Patricia Reyes, durante su entrevista con Magas.

Patricia Reyes, durante su entrevista con Magas. Esteban Palazuelos

Protagonistas

Patricia Reyes, directora de la mayor red pública de atención a mujeres víctimas de violencia en Madrid: "Ninguna está sola"

La política y abogada lidera la Dirección General de la Mujer, encargada de gestionar los recursos de apoyo y asistencia a supervivientes en la CAM.

Más información: Aumentan un 6,36% las denuncias por violencia de género: más de 50.000 en los tres primeros meses de 2026

Publicada

En los tres primeros meses de 2026, la Comunidad de Madrid quedó por encima de la media española en la estadística de denuncias por violencia de género, con 21,2 denunciantes por cada 10.000 mujeres frente a las 18,1 del país. Tras esa tasa hay madrileñas que huyen de casa con lo puesto o que cuentan por primera vez lo que llevan tiempo callando.

La estadística del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género puede leerse desde una doble perspectiva: las agresiones machistas siguen reflejando una realidad dolorosa en la sociedad, pero también es cierto que la concienciación sobre la importancia de no callar ante estos actos ya da sus frutos, y las instituciones que protegen a supervivientes así lo notan.

Patricia Reyes Rivera (Madrid, 1973) lidera una de las más ambiciosas de las que dispone la Comunidad de Madrid, la Dirección General de la Mujer. La define como un "organismo encargado de fomentar la igualdad de oportunidades, con especial atención a las víctimas de violencia de género".

Esta red de recursos se creó en 2024 para tomar el testigo de la Dirección General de Igualdad, y con el tiempo su nombre ha adquirido peso gracias a la labor que realiza un generoso equipo de profesionales con su directora al mando. "Mi función es escuchar y detectar necesidades para impulsar la puesta en marcha de programas y mejorar los existentes", cuenta.

A Reyes no le hacen falta las presentaciones porque muchos la recordarán por su andadura política. Licenciada en Derecho y diplomada en Penal y Procesal Penal, además de máster cum laude en Urbanismo y Ordenación del Territorio, ha pasado por juzgados de Primera Instancia, Instrucción y de Violencia sobre la Mujer, y también por el Congreso.

Patricia Reyes, fotografiada en las instalaciones de la Dirección General de la Mujer en Madrid.

Patricia Reyes, fotografiada en las instalaciones de la Dirección General de la Mujer en Madrid. Esteban Palazuelos

Exdiputada de Ciudadanos, llegó a ser secretaria tercera de la Mesa en la legislatura XI y secretaria cuarta en las dos posteriores, así como ejerció de portavoz, entre otras, en las comisiones de Igualdad, Infancia y seguimiento del Pacto de Estado contra la violencia de género, en cuya negociación jugó un papel clave como ponente.

Aquel acuerdo aprobado en 2017 fue histórico porque logró el consenso de las fuerzas políticas para blindar la lucha contra la violencia machista como una cuestión prioritaria a largo plazo, permitiendo que se aprobasen más de 200 medidas por unanimidad o con amplísimo apoyo y reconociendo legalmente a los menores como sujetos que requieren protección especial.

Detrás de ese bagaje, la directora general de Mujer prefiere definirse antes por la vocación que por lo que se conoce de su currículum: "Soy abogada de profesión y la elegí precisamente porque tiene mucho que ver con mi personalidad. Tengo un claro sentido de la justicia, pero al mismo tiempo creo en el ser humano y tiendo a ver lo mejor de las personas".

"Quizá la culpa la tenga Frank Capra; crecí con sus películas", dice, desvelando que, fuera del horario laboral, una de sus grandes pasiones es el cine. La respuesta también evidencia su visión optimista, una que —en cualquier caso— convive con la clara consciencia de que la violencia tiene la sombra muy larga y es difícil de erradicar.

"La maldad existe aunque, en muchos casos, la clave está en el entorno. Si este es desfavorable, probablemente saques lo peor de ti, pero si eso cambia y te dan una segunda oportunidad, seguramente te transformes tú también", reflexiona Reyes, que hoy trabaja para que las políticas de igualdad, prevención y atención lleguen a las víctimas y no queden sólo sobre el papel.

La mayor fuente de inspiración la halla en su propia historia. Hija única de padres divorciados, explica que fue su madre quien, "sola, me sacó adelante con muchísimo esfuerzo y dificultades". Su otra brújula es su abuela materna, madrileña que "trabajó duramente fuera de casa al quedarse viuda muy joven, con tres niñas y escaso apoyo familiar", recuerda.

