Las candidatas durante el debate en Ginebra.

Las candidatas durante el debate en Ginebra. Cedida

Protagonistas

Michelle Bachelet, Fernanda Espinosa y Rebeca Grynspan creen que ya es hora de que una mujer lidere la ONU

Tres mujeres con grandes trayectorias en la política internacional defienden su candidatura para tomar las riendas de Naciones Unidas.

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La ciudad de Ginebra se convirtió ayer en el epicentro de la conversación sobre el futuro del multilateralismo con la celebración del debate televisado entre aspirantes a la Secretaría General de las Naciones Unidas.

El encuentro, organizado por GWL Voices en colaboración con la United Nations Foundation, reunió en el Auditorio Ivan Pictet de la Maison de la Paix a tres de las figuras más destacadas en la carrera por suceder al actual líder de la organización, António Guterres.

Ante un público internacional y con retransmisión global, las candidatas expusieron sus visiones sobre el papel que debe desempeñar la ONU en un escenario marcado por las crecientes tensiones geopolíticas, la desconfianza hacia las instituciones internacionales y la necesidad de adaptar el sistema multilateral a los desafíos del siglo XXI.

Se trata de Michelle Bachelet —expresidenta de Chile—, María Fernanda Espinosa —expresidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas— y Rebeca Grynspan —Secretaria General de la Conferencia de las Naciones Unidas y exvicepresidenta de Costa Rica—.

El cuarto aspirante es el expresidente senegalés Macky Sall, que participó mediante una intervención en vídeo, donde afirmó que la próxima persona que ocupe este puesto debe ser alguien que sostenga los valores del organismo con orgullo y valentía.

El quinto en esta terna es el argentino Rafael Grossi —director general del Organismo Internacional de Energía Atómica—, quien en esta ocasión eligió no enviar un mensaje.

Todos ellos compiten para suceder al portugués Guterres, que dejará el cargo a finales de 2026 tras dos mandatos.

Rebeca Grynspan y Zeinab Badawi.

Rebeca Grynspan y Zeinab Badawi. Cedida

La periodista y moderadora Zeinab Badawi condujo un debate que se centró en la reforma de la gobernanza global, la resolución de conflictos, el desarrollo sostenible, la igualdad de género y la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones multilaterales.

Este listado supone una serie de temáticas clave "para afrontar este enorme papel en este momento crítico de la historia", como matizó la presentadora.

A lo largo de aproximadamente 75 minutos, las candidatas defendieron la necesidad de una ONU más eficaz, representativa y preparada para responder a crisis cada vez más complejas.

Ante la pregunta de cómo recuperar la confianza de las nuevas generaciones en una entidad como la Organización de las Naciones Unidas, la ecuatoriana Espinosa aseguró: "Hay que invitar a los jóvenes a que aporten sus ideas y así lograr una transformación intergeneracional".

Aunque desde perspectivas diferentes, las intervenciones coincidieron en señalar que el próximo liderazgo deberá reforzar la cooperación internacional en un momento especialmente delicado para el orden global.

El debate fue concebido como una plataforma para que las aspirantes presentaran sus prioridades y como un punto de referencia para la conversación internacional sobre el perfil para este rol que requieren las Naciones Unidas en la actualidad.

Resulta especialmente curioso que tres de los cinco candidatos actuales sean mujeres. Todas estuvieron de acuerdo en que ya es el momento de que esta posición la ocupe alguien de género femenino después de 80 años de historia.

La costarricense Grynspan fue más allá incluso al afirmar lo siguiente: "Creo que soy la mejor persona para este trabajo". Un mensaje al que la ecuatoriana Espinosa quiso agregar que "debe ser la mejor mujer, no cualquier mujer".

María Fernanda Espinosa.

María Fernanda Espinosa. Cedida

Sin duda, la selección del próximo secretario o secretaria general constituye una oportunidad decisiva para redefinir el papel de la organización frente a los retos del siglo XXI.

Uno de los más evidentes, el cambio climático. "Hay que implementar el acuerdo de París", señaló Bachelet. Por su parte, María Fernanda Espinosa declaró que "las soluciones están ahí, tenemos la tecnología".

La conversación incluyó también temas tan importantes como los desafíos y potenciales beneficios del uso de la inteligencia artificial, así como la extrema relevancia de tomar en cuenta los derechos humanos para trabajar en cualquier prueba futura.

"Sólo puedo decir: buena suerte", zanjaba Badawi ante un panorama tan complejo y lleno de aristas.

En sus declaraciones finales, cada una de las candidatas intentó resumir sus objetivos como potenciales secretarias generales de la Organización de Naciones Unidas.

La exministra de Relaciones Exteriores de Ecuador: "La ONU no es el único actor en la escena internacional, pero sigue siendo irremplazable".

Michele Bachelet, quien también fue alta comisionada de esta misma institución para los Derechos Humanos, dejó claro que sabe que no es una institución perfecta. "Defenderé el multilateralismo y seré una secretaria general independiente, siempre sobre el terreno", concluyó.

Por su parte, la exsecretaria general de la UNCTAD, Grynspan comentó que "el mayor riesgo es no intentarlo". Igualmente, se llamó a sí misma "hija de la paz", al recordar que sus padres emigraron de Polonia a Costa Rica durante la Segunda Guerra Mundial.

Michelle Bachelet.

Michelle Bachelet. Cedida

La jornada dejó una impresión clara: el futuro liderazgo de las Naciones Unidas ya no se discute únicamente en los pasillos diplomáticos, sino también ante la opinión pública global, que reclama una organización capaz de responder con mayor eficacia, legitimidad y visión a los desafíos de nuestro tiempo.

Para cerrar el evento, la periodista Zeinab Badawi recordó que habrá que esperar al final del año para saber quién ganará. "Será un verano largo", concluyó.