Ariadna Chueca, durante un partido.

Ariadna Chueca, durante un partido. Redes sociales

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Ariadna Chueca, la canaria que se convirtió en árbitra por sorpresa y ahora hace historia en el baloncesto mundial

Es la única española en el equipo arbitral de la Copa Mundial de Baloncesto Femenino 2026 que arranca en septiembre.

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El baloncesto es un deporte de masas a nivel global, pero la presencia de mujeres sigue siendo minoritaria en los cuerpos técnicos y, sobre todo, en el arbitraje de élite.

En medio de este panorama con una brecha de género visible, la elección de Ariadna Chueca supone un importante hito profesional.

La colegiada tinerfeña será la única representante española en el equipo arbitral de la Copa Mundial de Baloncesto Femenino 2026, que se celebra del 4 al 13 de septiembre en Berlín. A diferencia de los torneos masculinos —donde la presencia de árbitras sigue siendo testimonial—, los femeninos de la FIBA cuentan con una representación femenina más consolidada.

Para esta cita, se ha seleccionado a un equipo de 28 profesionales donde figuran ocho mujeres (un 28.5 % del total), entre las que se encuentra Ariadna. Este avance es fruto de los planes globales de igualdad impulsados por la FIBA, como la concesión de licencias internacionales específicas para ellas, programas de formación y el FIBA Referee Maternity Plan, diseñado para proteger su carrera durante y después de la maternidad.

Pese a estos esfuerzos, el acceso a grandes citas como la de Alemania que arranca en unas semanas sigue siendo algo difícil de conseguir para muchas. Precisamente por eso, el hito de Ariadna para el arbitraje femenino español es muy relevante y sirve de inspiración.

¿Quién es?

Nació en Santa Cruz de Tenerife el 8 de abril de 1991 y el baloncesto siempre fue su pasión desde la adolescencia. Tal y como ella misma cuenta en una entrevista con la Asociación Canaria de Gestores Deportivos, su interés por el arbitraje comenzó en Gran Canaria, hasta donde se trasladó para ejercer de entrenadora en una academia de baloncesto y se le ofreció la oportunidad de hacer un curso de esta disciplina.

"Llevaba toda la vida jugando pero realmente no me sabía las normas en ese momento, así que me subí al carro", recuerda. Ya entonces empezó a picarle el gusanillo, pero aún estaba muy centrada en su papel como jugadora y preparadora. Se desplazó a Finlandia, donde jugó profesionalmente durante un año. Fue allí cuando comenzó a plantearse en serio esta nueva faceta.

"Decidí empezar a arbitrar y reconozco que me resultó muy raro porque siempre he sido muy protestona en el terreno de juego, no contra los árbitros, pero sí con mucho temperamento. Cuando le empecé a contar a mis amigos que iba a arbitrar les hacía gracia por eso", reconoce.

Quizá entonces no imaginaba que su carrera iba a ser tan exitosa y menos aún que haría historia. En 2019 obtuvo la licencia internacional FIBA, cuando tenía 28 años,y desde entonces su progresión ha sido increíble. Uno de sus mayores logros llegó en 2024 cuando fue seleccionada para arbitrar en la NBA Summer League de Las Vegas; era la primera española en hacerlo.

Ese mismo año, participó en los Juegos Olímpicos de París, pitando varios encuentros del torneo femenino. En 2025, se incorporó al grupo de la Liga Endesa, la máxima categoría masculina del basket español.

Además, ha desempeñado labores de gestión técnica. Entre 2023 y 2024 fue directora técnica del Comité de Árbitros de la Federación Canaria de Baloncesto. Dejó ese puesto en noviembre de 2024 para concentrarse en su carrera deportiva.

"Lo mejor del arbitraje es cuando vas subiendo de nivel y vas recibiendo más designaciones. Todo empieza por un partido, empiezas a recibir más hasta llegar a una designación a nivel Europa e incluso mundial. Yo creo que ese es un momento muy bonito, muy feliz, que comparto, sobre todo, con mi familia", confiesa.

Ariadna asegura no haber tenido ninguna mala experiencia dentro ni fuera de la cancha, aunque reconoce que es difícil la distancia con los seres queridos "porque estás mucho tiempo fuera y eso te va pesando".

Con el Mundial de Berlín en el horizonte, cada vez que Chueca haga sonar su silbato no solo estará impartiendo justicia en el juego, sino consolidando el camino para que la presencia de la mujer en el arbitraje de élite deje de ser una noticia y se convierta en la norma.