Imagen de la serie sobre la vida de las Milford.
Una fan de Hitler, una duquesa a la fuga, una escritora rebelde... La fascinante historia de las hermanas Mitford
La serie Escandalosas de Movistar Plus recoge la vida de estas seis aristócratas, entre la polémica, el éxito y la literatura en el siglo XX.
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Unity brindaba con Adolf Hitler en Múnich; Diana se casó con el líder del partido fascista británico; Jessica se fugó con un comunista a la guerra civil española; y Nancy escribía las novelas más mordaces de su tiempo. Todas compartían apellido: Mitford.
Estas seis aristócratas británicas consiguieron transformar su característico ingenio, sus contradicciones políticas y sus provocadores estilos de vida en un fenómeno cultural. Y, por supuesto, colarse en todos los titulares internacionales de la época. Ahora, la serie Escandalosas (Outrageous) revisita su legado como si de una tragicomedia familiar se tratase.
Diana, destinada a ser baronesa de Moyne tras casarse con Bryan Guinness, lo abandonó todo por Oswald Mosley, líder del partido fascista británico. El divorcio fue un escándalo mayúsculo en la alta sociedad londinense y provocó que su padre le retirara la palabra durante años.
Las aristócratas británicas, en una foto de archivo. Redes sociales
Unity, por su parte, viajó a Munich con la obstinación de quien persigue una obsesión adolescente: se instaló cerca de la cervecería favorita de Hitler hasta conseguir que se lo presentaran y pronto se convirtió en una de sus invitadas habituales.
Jessica, la rebelde de la familia, decidió fugarse a España con su primo, Esmond Romilly – sobrino nieto de Winston Churchill –, para unirse al bando republicano, escapando a escondidas y dejando a su familia en shock.
Pamela, apodada por los suyos como 'la aburrida', prefirió siempre los perros, las cocinas y el campo. Deborah, la más joven, transformó Chatsworth House, llamada el 'Versalles inglés', en una atracción turística que salvó la fortuna familiar.
Y Nancy, la más descarada, los convirtió a todos en personajes literarios en sus célebres novelas, que siguen reeditándose como bestsellers. En ellas, retrató con ironía, pero de una manera tan fidedigna a sus parientes, que muchos se reconocieron de inmediato.
La historia de las hermanas Mitford se escribe entre los años 20 y 40, momento en el que Europa se agitaba con el auge del fascismo y la alta sociedad inglesa alternaba fiestas interminables con debates sobre el rumbo del continente.
En medio de ese bullicio, ellas demostraron que incluso las paredes de Asthall Manor, la impresionante mansión donde crecieron, llegaron a transformarse en trincheras ideológicas. El conflicto empezó en sus propios dormitorios: una línea de tiza separaba la mitad de Unity, cubierta de esvásticas y fotos de Hitler, de la de Jessica, adornada con hoces, martillos y retratos de Lenin.
A las Mitford hoy se las definiría como la alta sociedad reinventada para un reality. Aristócratas con convicciones absolutamente opuestas, pero con un ingenio característico y una conexión que las une por algo más que el apellido.
Eran hijas de David Freeman-Mitford, segundo barón de Redesdale, y de Sydney Bowles, sobrina de Clementine Churchill (lo que las convertía en familia política del primer ministro).
El patriarca, un tanto excéntrico y con un notable mal genio tras haber perdido gran parte de su fortuna en la Gran Depresión, desconfiaba de la educación formal y se negó rotundamente a que sus hijas fueran al colegio. De ahí que se criaran entre institutrices y lecturas autodidactas.
La disciplina escolar no estaba en el menú, pero sí las excentricidades: Jessica llegó a criar una oveja como mascota, a la que incluso intentó llevar a misa.
Las Mitford pasaron de las portadas a la literatura y, ahora, casi un siglo más tarde, al streaming. Así nace Escandalosas, la serie de la BBC adaptada por Sarah Williams del libro de Mary S. Lovell titulado The Mitford Girls: The Biography of an Outrageous Family [Las chicas Mitford: biografía de una familia de escándalo].
La ficción, que se emite en Movistar Plus, capta su energía con precisión: maquillaje y vestuario impecables, interiores aristocráticos y, sobre todo, una voz narrativa a cargo de Nancy (interpretada por Bessie Carter), quien guía el relato con la ironía de una escritora indiscreta y la complicidad de quien lo cuenta en petit comité.
