Amelibia y Charo Izquierdo, directora de Magas. Nieves Díaz

La gran deportista entre las presentes, exgimnasta, bicampeona de España, confesaba cómo el deporte fue su terapia, lo que le impelió a esforzarse, para vivir.

Las historias de estas cinco expedicionarias no son historias corrientes. Ninguna lo es. Cualquier narrativa personal contiene un gran tesoro, el de convertirse en material no sólo de sueños, sino de inspiración. Y ellas lo son