Gladys West, en una foto de archivo.

Gladys West, en una foto de archivo.

Magas-Mujeres en la Historia

El desconocido legado de Gladys West, la matemática afroamericana que sentó las bases del GPS el siglo pasado

El 17 de enero fallecía esta pionera que pasó de recolectar tabaco en su niñez a hacer importantes logros en la ciencia.

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El universo de las pioneras tiene una estrella más, una mujer cuya huella es tan importante como poco conocida: Gladys West. La historia se ha encargado de demostrarnos en demasiadas ocasiones que ha habido profesionales avanzadas a su tiempo que lograron hitos para la humanidad, aunque sus nombres se estudien poco (o nada) y no figuren en los libros.

A veces, su labor se hace visible para el mundo precisamente al despedirlas. Es lo que sucede con la matemática afroamericana a quien rendimos homenaje, que falleció el pasado 17 de enero a los 95 años y que fue quien puso las bases en una de las tecnologías que hoy es indispensable: el GPS tan presente en nuestras vidas.

A principios del siglo XX, esta estadounidense nacida en Virginia en el seno de una familia de agricultores y trabajadores del tabaco supo desde niña que la educación era la vía para prosperar en la vida.

Residía en una comunidad segregada racialmente donde ellas podían aspirar a ser madres, esposas y trabajar la tierra recolectando maíz, algodón o tabaco, como hacía West desde su infancia. ¿Una niña afroamericana estudiando matemáticas en los años 50? Una rareza que se hizo realidad.

"Al principio pensé que necesitaba ir a la ciudad porque eso me sacaría del campo. Pero luego, a medida que fui adquiriendo más educación y fui pasando a grados superiores, aprendí que la formación era lo que me permitiría salir adelante", confesaría en su etapa adulta.

Tenía un talento innato y una capacidad de esfuerzo reseñable que la llevó a graduarse como la primera de su promoción en el instituto en 1948. Gracias a ello consiguió una beca para ir a la Universidad Estatal de Virginia, donde se especializó en su disciplina. En aquella época el alumnado era casi exclusivamente masculino.

"Te sentías un poco diferente. No encajabas del todo. Siempre estabas compitiendo y tratando de sobrevivir porque te encontrabas en un grupo diferente de personas", recordaba.

La matemática, en su lugar de empleo.

La matemática, en su lugar de empleo. Redes sociales

Gladys obtuvo su licenciatura en 1952 y terminó un máster en 1955. Empezó trabajando como docente y posteriormente fue contratada como matemática en el Campo de Pruebas Navales de Dahlgren, Virginia (ahora llamado Centro de Guerra de Superficie Naval), donde analizó datos satelitales. Era una de las cuatro únicas empleadas afroamericanas en ese momento.

Con una mente brillante, al principio hacía los cálculos a mano, era una computadora humana. Luego pasó a programar los ordenadores... entre otras cosas. Fueron muchos sus logros, como por ejemplo demostrar la regularidad del movimiento de Plutón con respecto a Neptuno, estudio por el que todo el equipo que participó fue premiado.

También dirigió el proyecto del satélite SEASAT, que fue el primero en medir remotamente los océanos, y su forma de optimizar algoritmos redujo a la mitad el tiempo de procesamiento. Ya en 1986 llegó una de las herencias más importantes que ha dejado para la ciencia.

West publicó el informe técnico titulado Data Processing System Specifications for the Geosat Satellite Radar Altimeter que contenía métodos para mejorar la precisión de alturas del geoide y deflexiones verticales. Estos modelos se convirtieron en la base del actual GPS, utilizado por millones de personas tanto de forma profesional como en la vida diaria.

Y pese a esta gran aportación, durante décadas fue una figura absolutamente desconocida. En concreto, quedó opacada hasta 2018, cuando la doctora West recibió su merecido reconocimiento, siendo incluida en el Salón de la Fama de los Pioneros del Espacio y los Misiles de la Fuerza Aérea.

Así, aquella niña que no quería trabajar en la pequeña granja de sus padres ha pasado a la historia como una de las matemáticas más importantes del siglo XX. Inevitablemente, también es un referente femenino, y ella lo sabía.

"Llevé esa carga conmigo, pensando que tenía que ser lo mejor que pudiera, siempre haciendo las cosas bien, para dar ejemplo a otras personas que venían detrás de mí, especialmente a las mujeres", decía en una entrevista. Hoy, el porcentaje de alumnas en la carrera que ella cursó ronda el 40% en España.

En el terreno personal, Gladys se enamoró de uno de sus compañeros en la base naval, Ira West, con quien se casó en 1957 y formó una familia. Se jubiló en 1998 y ambos se dedicaron a viajar, hasta que ella comenzó un doctorado.

En este proceso sufrió un ictus, del que se recuperó con esfuerzo, aunque afectó a su audición, visión, equilibrio y movilidad. "De repente, me vinieron a la cabeza estas palabras: 'No puedes quedarte en la cama, tienes que levantarte de aquí y obtener tu doctorado'".

Después de leer esto, cada vez que uses el GPS en tu móvil para llegar a algún sitio o pongas etiquetas de ubicación en tus publicaciones en redes sociales, acuérdate de que todo eso es posible gracias a esta mujer.