El resultado es una mezcla entre el drama familiar de Succession, el interés aristocrático de The Crown y el tono irónico y cercano de Fleabag.
Pero no todo es glamour: la producción no rehúye la tragedia política. Desde el auge del fascismo en la Europa de entreguerras y el ascenso de Hitler en Alemania, hasta la polarización del pueblo británico y las revueltas callejeras en Londres por el crecimiento del partido de Oswald Mosley, se perciben las tensiones internacionales crecientes y las Mitford vivieron en el ojo del huracán.
“Es una historia con infinidad de factores intrigantes, y muy atemporal —dice la biógrafa y asesora de la serie—. Aquí tenemos a seis mujeres testarudas que se negaban a conformarse, y el resultado fue escándalo, traición y tragedia”.
No habla cualquiera: Lovell conoció a cuatro de ellas y formó un vínculo cercano con Diana y Jessica.
Según ella, lo más curioso es cómo su historia resuena en la actualidad. “Muchas personas me han escrito desde que se estrenó Escandalosas, diciéndome que ven paralelismos con el periodo en que transcurre la primera temporada y lo que está ocurriendo en el mundo hoy", dice.
Y añade: "Todo ha cambiado, claro: la clase social ya no significa tanto, ahora la verdadera brecha es el dinero. Las mujeres tienen más libertad y potencial, pero el mundo sigue controlado por líderes poderosos (en su mayoría hombres) para quienes la gente común no es más que un peón".
Laura Thompson, autora de The Six, conoció también a algunas de las Mitford en persona. Su fascinación por ellas es evidente: “Es muy raro encontrar a alguien como Diana hoy en día, alguien capaz de decir: ser odiada no significa nada para mí. Esa confianza, esa seguridad, es lo que nos sigue atrayendo".
Su boda secreta, celebrada en la casa de Goebbels en Berlín, tuvo a Hitler como invitado de honor: un detalle que parecía más propio de una sátira que de un acta de matrimonio.
Para ella, Diana es “quizá la mujer más enigmática del siglo XX”, aunque enseguida confiesa entre risas: “Siempre seré una Nancy girl.” Asegura que todas son interesantísimas, pero cuando le pregunto con quién quedaría a cenar hoy, no duda: “Nancy, por supuesto. Pero tendría que afilar mucho mi ingenio para no aburrirla, porque debía de ser brillante en conversación, divertidísima y rapidísima".
Thompson la define como “subversiva”, y cuenta que actuaba con una cortesía que le permitía “salirse siempre con la suya”. Pero incluso la más apacible tenía filo: mientras Nancy agonizaba, Pamela se quejó a Diana de que había “malgastado cuatro años de sus vidas muriendo tan despacio".
Matthew Mosley aporta otra mirada: la de quien comparte apellido con uno de los personajes más oscuros de la historia. Que Escandalosas lo tenga como productor ejecutivo suena casi demasiado literario para ser verdad. Él es descendiente del líder fascista Oswald Mosley y llegó al proyecto por casualidad, pese a su conexión familiar.
Lo cuenta con una mezcla de ironía y entusiasmo: “No tengo sangre Mitford, pero claro que siempre fui consciente de quién era mi bisabuelo”. Reconoce que otras generaciones de su estirpe cargaron con ese pasado intensamente, mientras que, para él, nacido mucho después, el vínculo es más distante.
Aunque algunos medios han definido a las Mitford como “las Kardashians de su época”, Matthew no está de acuerdo: “Ellas no buscaban la fama por sí mismas, eran magnéticas por lo que hacían y por sus convicciones. Muy distintas a las Kardashians, que se construyen para ser famosas".
Cuando hablamos de Unity, el productor aporta una reflexión sobre su radicalización: “Era, en muchos sentidos, una joven vulnerable que buscaba una causa a la que aferrarse. Si hubiera vivido en los sesenta, quizá habría sido una groupie de Mick Jagger. Pero le tocó vivir en los años treinta, y Hitler se convirtió en su héroe".
Hoy, las Mitford siguen picando nuestra curiosidad porque fueron irrepetibles: seis hermanas capaces de encarnar lo mejor y lo peor del siglo XX, entre el ingenio literario y la devoción por ideologías extremas.
Como dice Mary S. Lovell, “se negaban a conformarse”, y Laura Thompson recuerda que sus voces aún suenan modernas, frescas, irónicas. Tal vez ahí esté el secreto: eran excéntricas, contradictorias y geniales. Y, como demuestra Escandalosas, resulta imposible dejar de mirarlas.