Habla de ellas con cariño pero sin edulcorar la realidad: "Trabajaron toda su vida con sentimiento de culpabilidad al no cumplir con los roles esperados en la época y no poder pasar con sus hijas el tiempo que les habría gustado. Y, para colmo, el oficio que desempeñaron seguramente no era el soñado".

En el pasado, la abogada y política fue portavoz y ponente en la negociación del Pacto de Estado contra la violencia de género.

En el pasado, la abogada y política fue portavoz y ponente en la negociación del Pacto de Estado contra la violencia de género. Esteban Palazuelos

De ahí quizá su empeño en que la red que dirige no se limite a ofrecer recursos de emergencia, sino un camino hacia la autonomía que termine en una reinserción digna con las mejores garantías posibles para quienes pasan por ella: "Me indigna pensar lo que como sociedad perdemos si no facilitamos que mujeres inteligentes, fuertes e independientes se desarrollen".

La Dirección General de la Mujer funciona por todo el territorio madrileño y bajo su amplio paraguas se encuentran puntos municipales de atención, teléfonos de emergencia, residencias y pisos tutelados e incluso dispositivos específicos para abordar casos delicados de violencia sexual, trata o prostitución.

El objetivo es que una superviviente pueda encontrar acompañamiento tanto en el momento más crítico —una agresión, una denuncia, una salida precipitada de casa— como en la etapa en la que intenta reconstruir su vida. En la práctica, el organismo ha puesto en marcha mecanismos ambiciosos e innovadores.

Reyes enumera ejemplos como "dos centros de crisis 24 horas para casos de índole sexual" —uno con plazas residenciales— abiertos en estos años; y "un centro de día con unidad móvil para mujeres que, sin ser víctimas de trata, quieren abandonar el ejercicio de la prostitución". Acercándose al vehículo, pueden entrar en contacto con las trabajadoras sociales.

De la Dirección General de la Mujer también depende un centro residencial específico para jóvenes que tienen discapacidad intelectual, un recurso cuya relevancia se entiende mejor al profundizar en la doble vulnerabilidad a la que se exponen. Por poner un ejemplo, según datos de Aspace, más del 84% de la violencia contra mujeres con parálisis cerebral es sexual.

"Con el apoyo adecuado, no hay situación que no tenga remedio", insiste cuando se le pregunta qué mensaje daría ella a una víctima que estuviera sufriendo. "Debe saber que no está sola, que la CAM cuenta con muchos recursos públicos especializados que van a acompañarla con profesionalidad y respetando sus tiempos".

Buena conocedora del aumento de denuncias por maltrato en España —sólo en los tres primeros meses de 2026 se registraron más de 50.000—, la directora no pierde de vista "que algunas de mis decisiones pueden cambiar vidas", aunque ese vértigo suele canalizarlo diciéndose a sí misma que "si lo tienes claro, te podrás equivocar, pero es menos probable".

En 2021 pasó a trabajar en la Dirección General de Igualdad y, en 2024, en la Dirección General de la Mujer.

En 2021 pasó a trabajar en la Dirección General de Igualdad y, en 2024, en la Dirección General de la Mujer. Esteban Palazuelos

Además, reconoce a Magas, "tengo la suerte de estar rodeada de un magnífico equipo multidisciplinar cuya opinión tiene siempre un peso importantísimo a la hora de dar cualquier paso. Son grandísimas profesionales con una enorme vocación que se enfrentan a un trabajo complicadísimo".

¿De dónde sacan las fuerzas para atender día a día a las víctimas sin poner en riesgo su propia salud mental? Reyes admite que es difícil y que las profesionales necesitan recursos para protegerse. "Han vivido situaciones durísimas", explica, "como el asesinato de María Ángeles, en Torrejón de Ardoz, con dos hijas menores".

El caso al que alude se produjo en 2025, año en el que, según datos del Consejo General del Poder Judicial, una mujer fue asesinada a manos de su pareja o expareja cada 7,4 días. "El equipo del punto municipal ha acompañado desde el primer momento a toda la familia y en especial a sus hijas", asegura.

Los feminicidios terminan con vidas, destrozan sueños y dejan a miles de niños huérfanos cada año. Por eso Reyes defiende por activa y por pasiva la importancia de pedir ayuda, porque es posible romper el círculo de la violencia. Ella ha visto de cerca ejemplos que inspirarían a otras víctimas desde la Dirección General de la Mujer.

