La boda de Carmen Martínez Bordiú y Alfonso de Borbón en 1972.

La boda de Carmen Martínez Bordiú y Alfonso de Borbón en 1972.

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La historia de la tiara de esmeraldas de Carmen Martínez Bordiú, regalo de Franco, que resultó ser falsa

La nieta del dictador cumple 75 años y en su biografía esta esta una de las anécdotas destacadas. La joya se acabó vendiendo en Londres.

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Carmen Martínez Bordiú fue durante décadas uno de los personajes más habituales de la prensa del corazón. Aunque lleva unos años apartada del ojo público, son incontables las portadas (y los escándalos) que ha protagonizado: siempre aportó un punto de rebeldía a la encorsetada jet set española.

Hoy, 26 de febrero, la nieta de Franco cumple 75 años, un buen momento para recordar una anécdota que los involucra a ambos: la historia de su tiara de boda, regalo de su abuelo, que pese a su imponente apariencia no era lo que parecía.

Antes de adentrarnos en uno de los relatos más 'decepcionantes' de los grandes joyeros, viajamos en el tiempo, concretamente hasta 1951 cuando venía al mundo la primogénita de Carmen Polo y Franco, única descendiente del dictador español. Su nacimiento se produjo en el Palacio de El Pardo y creció en un ambiente conservador y de poder.

Entonces no había monarquía en España y la familia del gobernante era la realeza de la época. Como sucede en esas instituciones regias desde hace siglos, los intereses políticos también estuvieron detrás de la boda de Carmen con Alfonso de Borbón: unir a la nieta de Franco con el nieto del rey Alfonso XIII era una jugada maestra.

Y así sucedió, en marzo de 1972 se celebró la boda en la capilla de El Pardo y fue un auténtico despliegue de lujo y boato. La novia, que sólo tenía 21 años, lucía un increíble diseño de Balenciaga a medida, de estilo clásico con bordados de perlas y brillantes.

Es, sin duda, una pieza histórica, pues fue de las últimas creaciones del mítico diseñador, que fallecería unas semanas más tarde. Por eso, el traje fue donado al Museo Textil y de la Indumentaria de Barcelona y también ha sido expuesto en la muestra Balenciaga y la pintura española, organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza en 2019.

Sobre la cabeza de la nietísima —como se la conocía— y nueva duquesa de Cádiz una imponente tiara de esmeraldas que Francisco Franco le había entregado como regalo nupcial. En realidad se trataba de un conjunto que incluía collar, pendientes y broche a juego y Carmen lució estas piezas posteriormente en diferentes ocasiones.

Para sorpresa de pocos (o de nadie) el matrimonio no funcionó y se separaron en 1979, firmando el divorcio en 1982. Tras la ruptura, Martínez-Bordiú decidió desprenderse de estas piezas de su joyero para obtener liquidez. Fue a la casa de subasta de Sotheby's, una de las más prestigiosas del mundo, confiada en el increíble valor de su diadema.

Los expertos, al examinarla detenidamente, le informaron de que las gemas eran falsas. El estudio realizado para calcular su valor demostró que las presuntas esmeraldas eran cristal pintado de verde, pegado a una lámina de talco con clara de huevo y cerrado con meta.

Se desconoce si el General conocía la verdadera naturaleza de las presuntas esmeraldas, lo que sí afirma el maestro joyero Pablo Milstein es que la tiara "fue mandada hacer expresamente, pese a su talla antigua, por Carmen Polo a un joyero de Palma de Mallorca".

En la primera puja, la diadema se tasó en un precio entre 30.000 y 50.000 francos suizos y no encontró comprador. Años más tarde, se vendería en Londres por casi 70.000 euros. El resto de las piezas del conjunto volvieron a su propietaria original y el collar fue lucido por José Toledo, cuñada de Carmen, en torno a 2006.

Las otras joyas de la boda

El enlace de la nieta de Franco, que tuvo todos los fastos de una boda real, con miembros de la aristocracia y de las monarquías europeas como Rainiero y Grace Kelly, la reina Geraldine de Albania y, por supuesto, los entonces príncipes de España Juan Carlos y Sofía, fue todo un derroche de poderío.

Las invitadas llevaron sus mejores joyas, vestidos largos, mantillas y estolas de piel. Carmen Polo, abuela de la novia, eligió un collar de perlas de varias vueltas —sus preferidos y por eso la llamaban 'La Collares'— con pendientes de perlas y brillantes y una diadema de la misma gema orgánica.

Rainiero y Grace Kelly, en la boda de la nieta de Franco.

Rainiero y Grace Kelly, en la boda de la nieta de Franco. Getty

La princesa Lillian de Suecia lucía la tiara de corona de laurel, que hoy forma parte del joyero real de la casa Bernardotte y ha sido lucida en varias ocasiones por la heredera al trono, Victoria. Por su parte, la princesa Grace de Mónaco se decantó por una pequeña diadema de diamantes. Muchas otras invitadas usaron diademas más discretas, grandes broches y pendientes de botón.

La 'enfant terrible' de la aristocracia

La boda de Carmen Martínez Bordiú es sólo uno de los detalles de una vida apasionante, en la que se ha saltado todas las normas sociales. Tras su ruptura con Alfonso de Borbón dejó a sus dos hijos en España para irse a vivir con el anticuario francés Jean Marie-Rossi. Fue un escándalo en el conservador clan Franco y la justicia le otorgó la custodia al padre considerando que ella había abandonado sus deberes.

La pareja tuvo una hija, Cynthia. Terminada esta relación, rehizo su vida con el italiano Federicci, y ya en los 2000 como José Campos. Al margen de su vida amorosa, la nietísima ha sido una habitual de la prensa del corazón y también trabajó como colaboradora de televisión. Actualmente, vive alejada de la exposición pública en Portugal.