Alicante
Publicada

A sus 55 años, Lourdes dedicaba la mayor parte de su tiempo a su familia como ama de casa. Esa misma que parecía haberse repuesto tras afrontar importantes dificultades económicas y de salud en los últimos años.

Todo el camino recorrido desapareció el pasado 2 de julio cuando su marido Daniel, el churrero del barrio, decidió intentar acabar con ella y sus dos hijas antes de tratar de quitarse la vida.

Aunque vivían habitualmente en una casa heredada de los padres de ella en San Vicente del Raspeig (Alicante), como cada verano la familia se había trasladado al chalet que tenía en la partida rural alicantina de la Cañada del Fenollar, situada a unos pocos kilómetros del municipio.

En esta gran casa era donde disfrutaban del tiempo libre y de los calurosos veranos alicantinos. Pero aquel jueves 2 de julio todos esos recuerdos familiares se truncaron cuando su marido decidió llevarse a la tumba a la familia, él incluido.

El hombre, de 53 años, intentó asesinar a su familia con un cuchillo. Primero acabó con la vida de Lourdes y de su hija pequeña, Lucía, de unos 20 años. Luego fue a por la mayor, Andrea, quien peleó por su vida a pesar de recibir varias heridas graves y consiguió alejarse del padre homicida para hacer una llamada al 112 que terminaría por salvarle la vida.

La gran casa, como muchas en esta pedanía, no cuenta con viviendas colindantes, lo que hizo imposible que ningún vecino oyera lo que sucedía aquella tarde.

De no ser por la llamada de Andrea alertando del doble crimen de su madre y de su hermana, Daniel habría acabado con toda su familia, pero la Guardia Civil llegó a tiempo para rescatar a la joven y detener al hombre, quien también estaba gravemente herido tras autoinfligirse heridas por arma blanca.

Con la caída de la tarde, la noticia del terrible crimen fue corriendo entre familiares, conocidos, vecinos y compañeros.

La persiana bajada a cal y canto del negocio Dani Churrería recibió a la mañana siguiente a los vecinos del barrio, que aún tratan de asimilar la tragedia.

El golpe, por inesperado en una familia ajena al conflicto, sorprendió aún más porque produjo en un momento aparentemente tranquilo para la familia, en el que habían conseguido sobrellevar problemas de salud y económicos.

Dedicada a su familia

Lourdes era ama de casa y "una bellísima persona", como la recuerda una vecina de toda la vida.

Era sanvicentera y sus vecinas la recuerdan criándose en el barrio junto a ellas como cualquier niña.

"Esto es un barrio familiar y siempre hemos estado unas para las otras. Lourdes tenía 55 años y yo 48; aquí jugábamos todos con todos. Nos sentábamos, sacábamos las sillas... Para las Hogueras de San Vicente se cerraba la calle y nos juntábamos aquí como una familia", comentaba la mujer el día después del suceso, momentos antes de ir al tanatorio.

Lourdes se dedicó a cuidar de su madre enferma hasta que falleció y de sus hijas, sobre todo de la mayor, quien tenía una depresión que la llevó a dejar la carrera universitaria.

"Esto les afectó, pero quien más lo llevaba era Lourdes porque pasaba más tiempo con las hijas", añade.

Esta decisión de dejar los estudios, según el entorno de la familia, no sentó bien a Daniel, como tampoco lo hizo el fallecimiento de su suegro, ocurrido aproximadamente un año antes.

Daniel tenía una estrecha relación con el padre de Lourdes, tanto es así que comían todas las semanas en el restaurante El Pinet, cercano al chalet de la familia.

Su fallecimiento rompió algo dentro del hombre que quizá nadie vio hasta que fue demasiado tarde, a pesar de que sus conocidos aseguran que nunca tuvieron problemas entre ellos.

Para las autoridades también constaba así, pues Lourdes no estaba registrada en el sistema VioGén (Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género).

La churrería

El motor económico de la familia era la churrería familiar, un negocio que "iba muy bien", afirma la mencionada vecina.

Como la casa de San Vicente, el local convertido en churrería fue heredado de los padres de Lourdes.

"La churrería iba de maravilla, hacía unos churros muy buenos y venía todo el mundo", sostiene la misma fuente.

El establecimiento abrió en el año 2022, pero antes de llegar hasta ahí Daniel tuvo que comenzar desde cero en el negocio tras dedicarse a la construcción.

Comenzó en el restaurante El Pinet, en la partida de la Cañada del Fenollar, en un espacio de la entrada que la dueña, Pilar, le prestó por la amistad que la unía con uno de sus clientes más fieles.

Tras un tiempo en el aparcamiento del restaurante, se mudó a una caravana propia en San Vicente hasta poder abrir el local que llevaría su nombre.

Esa churrería ya no volverá a levantar su persiana. Toda la vida que había construido el matrimonio se evaporó aquella tarde del 2 de julio sin que aún nadie encuentre una explicación, un motivo o un indicio de por qué Daniel decidió atacar a su propia familia.

Las dos únicas opciones que maneja la vecina de Lourdes, y todo su entorno, son "que le haya dado algo en la cabeza" o, la que considera más probable, "que ella no hubiera pedido ayuda por miedo".

La única verdad de lo sucedido la conocen los dos supervivientes, Andrea y el propio marido homicida, quien está acusado de dos delitos de asesinato consumado y otro de asesinato en grado de tentativa.