"Sin entrar en detalle, recuerdo especialmente el caso de una joven con un hijo de un año; los dos ingresaron en una residencia de emergencias de la CAM; ella tenía lesiones graves producidas por una brutal agresión de su pareja, pero sólo pensaba en obtener el carné de conducir para lograr un trabajo que le gustaba mucho", cuenta.

Aquella superviviente, celebra, "se lo sacó en poco tiempo, le dieron el puesto y, con el apoyo de todo el equipo, pudo abandonar el centro de forma segura". En este sentido, la Dirección General de la Mujer ofrece orientación sociolaboral, formación y becas destinadas a que las supervivientes puedan volver al mundo laboral una vez se vean preparadas.

La forma en que Reyes entiende el impacto de las políticas públicas tiene mucho que ver con su paso por el Congreso y con el Pacto de Estado contra la violencia de género, el hito "del que más orgullosa me siento", confiesa, de esa etapa. "La polarización no había llegado a los niveles que hoy vivimos, pero ya había atisbos", recuerda.

La directora general de la Mujer en la CAM ante el objetivo.

La directora general de la Mujer en la CAM ante el objetivo. Esteban Palazuelos

Sin embargo, en la comisión "nos sentamos personas de diferentes ideologías con muchas ganas de llegar a un acuerdo. Precisamente teníamos claro que de él dependía la vida de muchas mujeres y niños, y esa fue la clave. Además, el Gobierno de entonces, del Partido Popular, lejos de utilizarlo para politizar, se comprometió a financiarlo", dice.

En cambio, asegura que cuando tuvo que abandonar el Congreso lo hizo con "cierta desilusión", pensando que lo que allí se hacía "no se traducía en nada positivo" para la sociedad. "Es más, tuve la oportunidad de regresar al dejar su escaño otro diputado, pero lo rechacé y continué en la actividad privada [el Real Madrid]", explica.

Tiempo más tarde comenzó a trabajar en la Dirección General de la Mujer y comprobó de primera mano "lo importantísimo que ha sido ese acuerdo para muchas de ellas a las que ahora pongo nombre, apellido y cara", asegura. Aunque llama a no bajar la guardia: "No, ningún consenso está blindado".

La abogada lamenta que "determinados grupos políticos" estén utilizando "de manera intencionada" la igualdad para dividir aún más a la sociedad, "convirtiendo una causa justa, que sólo debería generar consensos, en un instrumento para sembrar discordia".

Además, critica, "de una manera burda, hipócrita y escandalosa, como estamos comprobando a través de determinadas causas judiciales abiertas".

Durante la entrevista, Reyes reflexiona sobre el papel de la legislación como herramienta de reparación y esperanza: "Las leyes deben solucionar problemas, no generarlos. Lo que me preocupa enormemente, como jurista y ciudadana, es que estas se aprueben sin atender a criterios técnico-jurídicos".

Cuando dice esto se refiere especialmente a la Ley 10/2022, conocida como la del 'sólo sí es sí' y con la que es muy crítica: "Una normativa que se utiliza exclusivamente para ejercer activismo político nunca funciona y el perjuicio que puede ocasionar a las víctimas es irreparable".

Patricia Reyes atiende a Magas en su despacho.

Patricia Reyes atiende a Magas en su despacho. Esteban Palazuelos

Además, defiende que "el Pacto de Estado lo que establecía era que se reformara la Ley 1/2004", incluyendo entre las formas de violencia de género la de índole sexual. "Algo que, por otro lado, ya se recoge en muchas legislaciones autonómicas, como en la de la Comunidad de Madrid desde el año 2005", añade.

"Dicho esto, las políticas públicas deben tener siempre como prioridad atender a quien más lo necesita y fomentar la igualdad de oportunidades", concluye la que fuera directora general de Igualdad desde 2021 a 2024 y desde entonces de la Dirección General de la Mujer de la CAM.

Al final de la charla aparecen sus referentes. "No podría nombrar a todas porque son muchas pero, además de mi madre y mi abuela, mis compañeras en aquella subcomisión que dio lugar al Pacto de Estado; Marta Martín, Silvia Valmaña, Marta González, Ángeles Álvarez, Lola Galovart… y un hombre que formó parte de ella, mi compañero Miguel Garaulet".

Al hablar de su propio horizonte como directora general, desea "que Madrid sea la comunidad con la mayor red de recursos innovadores y especializados para atender a víctimas y a mujeres en situación de vulnerabilidad. Juego con ventaja porque contamos con esa pionera ley de 2005 que nos ha proporcionado los mejores mimbres para desarrollarla".